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sábado, 25 de marzo de 2017

Meditación no. 13 contra los pecados de la carne

Resistiendo la tentación
(Rosemary Scott)


Sed sobrios y velad. Vuestro adversario, el Diablo, ronda como león rugiente, buscando a quién devorar. Resistidle firmes en la fe, sabiendo que vuestros hermanos que están en el mundo soportan los mismos sufrimientos
(1Pe 5,8-9).

Oración: Ven, Espíritu Santo, ven y disipa las tinieblas de la lujuria con la Luz de la Esperanza. Ven, Espíritu Santo, ven por medio de la poderosa intercesión del Inmaculado Corazón de María, tu amadísima esposa.

¿Cómo resistes la tentación? En una palabra: ¡huye! No trates de mantenerte y pelear con tus propias fuerzas, porque no eres suficientemente fuerte. La Escritura nos aconseja “huir de la inmoralidad” (1Cor 6,18) y huye de las pasiones juveniles. Vete al alcance de la justicia, de la fe, de la caridad, de la paz, en unión de los que invocan al Señor con corazón puro (2Tim 2,22). Esta es la manera en que se obtiene la victoria sobre la tentación y los pecados habituales. San Felipe Neri solía decir son los cobardes quienes triunfan en la batalla contra los pecados de la carne; esto quiere decir que ¡aquellos que huyen son aquellos que triunfan!

El inicio de la tentación contra la castidad es el tiempo más importante, porque es fácil rechazarla en cuanto comienza. Si tú te entretienes en ella, la tentación se vuelve más fuerte y difícil de resistir. Así que cuando te veas tentado por la impureza, inmediatamente aparta tus ojos y pensamientos, y aléjate de ahí:

Con vigor… resiste los primeros ataques de este vicio. Si no resistimos en el comienzo, rápidamente éste adquiere fuerza y gana entrada en nuestras almas. “Cuando una probada de placeres pecaminosos –dice san Gregorio–, toma posesión de un corazón, éste no piensa en otra cosa sino en gratificar sus deseos desordenados”. Tenemos entonces que luchar contra él desde el principio rechazando cada mal pensamiento, porque éstos son el combustible que aviva la impureza. Como la madera alimenta el fuego, así nuestros pensamientos nutren nuestros deseos; y, consecuentemente, si los primeros son buenos, la caridad arderá en nuestro pecho, pero si son malos, el fuego de la lujuria ciertamente se encenderá.

Si la tentación surge en alguna situación, quizá tendrás que alejarte caminando, apagar la televisión o la computadora, etc. ¡Sal de esa situación lo antes posible! Y si sientes cualquier dificultad, pide la ayuda de Dios.

Mientras que te apartas de la tentación, dirige tu corazón y mente hacia Jesucristo. Recuerda que Él está siempre contigo, y pídele que te ayude a resistir. La oración es absolutamente esencial en este combate espiritual. Si san Pedro hubiera hecho caso al consejo de Nuestro Señor de “Vigilen y oren para no caer en tentación” (Mt 26,41), aquella noche no habría traicionado a Jesús. San Alfonso María de Ligorio escribe:

“Los maestros espirituales prescriben una variedad de medios (para vencer tentaciones); pero el más necesario y más seguro… es recurrir inmediatamente a Dios con humildad y confianza, diciendo: ¡Oh Dios, ven a librarme, Señor, corre en mi ayuda! (Sal 69,2). Esta breve oración nos permitirá superar los asaltos de todos los demonios del infierno; porque Dios es infinitamente más superior que todos ellos. El Dios Todopoderoso sabe bien que nosotros, por nuestras propias fuerzas, somos incapaces de resistir las tentaciones de los poderes infernales. Y sobre esto el Cardenal Gotti subraya que “cuando seamos asaltados, y en peligro de ser vencidos, Dios está obligado de darnos la fuerza suficiente para resistir, tanto como pidamos a Él su ayuda”.

Humíllate ante nuestro Señor y pídele su gracia para evitar el pecado. Dile que tú sabes que no puedes resistir la tentación al pecado sin la ayuda del Espíritu Santo, y pide humildemente Su ayuda. Quizá desees orar con aquellas palabras inspiradas de la Sagrada Escritura: “Crea en mí un corazón limpio, oh Dios, y renuévame por dentro con espíritu firme”; o las de la primera Carta a los Corintios 6,15-17: ¿No sabéis que vuestros cuerpos son miembros de Cristo? Y ¿había de tomar yo los miembros de Cristo para hacerlos miembros de prostituta? ¡De ningún modo! ¿O no sabéis que quien se una a la prostituta se hace un solo cuerpo con ella? Pues está dicho: “Los dos se harán una sola carne. Mas el que se une al Señor, se hace un solo espíritu con él”; u otros textos que hablen sobre la virtud de la castidad. 

La Escritura es una ayuda muy poderosa para resistir la tentación. Jesús mismo la utilizó cuando Satanás lo tentó (Mt 4,3-11) para ser ejemplo para nosotros. Como no debemos de enfrentar directamente al Demonio como lo hizo nuestro Señor, podemos recitar, meditar y orar con la palabra de Dios cuando seamos tentados.

San Alfonso continúa diciendo:

Si la tentación impura ya ha entrado en la mente, y proyecta su objeto a la imaginación para agitar las pasiones, entonces, de acuerdo con el consejo de san Jerónimo, debemos estallar con estas palabras: “Oh Señor, tú eres mi ayuda”. Tan pronto como sintamos el aguijón de la concupiscencia, tenemos que recurrir a Dios y decir: “Oh Señor, asísteme”. Tenemos que invocar los sagrados nombres de Jesús y de María, quienes poseen una eficacia maravillosa para suprimir las tentaciones de esta naturaleza. 

San Francisco de Sales dice que tan pronto como los niños descubren un peligro, buscan refugiarse instantáneamente en los brazos de su padre y su madre; y ahí permanecen fuera de todos los peligros. Nuestra conducta tiene que ser la misma: tenemos que huir sin demoras para invocar a Jesús y a María. Repito que tenemos que recurrir instantáneamente a ellos, sin dejar que entre la tentación poniéndonos a dialogar con ella.

Otras jaculatorias recomendadas son: “Señor Jesucristo, ten compasión de mí” o “Jesús, María, ayúdenme”, o “¡María, protégeme de este pecado!” No importa si la tentación dura largo o corto tiempo, no durará para siempre; así que pide la gracia para perseverar hasta el final.

Y mientras dure la tentación, no dejemos de invocar a Jesús y a María. Es también muy provechoso renovar nuestros firmes propósitos para Dios de sufrir cada tormento, y mil muertes, en vez de ofenderlo; y al mismo tiempo tenemos que invocar su divina asistencia. Y cuando la tentación sea tan violenta que nos ponga en peligro inminente de consentir a ella, entonces tenemos que redoblar nuestra oración, apresurarnos a ir a la presencia del Santísimo Sacramento, arrojarnos a los pies del Crucifijo, o a alguna imagen de nuestra Señora, y orar con fervor creciente, y llorar pidiendo ayuda con gemidos y lágrimas. Dios está listo para escuchar a todos los que oran a Él; y es que solamente en Él podemos buscar fuerza para resistir; pero algunas veces Dios Todopoderoso permite estas luchas en nosotros para luego venir a socorrer nuestra debilidad y concedernos la victoria. Es también una práctica excelente, en el momento de la tentación, hacer el signo de la Cruz en la frente y en el pecho. Y también algo muy bueno es comunicar las tentaciones a nuestro director espiritual. San Felipe Neri solía decir que la tentación pierde así la mitad de su fuerza.

Cuando la tentación termine, recordemos dar gracias a Dios por ayudarnos a evitar cometer el pecado. Tu resistencia prueba que Él te ha ayudado. Esto puede darte más esperanza y confianza en su Gracia para cuando te ataque la próxima tentación.

Propósito: la próxima vez que seas tentado, pon en práctica las sugerencias vistas en esta meditación. Permanece cercano siempre a Nuestro Señor y a Nuestra Señora, y continúa con tus propósitos anteriores.

San Alfonso María de Ligorio, ruega por nosotros.

Mide tu progreso: desde que hice la última meditación,

Cuántas veces:

a. Deliberadamente me toqué impuramente al despertar
_____0 _____1 _____2 _____3 o más veces

b. Deliberadamente vi fotografías o películas indecentes
_____0 _____1 _____2 _____3 o más veces

c. Cometí actos impuros solo o con otras personas

_____0 _____1 _____2 _____3 o más veces

d. Deliberadamente me deleité en pensamientos impuros

_____0 _____1 _____2 _____3 o más veces

e. ¿Cuándo fue la última vez que fui a la Confesión? __________________

f. ¿Cuándo fue la última vez que asistí a la Santa Misa?________________

jueves, 23 de marzo de 2017

Confesionario (sin absolución): a mi novio y a mí nos embrujaron

Pregunta: Padre Eduardo, hace aproximadamente unos cuatro meses empecé a tener problemas con mi prometido. Él cambió mucho de la noche a la mañana, se hizo violento y aislado de los demás. No podía dormir y su mirada se hizo temerosa. Fuimos con unos videntes que nos dijeron que le habían hecho magia negra. Mi suegra y yo visitamos varios brujos, y uno de ellos le hizo unas limpias. Mi novio volvió a ser el mismo de antes, pero yo empecé a tener problemas para conciliar el sueño, estaba irritable con todos, me sentía inquieta. Fueron empeorando las cosas al grado de que me perdía, salía de mi trabajo sin saber dónde estaba. Empezaron a aparecer cortadas en mis brazos y agredía a mi prometido. Me acerqué a la Iglesia, trato de ir a misa todos los días y me confieso. Sin embargo siguen sucediendo cosas inexplicables, como son los ataques de furia contra mi novio, yo que nunca he sido violenta. Temo por mi vida y por lastimar a quienes me rodean. Saludos, padre.

Padre Hayen: en primer lugar no debemos creer todo lo que los brujos y videntes dicen. Ellos, al practicar la magia y la adivinación están, en menor o mayor medida, aliados con el diablo, quien es padre de la mentira. No habrá brujo al que visites y te diga que lo que necesitas es confesarte o rezar el rosario. Todos te dirán que te hicieron un 'trabajo', un hechizo y que ellos te ayudarán, claro, si les sueltas dinero. Así que no te dejes engañar por embaucadores ni vuelvas a visitarlos. Si tu novio volvió a ser el mismo de antes después de las limpias, no creas que el efecto durará mucho tiempo. El diablo puede hacer milagros, y después pasa la factura.

Si eres católica debes confiar sólo en Dios y en su Iglesia, y encontrar a un sacerdote que te atienda. A los endemoniados se les libera con el poder de Dios, nunca con el poder de belzebú. Debo decírtelo: lo que hiciste es un pecado grave de desconfianza en Dios, abriendo tu corazón a fuerzas ocultas y extrañas. Recuerda, sin embargo, que la misericordia de Dios es muy grande, y que te espera para darte el perdón, si es que no has confesado ese pecado.

Sin duda, el cambio de tu novio y el tuyo son raros. Habrá que preguntarte más cosas, como si pudiera haber alguien que por venganza o enemistad, pudiera haberles hecho un maleficio. O si aparecieron objetos extraños en su casa como animales muertos, polvos o huevos rotos en la puerta de la casa. Habrá que saber qué tipos de traumas han tenido en sus vidas, para indagar si se trata, más bien, de cuestiones psicológicas y no tanto del Maligno. Pero bueno, eso lo podemos conversar en una entrevista cara a cara.

Me agrada mucho que te estés acercando a la Iglesia. Lo mismo tendría que hacer tu novio para iniciar un proceso de curación-liberación. Tendrían los dos que renunciar a Satanás y a sus obras supersticiosas, lo que incluye el rechazo absoluto a curanderos y brujos. Solamente aceptando a Jesús como el único Señor y Salvador de sus vidas, sólo con una vida de oración y de frecuencia a los sacramentos, podría Dios liberarlos de eventuales espíritus malignos. Pero eso lo discutiremos personalmente, ¿qué te parece? Mientras tanto, siéntanse inmensamente amados por Jesús y confíen en que Él les devolverá su plena salud de la mente, el cuerpo y del espíritu. Les mando una bendición.

sábado, 18 de marzo de 2017

Confesionario (sin absolución): Internet puede hacer estúpidos a mis hijos

Pregunta: Padre, recuerdo que cuando fui niña tuve una infancia hermosa. Jugábamos juegos al aire libre, en casa leíamos libros de cuentos, hacíamos travesuras normales, convivíamos con otros vecinos y todo aquello era muy sano. Hoy veo a mis hijos adolescentes que no se ensucian la ropa arriba de los árboles ni la manchan con lodo porque casi no salen a jugar en la calle ni en el parque. Se la pasan metidos en el internet durante horas, y tengo miedo de que se vuelvan seres inadaptados en el mundo real o que, de plano, se vuelvan estúpidos. ¿Tiene alguna opinión sobre esto?

Padre Hayen: se ha hablado mucho acerca de los efectos que internet puede tener en quienes somos usuarios de la red. Hay algunos investigadores que dicen que internet nos está volviendo a programar el cerebro. Ellos afirman que los jóvenes se concentran menos para leer libros o textos muy largos, y que no podemos procesar la información con la profundidad de tiempos atrás. Según ellos, vivimos en la era del pensamiento superficial y anecdótico, lejos del pensamiento profundo. Y así el cerebro se vuelve disperso. Además, abrimos y cerramos ventanas en las páginas web, bloqueamos amigos en Facebook y así, con esa facilidad y rapidez, abrimos y cerramos relaciones interpersonales en el mundo real.

Investigando sobre este tema, para mi sorpresa, siglos antes de Cristo, la sociedad griega se preocupaba porque la gente estaba comenzando a escribir. En ese tiempo las cosas se aprendían de memoria, y afirmaban que enseñar a la gente a leer y escribir las volvería tontas y perezosas. No sucedió así. También cuando se inventó la máquina de escribir, se creía que algo ocurriría en el cerebro, al dejar de utilizar las silenciosas plumas y tinteros para escribir con esos ruidosos aparatos con teclas.

Según últimas investigaciones, utilizar el internet no incide sobre la estructura y funcionamiento de la mente. La web parece que no afecta el cerebro, a menos de que ocurra un abuso o un mal uso de ésta. El hombre ha tenido que adaptarse a lo que el ingenio humano va creando. Hoy no tiene sentido que trate de sacar una raíz cuadrada quebrándome el cerebro cuando tengo una calculadora que lo puede hacer. Las nuevas tecnología permiten reducir muchísimo los tiempos y costos en adquirir información, y nos permite ser más eficientes. Además nos ayudan a interactuar más unos con otros.

Se dice que el hombre tiene una capacidad limitada para manejar información. Así que, por más que tengamos acceso a revistas y publicaciones, no podemos asimilar tanta información. Debemos tratar de especializarnos en un campo de nuestro interés. De los demás campos del saber convendría que supiéramos algo, pero sólo como periodistas, es decir, por encima y sin tanta profundidad.

Lo que creo que internet está afectando más es nuestra voluntad. ¡Ah cómo nos cuesta dominarnos para no curiosear en internet! Despertamos en la mañana y, a cambio de elevar el pensamiento hacia Dios, vamos a echar un ojo a las nuevas notificaciones que tenemos en nuestras redes sociales. Los padres conviven menos con sus hijos porque éstos se la pasan chateando. Y si un padre castiga a su hijo quitándole el celular o el internet, ese padre debe estar preparado para enfrentar verdaderas batallas que podrían costarle un golpe de estado en casa, o al menos una buena dosis de sudor y lágrimas.

Hay algo en las redes por lo que, en verdad, debemos de dar gracias a Dios. Por las redes podemos hoy tener acceso a personas, instituciones en un gran intercambio de ideas. Antes de las redes, los gobiernos nos transmitían la información que querían, y una visión de la realidad muy reducida según sus intereses políticos. Eso ya terminó, para gloria de Dios. Gracias a internet hoy soy un fiel radioescucha de Sputnik, una estación de radio de Moscú en español que me ofrece una visión de noticias de prensa muy distinta a CNN, la BBC de Londres o Televisa.

De verdad no creo, señora, que sus hijos se estén volviendo más estúpidos por utilizar las redes. De hecho saben tan bien hacerlo, que nosotros podríamos ser catalogados como estúpidos por ellos, debido a nuestra torpeza para navegar por el ciberespacio. Lo que sí le aconsejo es que los discipline para convivir más en el mundo real que el virtual. Nuestras generaciones tenemos cosas muy valiosas, como la buena convivencia, que muchos adolescentes hoy no tienen. Anímelos a tener juegos al aire libre. Ponerles horarios de navegación puede ser una idea que funcione bien. Eso sí, que a la hora de comer juntos, todos coloquen sus celulares en un lugar para no textear, chatear, contestar ni navegar. Dios la siga bendiciendo.

jueves, 16 de marzo de 2017

Confesionario (sin absolución): Falté a misa y me siento en pecado

Pregunta: Padre buenas noches yo sé que no son horas, pero me siento culpable, los remordimientos no me dejan, no fui a misa hoy ni a pláticas cuaresmales. ¿Padre, es malo? ¿Es pecado no haber ido? No fui porque me puse hacerle el lonche a mi hijo que trabaja de noche. Dígame padre, quíteme esta culpa, que no sé por qué la siento. Gracias padre, y que Dios lo siga llenando de muchas bendiciones.

Padre Hayen: Me parece que estás angustiada. Una cosa cierta te digo: no tienes por qué sentir angustia por tu falta a misa. Cuando cometemos un pecado, sea leve o grave, lo más saludable espiritualmente hablando, es que sintamos una tristeza suave por no haber correspondido al amor de Dios, pero no angustia ni temores exagerados. Cuando una persona que peca siente remordimientos exagerados de conciencia, esos sentimientos no vienen de Dios. Hay quienes cometen su falta y salen corriendo al confesionario para que el sacerdote les dé la absolución, pero lo hacen más por orgullo que por amor a Dios. Sienten que la imagen de santidad que tenían de ellos mismos se ha visto manchada, y el orgullo los hace correr al sacramento de la confesión. La suave tristeza viene de Dios porque lleva al arrepentimiento. La angustia viene del espíritu malo o de la propia soberbia, y lleva a abandonar la oración y a la desconfianza en Dios.

Además de los diez mandamientos de la ley de Dios, la Iglesia tiene otros cinco, entre los cuales está el asistir a misa los domingos y días de precepto. Celebrar la Eucaristía el domingo, día del Señor, es una expresión del primer mandamiento: "Amarás a Dios sobre todas las cosas". El domingo es el día en que Jesús resucitó, y desde que nació el cristianismo la comunidad de creyentes celebra a su Señor glorificado en ese día. Por el bautismo pertenecemos a un pueblo -la Iglesia- y por ese motivo nos reunimos como comunidad que se nutre en la escucha la Palabra, que ora y participa del Sacrificio de Cristo.

No le hacemos a Dios un favor con ir a misa. Es Dios quien nos concede el privilegio de sentarse a la mesa con nosotros, haciéndonos el inmenso honor de alimentarnos con la carne sacramentada de Jesús. El pecado consiste en despreciar o subestimar, de alguna manera, tan inmenso regalo. Efectivamente, se trata de un pecado grave para quienes no están impedidos para asistir. Preparar un lonche para tu hijo, lo cual no te lleva más de media hora, no es una excusa válida para perderte ese doble manjar sabrosísimo que el Señor te prepara, en la mesa de su Palabra y en la mesa de su Santo Sacrificio. Que Dios te conceda la gracia de tener más hambre de Él. Bendiciones.

(Las confesiones con absolución se dan en las parroquias; aquí sólo consejos y sin revelar nombres. Puedes escribir, de manera breve, en un mensaje privado a mi cuenta de Facebook o en Twitter: @padrehayen)


miércoles, 15 de marzo de 2017

Marcha por la vida 2017

Mientras que se siguen empujando proyectos de ley como la NOM 046 para legalizar el aborto en casos de violación, quienes estamos a favor de la vida rechazamos esta propuesta. Cualquier embrión es un ser humano, y no simple material biológico. Y si se trata de un ser humano, el aborto no se puede justificar, aunque el feto haya sido concebido por un acto de brutal agresión contra la mujer.

Con la reforma a dicha ley, cualquier mujer que declare que fue violada podría plantarse en cualquier hospital público y exigir su derecho al aborto. No necesitaría demostrar que fue víctima de violación. Bastaría su palabra para poder abortarlo. De esa manera se incrementarán, no sólo el número de niños abortados sino también podrían aumentar los delitos sexuales como las violaciones, pues serían delitos que no se investigarían.

La ley habla de 'interrupción voluntaria del embarazo' (IVE), eufemismo para evitar decir la incómoda palabra 'aborto' y no perturbar la conciencia. "Voy a hacerme un IVE", diría una mujer que quisiera abortar. Ni siquiera diría 'voy a hacerme una interrupción voluntaria del embarazo' sino 'voy a que me hagan el IVE'. ¡Cuernos! Al pan, pan y al vino, vino. Aborto es la palabra que debe emplearse para llamar por su nombre al asesinato de un niño en el vientre materno.

Está también el desvergonzado asunto de las actas de nacimiento. 'Filiación' y no 'nombre del padre' y 'nombre de la madre', dicen las controvertidas boletas en México. Tampoco dicen 'nacionalidad del padre' ni 'nacionalidad de la madre', como antiguamente se requería. El camino se va pavimentando para que, en un futuro no muy lejano, se puedan dar niños en adopción a cualquier tipo de pareja. Sin duda, es un grave atentado contra el derecho a la identidad personal, y la vía hacia una sociedad más desordenada y batida, donde no se sabrá quién es quién, y donde no podremos construir con certeza nuestros árboles genealógicos.

En tanto que estas cosas ocurren, los católicos alzaremos nuestra voz en la Marcha por la Vida 2017, el próximo sábado 25 de marzo, día de la Anunciación del Señor, día litúrgico en que celebramos el inicio del embarazo de la Virgen. No podemos vivir adormilados. Atender a los no nacidos es cuidar de una de las periferias existenciales, esos que son descartados fácilmente por la cultura de la muerte, según nos ha enseñado nuestro papa Francisco. La cita es en la plaza de San Lorenzo a las 3 de la tarde, para partir hacia el Estadio 20 de Noviembre alrededor de las cuatro, y celebrar la Eucaristía con nuestro obispo y pastor, monseñor Torres Campos. Por ahí nos vemos, de blanco y con gorra, para aguantar el sol, sobre todo quienes estamos escasos de pelambre.

domingo, 12 de marzo de 2017

Confesionario (sin absolución): mi amiga abortó y no quiero verla

Pregunta: Padre, una amiga abortó y yo sentí mucho coraje con lo que hizo. Sé que no debo juzgarla, pero ella pedía tener un bebé, y al darse cuenta de que el padre del niño la abandonó, ella decidió abortar. Traté de comprenderla, pero yo no quise continuar esa amistad. Dejé a mi amiga porque lo de su aborto me pareció muy mal, y además yo veía que ella estaba viviendo un círculo vicioso con su pareja. Tengo frecuentemente a mi amiga en mi pensamiento. He soñado que me llama por teléfono y arreglamos las cosas, pero cuando despierto siento que no quiero volver a ser su amiga. ¿Estoy haciendo mal?

Padre Hayen: tres reflexiones se desprenden de tu mensaje. La primera es la referente al aborto. Sentiste mucho coraje por lo que hizo tu amiga, y tienes toda la razón. Un aborto no es ir con el médico a quitarse un quiste o a sacarse una muela. Es asesinar a un ser humano, que es el propio hijo.

Aunque la madre afirme que se trata de una decisión muy personal, y que nadie tiene por qué meterse en el asunto, a ti te lastimó porque el aborto no sólo elimina a un hijo, sino a un hermano nuestro.

Cada niño que viene en camino es miembro de nuestra raza humana, un regalo para todos, y no sólo para su madre. Alguien que aborta no sólo mata a su hijo, sino que hiere a una comunidad. Tienes razón en estar muy indignada.

Lo segundo que hemos de reflexionar es sobre la herida que, al abortar, se hizo tu amiga. El aborto no sólo mata a un inocente, sino también a la madre. La mujer que aborta se hace una herida de muerte en su conciencia. Puede ser que utilice la negación del hecho como mecanismo de defensa, pero tarde o temprano brotará la pus de su herida y se manifestará en fuertes sentimientos de culpa, en depresiones, en un vacío interior muy profundo y, puede ser que hasta en tendencias suicidas. El dolor brota por haber herido de muerte su naturaleza materna, su capacidad de dar y custodiar la vida.

Por gracia de Dios existe la curación para la mujer que abortó, sobre todo acercándose a la infinita misericordia de Dios, que nos lava las heridas dándonos el perdón de los pecados. Acercarse a un sacerdote lleno de comprensión y compasión será de gran ayuda.

Por último, considerando que lo que hizo tu amiga fue horroroso, para su bebé y para ella misma, la caridad cristiana nos invita a hacernos cercanos a quienes han cometido graves pecados como este. Te sugiero que tengas compasión de tu amiga. Mira la manera en que Jesucristo trató a la mujer sorprendida en adulterio. No la condenó, sino que la perdonó y la curó interiormente.

Miremos al Señor que comía con publicanos y pecadores. Así también hemos de llevar la suave caridad de Jesús a quienes han cometido pecados graves como estos.

¿Y quién te dice que el aborto no será para ti una tentación, algún día? Dios guarde la hora, pero nunca digamos 'de esta agua no beberé'. Somos tan frágiles que no hay pecado que no podamos cometer, si nos falta la gracia de Dios. Quizá tu amiga no será tu mejor amiga en este momento, y lo que sucedió es una prueba para verificar si tu amistad hacia ella es auténtica. Te recomiendo hacer el esfuerzo de no alejarte de ella. Le harás un gran bien escuchándola e invitándola, cuando juzgues oportuno, a acercarse al sacramento de la Confesión. Acuérdate de que "El bálsamo y el perfume alegran el corazón; los consejos del amigo alegran el alma". (Prov 27, 9) Que Dios te llene de su bendición.

(Las confesiones con absolución se dan en las parroquias; aquí sólo consejos y sin revelar nombres. Puedes escribir, de manera breve, en un mensaje privado a mi cuenta de Facebook o en Twitter: @padrehayen)

viernes, 10 de marzo de 2017

Confesionario (sin absolución): Me impusieron las manos y caí

Pregunta: Padre, asistí a un retiro porque mi esposo y yo seremos padrinos de una sobrina en su primera Comunión. Pensé que sería algo pesado, pero desde que llegué me atraparon los temas y las personas que lo impartieron por la manera tan amena en que predicaban. En el momento de la imposición de las manos para recibir al Espíritu Santo yo estaba muy emocionada. Nos sentaron a todos un poco separados. Llegaron dos personas e hicieron oración por mí, después llegó un señor y, cuando me impuso las manos, sentí que mi cuerpo se iba hacia atrás, como si me estuvieran empujando y yo hacía fuerza para no caer. También sentí mucho aire en la cara. ¿Es normal sentir eso, padre? Me siento contenta, pero a la vez tengo dudas sobre lo que me pasó. Siento mucho a Dios y a María en mi vida, y quiero pensar que lo que sentí viene de Dios. Saludos, padre.

Padre Hayen: La experiencia que viviste durante ese retiro fue, probablemente, lo que se conoce como 'descanso en el Espíritu'. Cuando esa experiencia tiene su origen en Dios, quien participa en un retiro de evangelización, suele estar muy receptivo a la predicación. Dios va tocando su corazón a través de la palabra de los predicadores, y la persona se va abriendo a la gracia divina hacia una conversión. Esto es lo que se llama, en teología espiritual, una 'gracia actual'. Las gracias actuales son los llamados que Dios nos hace a través de homilías, predicaciones, libros que leemos, consejos que recibimos y eventos que ocurren, todo para que entremos en comunión con Él, y así nos prepara para recibir la gracia santificante. Recibimos la gracia santificante cuando recibimos el perdón de los pecados y Dios viene a habitar en el alma.

El 'descanso en el Espíritu' es una gracia actual, un toque de Dios al alma para prepararla para recibir la gracia santificante. Se trata de una gracia sensible que pertenece al carisma de sanación. Dios concede una sanación interior en la persona, liberándola de algún bloqueo, trauma o resistencia a Dios. La persona experimenta la paz y el amor de Dios, de tal modo que repercute en el cuerpo.

El cuerpo cae dulcemente hacia adelante o hacia atrás, como si alguien lo depositara en el suelo, y se permanece en un estado de paz y de quietud que puede durar algunos minutos. Se trata de un signo externo de que la persona se rinde al señorío de Jesucristo en su vida.

El descanso en el Espíritu es una experiencia bíblica. En el evangelio de san Marcos, aparece un niño que, después de haber sido liberado por Jesús de un influjo diabólico, quedó como muerto (Mc 9,26) hasta que Jesús lo levantó. Y más tarde la experiencia de san Pablo en su camino a Damasco, cuando se encuentra con Jesús resucitado, Pablo cayó por tierra (Hch 22,7). Posiblemente se trató de una experiencia de descanso en el Espíritu Santo.

El Maligno puede meter su cola cuando la persona queda con una gran turbación.

Atención, no todas las experiencias de 'descanso en el Espíritu' vienen de Dios. El Maligno puede meter su cola cuando la persona queda con una gran turbación, con tristezas y ausencia de paz interior. O bien cuando la persona finge el 'descanso' para llamar la atención y distraer a los demás de la oración. Por eso te dije, al principio, que 'probablemente' tuviste un descanso en el Espíritu. Discierne ante Dios si te dejó paz, alegría y si hubo una sanación física o interior; o bien revisa si, por el contrario, te dejó confundida, con cierta depresión, desánimo, angustia u oscuridad espiritual.

También debo insistirte en que no debemos hacer del 'descanso en el Espíritu' lo más importante de un retiro de evangelización. Hay quienes creen que un retiro sólo es provechoso cuando se cae en descanso en el momento de la oración al Espíritu Santo. Eso es falso. Tampoco debemos pedirlo a Dios ni desearlo. Seamos humildes y dejemos que el Señor actúe como quiera.

Si se invoca al Espíritu Santo y se tiene el alma abierta para recibirlo, el Espíritu viene a la persona, con o sin experiencia del descanso.

Los frutos del retiro -y del Espíritu Santo- se verán en la conversión de la propia vida y en la perseverancia en el camino de la fe. Para ver cuáles son estos frutos, puedes consultar Gálatas 5,22-23. Te mando una bendición.

(Las confesiones con absolución se dan en las parroquias; aquí sólo consejos y sin revelar nombres. Puedes escribir, de manera breve, en un mensaje privado a mi cuenta de Facebook o en Twitter: @padrehayen)

Meditación no. 12 contra los pecados de la carne

Serás tentado
(Rosemary Scott)

¡Feliz el hombre que soporta la tentación! Superada la tentación, recibirá la corona de la vida que ha prometido el Señor a los que le aman (St 1,12).



Oración: Nuestra Señora de Fátima, ayúdanos a resistir en la tentación. Virgen purísima, ¡ayúdame!

Serás tentado en la impureza. Tu enemigo espiritual no está del todo contento con tu decisión de abandonar los pecados habituales que él mismo ha cultivado en ti durante mucho tiempo. Lo último que quiere para un alma cristiana que él mismo ha enviciado en los males de la pornografía y la masturbación es que se vuelva limpia de corazón. Quizá tú ya has comenzado a experimentar fuertes tentaciones; este es un signo seguro de que el Diablo está alarmado al ver que te le estás escabullendo de su alcance. Si no has sido tentado recientemente de manera severa, de seguro él intentará atacarte en la próxima oportunidad. No tengas miedo porque Dios te puede ayudar a resistir, ¡pero permanece vigilante y está preparado!

Aún después de que has roto tus malos hábitos con la ayuda de la gracia de Dios, experimentarás tentaciones ocasionales. En esta vida nunca estarás completamente libre de toda invitación a pecar. Dios permite esto porque las tentaciones nos muestran qué débiles somos, y cuánto necesitamos de la ayuda divina para vivir una vida verdaderamente cristiana. Pero las tentaciones también ayudan a desapegar nuestros afectos de las cosas de este mundo para buscar primero el reino de Dios.

Quizá la razón más alentadora por la que Dios permite al Maligno tentarnos es porque el combate contra la tentación puede beneficiarnos espiritualmente. Si no fueras jamás tentado, nunca tendrías que resistir la tentación, y el resistir la tentación te vuelve más fuerte. Permitiendo al Maligno tentarte, Dios te concede una oportunidad para obtener más méritos y crecer en su gracia. San Francisco de Sales nos dice:

Estos grandes asaltos y estas tentaciones tan poderosas nunca son permitidas de Dios sino con las almas que quiere levantar a su puro y excelente amor; mas no por eso se sigue que después de esto puedan quedar aseguradas de llegar a él, porque ha sucedido muchas veces que los que habían sido constantes en semejantes y violentos asaltos, no correspondiendo después fielmente con el favor divino, se han hallado vencidos en bien pequeñas tentaciones. Todo lo cual digo para que, si te sucediere hallarte afligida de alguna grande tentación, sepas que Dios te favorece con un favor extraordinario, por el cual muestra que te quiere engrandecer delante de su presencia; mas que, con todo eso, te muestres siempre humilde y temerosa, no asegurándote de poder vencer las pequeñas tentaciones después de haber señoreado las grandes, si no es por medio de una continua fidelidad para con la Majestad divina (Introducción a la vida devota, IV parte, cap. 5).

Por supuesto que no puedes resistir la tentación o ganar méritos por tu propia cuenta. Por esto Dios te concede gracia suficiente para resistir cualquier tentación que Él te permite soportar. No habéis sufrido tentación superior a la medida humana. Y fiel es Dios que no permitirá seáis tentados sobre vuestras fuerzas. Antes bien, con la tentación os dará modo de poderla resistir con éxito (1Cor 10,13).

Si Dios nos ofrece gracia suficiente para resistir la tentación, entonces ¿por qué caemos con tanta frecuencia? Porque con frecuencia fracasamos en buscar la ayuda divina para evitar el pecado. La gracia está ahí todo el tiempo, pero en cambio nosotros fijamos nuestros ojos en el placer del pecado e ignoramos la vía de escape que Dios nos ha preparado. Así que pidamos con gran seriedad a Nuestro Señor ahora mismo, antes de que la próxima tentación se presente, que n os conceda la gracia de mirar la vía de escape cuando nos ataque la próxima tentación.

Aunque resistir la tentación nos pueda causar crecer en virtudes, esto no significa que debamos buscar las tentaciones. Jamás debemos hacerlo. San Alfonso nos explica:

Esto no tiene que llevarnos a buscar después tentaciones; al contrario, tenemos que orar a Dios que nos libre de las tentaciones, y especialmente de aquellas por las que Dios tiene previsto que debemos vencer; y esta es precisamente el objeto de la petición del Padrenuestro: No nos dejes caer en tentación; pero cuando, por permisión de Dios, somos acosados con tentaciones, entonces tenemos que apoyarnos enteramente en Jesucristo, sin alarmarnos o desanimarnos por esos malos pensamientos, y suplicarle que nos ayude; y él, de su parte, no fallará para darnos la fortaleza para resistir. Dice san Agustín: “Lánzate hacia Él, y no tengas miedo, que Él no se retirará para que caigas”.

Recuerda también que aunque la tentación es una invitación a pecar, ésta no es el pecado. San Francisco de Sales habla de los tres pasos: tentación, deleite y consentimiento. Solamente si tú deliberadamente te recreas en el placer del pecado (deleite), entonces comienzas a pecar. Mientras que resistas las sugestiones del Tentador, no cometes pecado.

San Francisco de Sales nos relata la siguiente historia de santa Catalina de Siena:

El espíritu Maligno tuvo licencia del Señor para asaltar la honestidad de esta santa virgen con la mayor furia que pudiese, con tal que de ninguna manera la tocase. Sembró pues toda suerte de lascivas sugestiones en su corazón, y para moverle con más vehemencia, viniendo con sus compañeros en forma de hombre y de mujeres, hacían mil y mil suerte de carnalidades y lubricidades a su vista, juntando con esto palabras y llamamientos deshonestísimos. Y aunque todas estas cosas fuesen exteriores, no obstante, por medio de los sentidos penetraban no poco dentro del corazón de la virgen; el cual (como confesaba ella misma) estaba tan ocupado, que no la quedaba más que la fina y pura voluntad superior, la cual no fue movida de esta tempestad de sucio deleite carnal.

Lo cual todo duró mucho tiempo, hasta que un día nuestro Señor se le apareció, y ella le dijo: “¿Dónde estabas, mi dulce Señor, cuando mi corazón estaba lleno de tantas tinieblas y suciedades? A lo cual le respondió: “Yo estaba dentro de tu corazón, hija mía”. “¿Y cómo (replicó la virgen) habitabais vos dentro de mi corazón, dentro del cual había tantas inmundicias? ¿Habitáis vos pues por ventura en lugares tan deshonestos?”

A lo cual le dijo nuestro Señor: “Dime, ¿estos sucios pensamientos de tu corazón, te daban placer o tristeza, amargura o deleite?” “Extrema amargura y tristeza” (respondió la virgen). “¿Quién era el que puso esta amargura y tristeza en tu corazón (replicó el Señor), sino yo, que estaba escondido dentro de tu alma? Cree, hija mía, que si yo no hubiera estado presente, que aquellos pensamientos que rodeaban tu voluntad no pudiéndola rendir, la hubieran sin duda vencido, entrándose dentro y siendo recibidos con placer y libre albedrío; por este medio hubieran dado la muerte a tu alma. Mas, por cuanto estaba yo dentro de ella, ponía este desplacer y resistencia en tu corazón, por cuyo medio rehusaba cuanto podía la tentación; y no pudiendo tanto cuanto querría, sentía en sí una mayor desplacer, y un mayor aborrecimiento contra ella y contra sí mismo. Y así estas penas eran de un gran merecimiento y una gran ganancia para ti, y de un gran crecimiento de la virtud y fuerza”.

Así que si tú experimentas una tentación muy severa, anímate. Mientras no consientas no habrás cometido pecado, y resistirla con la ayuda de Dios te hará más fuerte en virtud y rico en méritos. Sólo mantente cerca de Jesús y de María, continúa rechazando el pecado y sus engaños, humíllate ante Dios, llora sobre tus pecados, busca un corazón limpio, evita todas las ocasiones de pecado, y confía que Dios te dará la victoria por su Gracia.

Propósito: desde ahora en adelante, cuando seas tentado, ve ello como una oportunidad para crecer en méritos y acercarte más a nuestro Dios amoroso. Y nunca busques la tentación, no confíes en tus propias fuerzas, y pide siempre la gracia de Dios.

Santa Catalina de Siena, ruega por nosotros.

Mide tu progreso: desde que hice la última meditación,

Cuántas veces:

a. Deliberadamente me toqué impuramente al despertar

_____0 _____1 _____2 ­­­_____3 o más veces

b. Deliberadamente vi fotografías o películas indecentes

_____0 _____1 _____2 ­­­_____3 o más veces

c. Cometí actos impuros solo o con otras personas

_____0 _____1 _____2 ­­­_____3 o más veces

d. Deliberadamente me deleité en pensamientos impuros

_____0 _____1 _____2 ­­­_____3 o más veces

e. ¿Cuándo fue la última vez que fui a la Confesión? __________________

f. ¿Cuándo fue la última vez que asistí a la Santa Misa?________________


miércoles, 8 de marzo de 2017

Confesionario (sin absolución): soy empresario y sufro por mis empleados

Pregunta: Padre, soy un empresario restaurantero y con tristeza veo que la descomposición social nos está ganando en la ciudad. La mayoría de mis empleados son jóvenes entre los 16 y los 28 años, pero el mundo de los jóvenes está cada vez más perdido, y por ese motivo sufro yo y sufren mis negocios. Contar con un empleado digno de confianza es un milagro. Descubro que muchos muchachos que me piden trabajo fuman o venden droga, o roban, o se embarazan las chicas desde muy temprana edad. Son tan inestables que no saben apreciar ni conservar sus empleos, y eso que les pago bien. Los ambientes familiares de los que provienen son muy complicados. Hay violencia intrafamiliar y las parejas se van a vivir juntas constantemente, cambian de pareja y dejan hijos por todas partes. Nadie teme a Dios. Este desorden social me hace sentir, a veces angustiado, porque no veo un futuro brillante para tantos jóvenes y así tampoco para nuestra ciudad. La agradezco que me pueda dar una palabra, padre.

Padre Hayen: comparto tu preocupación, primero por tantos jóvenes que viven tan lastimados y que, por esas llagas abiertas en sus vidas, causan heridas a su alrededor. También comparto tu intranquilidad por tus negocios, porque si careces de una fuerza de trabajo saludable, lo resentirá la vida laboral de tu empresa. No podemos quedarnos sólo en lamentos. Estamos en medio de una sociedad muy enferma y muchos nos sentimos con la responsabilidad de sacarla adelante. Muchos de ustedes, los empresarios son, en realidad, héroes de nuestro país, sobre todo cuando se esfuerzan por crear empresas socialmente responsables, es decir, preocupadas no sólo por lucrar sino por generar un ambiente saludable de trabajo y en la comunidad en la que operan sus negocios.

Con los jóvenes hay un problema grave, quizá el más grave que tiene México porque tiene que ver con el futuro de la patria. Las nuevas generaciones están creciendo sin ninguna estructura moral, sin saber distinguir entre el bien y el mal, carentes de una verdad absoluta que guíe sus vidas. Pocos tienen religión y, si la tienen, no la practican. Son numerosos quienes tienen una vida familiar y emocional muy herida y, de esa manera, se condicionan para no poder formar, ellos mismos, familias sólidas. Vemos también que está desapareciendo una cultura del esfuerzo, en donde con trabajo duro se gana el pan cotidiano. En cambio muchos jóvenes buscan dinero fácil, viven el momento presente sin importarles mucho las consecuencias de sus acciones. Existe, pues, en las nuevas generaciones, un déficit grande de valores humanos y cristianos, y cuando falta esta educación, la sociedad se deshumaniza. Es el drama que tú puedes constatar todos los días en tus negocios.

¿Qué podemos hacer? Empecemos por no dedicarnos a maldecir la oscuridad sino a encender una luz en ella. El mundo no lo vamos a barrer y limpiar de la noche a la mañana, pero sí podemos empezar a meter la escoba en esos pocos metros cuadrados del espacio en que vivimos. Lo primero que te sugiero es seguir fomentando una empresa socialmente responsable. Te aconsejo que te acerques a la Unión Social de Empresarios Mexicanos. Ellos son hombres de empresa católicos, con los mismos problemas que tú tienes en tus negocios, comprometidos seriamente en crear una nueva cultura laboral, inspirada en valores cristianos. La unión siempre hace fuerza.

Por lo que me escribes, se nota que eres una persona que has tenido una buena formación humana. Crear un negocio exige sabiduría, disciplina, esfuerzo y valor. Si potencias todo ello con el conocimiento de Jesucristo, si logras seguir al Señor de manera más comprometida, entonces Él será el dueño de tus empresas y tú serás su administrador. Te quitará la angustia y te dará la paz en medio de ambientes laborales difíciles, sentirás más confianza en su Providencia y podrás discernir mejor en qué debes invertir una parte de tus ganancias; quiero decir, a qué organizaciones de caridad, de la Iglesia y de desarrollo social debes apoyar. Recuerda las palabras sabias de Tomás de Kempis: "Pon en Dios toda tu confianza y sea Él el objeto de tu veneración y de tu amor. Él responderá por ti y todo lo hará bien, como mejor convenga". 

(Las confesiones con absolución se dan en las parroquias; aquí sólo consejos y sin revelar nombres. Puedes escribir, de manera breve, en un mensaje privado a mi cuenta de Facebook o en Twitter: @padrehayen)

sábado, 4 de marzo de 2017

La controversia de las actas de nacimiento


La supresión de los términos 'padre', 'madre', 'abuelos paternos' y 'abuelos maternos' de las actas de nacimiento en México, es un avance de la ideología de género, y un retroceso para el bienestar de la familia natural. Las personas tenemos derecho de saber quiénes son nuestros padres, y cuáles son nuestros antepasados, paternos y maternos.

Fue el presidente Enrique Peña Nieto quien en el año 2015 decidió que México sería una nación impulsora y de vanguardia, junto con su aliado Estados Unidos, de las políticas de género. Señaló que se modificarían las actas de nacimiento y los pasaportes, y que una persona que quisiera cambiar de género durante su vida adulta tenía el derecho de hacerlo y de reclamar al gobierno que sus documentos se cambiaran según su nueva identidad sexual. Las disposiciones del mandatario, afortunadamente, fueron rechazadas por el poder legislativo y guardadas en el cajón.

Sin embargo, en 2016 las actas de nacimiento se modificaron en todo el país, por un convenio con la Secretaría de Gobernación. No es un asunto de Chihuahua, como pretenden hacerlo creer. De hecho las nuevas actas se expiden en nuestro Estado desde el año pasado. Al origen está, pues, la perniciosa influencia de la ideología de género que se ha infiltrado en casi todas las instituciones del país.

La palabra 'filiación' como sustituta de los términos 'padre' y 'madre' se presta a confusión. Una de las metas de la ideología de género es que a las parejas del mismo sexo se les llame matrimonio y puedan adoptar niños. Con la introducción del nuevo término pronto se puede facilitar su objetivo.

Algunas agrupaciones de Derechos Humanos afirman que se trata de un avance ciudadano en estos derechos. Según ellos, con esta acción se favorece la ampliación del término 'familia' y se evita que quede reducida a la familia natural de padre, madre e hijos. Pero esto no tiene pies ni cabeza, pues nadie puede nacer de dos varones o de dos mujeres. Escribir el nombre de parejas del mismo sexo bajo la palabra 'filiación' en el acta de nacimiento es una aberración y una mentira, además de ser un verdadero atentado contra los derechos del niño. Cualquier persona que nazca en el mundo tiene el derecho fundamental de conocer su identidad con los nombres de su padre, madre, abuelos paternos y maternos.

Estamos viviendo tiempos de oscuridad y confusión en el que el reino de la mentira se dilata. Ni siquiera la verdad fundamental de la identidad personal y el conocimiento del árbol genealógico familiar podremos conocer en el futuro.

viernes, 3 de marzo de 2017

Las brujas contra Donald Trump

Lo último de la gran campaña para lograr que Donald Trump renuncie a la presidencia de Estados Unidos es el complot de los brujos. Ocultistas y magos de la gran nación norteamericana se han unido para lograr que el presidente abandone la Casa Blanca. Se han puesto de acuerdo para realizar diferentes rituales en diferentes puntos del país. Según los magos, los conjuros deben realizarse a las 12 de la noche y con luna menguante. Los nigromantes han sido convocados a través de una página de Facebook titulada ‘bindtrump’.

¿Logrará la brujería expulsar a Trump de la Oficina Oval? Lo dudo mucho. Hay personas bastante ingenuas que creen que pueden manipular todos los acontecimientos de la historia a través de la invocación de fuerzas demoníacas. Para lograr estos propósitos, la magia funciona muy poco, por la razón de que, así como el mar tiene un límite que no traspasa, Dios también puso límites a los poderes de Satanás. Aunque sabemos que el Maligno actúa en el mundo, principalmente a través de la tentación, Dios ha puesto un límite a su poder tenebroso. Si los seres humanos pudiéramos manipular los hechos del mundo a través la hechicería negra, ya todos estaríamos muertos, o el mundo sería un absoluto caos.

Los conjuros, rituales satánicos y maldiciones a través de la brujería contra una persona pueden funcionar, pero raramente. La mayoría de estas prácticas son obra de la charlatanería. A éstos, a los embaucadores y brujos, así como a los ingenuos que pagan por estos servicios, el demonio sí que los persigue, causándoles primero la muerte espiritual y, no en raros casos, perturbaciones mentales y desequilibrios psíquicos.

jueves, 2 de marzo de 2017

Meditación no. 11 contra los pecados de la carne

La custodia de los sentidos
(Rosemary Scott)


El que anda en justicia y habla con rectitud,… el que se tapa los oídos para no oír hablar de sangre, y cierra sus ojos para no ver el mal. Ese morará en las alturas, subirá a refugiarse en la fortaleza de las peñas, se le dará su pan y tendrá el agua segura (Is 33,15-16).

Oración: Aparta mis ojos de mirar vanidades, por tu palabra vivifícame (Sal 119,37).

Una ocasión de pecado es una persona, objeto o situación que puede hacernos caer. Existen cuatro tipos diferentes:

1. Ocasiones próximas: en las que siempre tendemos a caer.
2. Ocasiones remotas: en las que algunas veces caemos.
3. Ocasiones voluntarias: las que podemos evitar.
4. Ocasiones involuntarias: las que no podemos evitar.

La Santa Madre Iglesia nos advierte que hay que evitar todas las ocasiones de pecado próximas y voluntarias, y si estamos seriamente determinados en superar los pecados contra la castidad, entonces tomaremos muy en serio este consejo. En la meditación número ocho veíamos cómo Cristo Jesús nos decía que es necesario cortar con todo lo que nos lleve al pecado. Esperamos que tú ya lo hayas hecho; y si todavía no lo haces, haz de saber que tu Divino Maestro y su Esposa Virgen, la santa Madre Iglesia, te ordenan que ahora lo hagas.

Si tú ya has cortado con todas las ocasiones próximas y voluntarias de pecado, aún tendrás que vencer las ocasiones remotas e involuntarias a lo largo de toda tu vida. Un ejemplo es cuando sorpresivamente ves a una persona vestida sin pudor por la calle. Habéis oído que se dijo: No cometerás adulterio. Pues yo os digo: todo el que mira a una mujer deseándola, ya cometió adulterio con ella en su corazón (Mt 5,27-28). Por este motivo necesitamos ejercitarnos en la custodia de los sentidos.

Nuestros cinco sentidos son las puertas de nuestra mente y de nuestro corazón. Cualquier cosa que vemos, escuchamos, sentimos, etc. puede crear pensamientos, que pueden levantar el deseo y llevarnos al pecado. La custodia de los sentidos implica controlar nuestros sentidos, particularmente nuestra vista, en orden a mantener la virtud de la castidad. Leamos lo que el Venerable Luis de Granada tiene que decir acerca de la custodia de los sentidos en “Guía de pecadores”:

Tenemos que guardar cuidadosamente nuestros sentidos, particularmente los ojos, para que no puedan descansar en algo capaz de excitar los deseos pecaminosos-. Un hombre puede provocar una herida profunda en su alma cuando indiscriminadamente pone sus ojos sobre objetos peligrosos. Guarda tus ojos con prudencia en tu trato con el sexo opuesto, por esas miradas se debilita la virtud.

De ahí que el espíritu Santo nos dice: No andes fisgando por las calles de la ciudad, ni divagues por sus sitios solitarios. Aparta tu ojo de mujer hermosa, no te quedes mirando la belleza ajena (Eclo 9,7-8). Piensa en Job, ese gran siervo de Dios, el hombre de virtud probada, que permaneció vigilante para guardar sus sentidos que, en lenguaje de la Escritura, hizo una alianza con sus ojos y no miraba a ninguna doncella (Job 31,1). Contempla además el ejemplo de David, quien había sido elegido por Dios como rey de Israel, y que cayó en gravísimos pecados por mirar sin consideración a una mujer.

Para ayudar a la limpieza del corazón, algunos recomiendan practicar lo que llaman “el rebote de los ojos”. Debido a que mirar por segunda vez a una persona atractiva es un mal hábito que empieza desde la pubertad, uno puede romper generalmente con esa costumbre. Esto se logra retirando los propios ojos inmediatamente después de la primera mirada a una persona o a una imagen y, en cambio, mirar otra cosa. Los maestros espirituales también recomiendan repetir un breve versículo de la Escritura, como este: Había hecho yo un pacto con mis ojos, y no miraba a ninguna doncella (Job 31,1).

Quienes recomiendan “el rebote de los ojos” dicen que, para un hombre, toma en promedio entre cuatro y seis semanas en cambiar de hábito. No dicen cuánto tiempo toma hacerlo a una mujer, ya que algunas mujeres también tienen este problema.

Muchos hombres dicen tener éxito con el rebote de los ojos, mientras que otros afirman que es una técnica que ayuda poco y no lo suficiente para lograr la limpieza de corazón. La custodia de los sentidos es una estrategia en nuestra batalla contra el vicio de la impureza, y rebotar los ojos probablemente funcionará mejor como parte de un programa global, como este, y no como una estrategia aislada.

Te recomendamos que practiques, definitivamente, ese método para custodiar tus ojos; esto te ayudará a privar tu mente de imágenes y pensamientos impuros. Sin embargo no confíes solamente en esta técnica. Sigue también las otras recomendaciones que te hemos hecho en estas meditaciones, y recuerda que la gracia de Dios es la llave suprema para tener la victoria sobre el pecado.

Luis de Granada nos habla también de la custodia de los oídos:

“No seas menos vigilante para proteger tus oídos de discursos impuros. Si en tu presencia se dicen palabras inapropiadas, manifiesta tu desagrado con una expresión en el rostro, así como pones buena cara cuando escuchas cosas placenteras. Guarda tu lengua con el mismo cuidado. No permitas que escapen de tu boca palabras inmodestas. Las malas compañías –dice el apóstol- corrompen las buenas costumbres (1Cor 15,33). La conversación de una persona descubre sus inclinaciones. Por eso Jesús decía en el Evangelio que de lo que está lleno el corazón es de lo que habla la boca”.

La custodia de los oídos puede abarcar el evitar ciertas canciones populares, programas de radio y de otras fuentes de conversación inmoral. Esto podría ser difícil para ti, especialmente si tus compañeros de casa y trabajo seguido se involucran en discusiones indecentes. Hazlo lo mejor que puedas y pide a Dios que te conceda sabiduría y ayuda. Puede también ayudar el pedir a los Ángeles Custodios de tus compañeros de casa o de trabajo que continúen trabajando la situación para lo mejor.

También tendrás que conquistar la custodia e tu lengua ejercitando la modestia al hablar. Empieza por refrenar tu maledicencia y tus críticas; puede ser un hábito difícil de romper, así que tómate tu tiempo y pide la ayuda al Señor. Aquí te pasamos un consejo: muchas maledicencias brotan de la ira, así que intenta adoptar una actitud de perdón hacia los demás, y de gratitud hacia Dios. Esto puede frenar tu agresividad. Una meditación posterior en este programa hablará sobre la modestia en el hablar.

Después de custodiar tus sentidos, no seas negligente y llena tus sentidos con visiones, sonidos y conversaciones santas, en vez de las impuras. Es bueno tener iconos, pinturas y estatuas sagradas dentro de tu casa; escuchar la Sagrada Escritura grabada, música sagrada o enseñanza religiosa en cassettes o CD’s, hablar de cosas espirituales con amigos devotos, utilizar la lengua para alabar a Dios con frecuencia. Estas inspiraciones santas pronto reemplazarán las imágenes impuras y los pensamientos, para ayudarte a renovar tu mente (Rom 12,12).

Propósito: Haz una “alianza” con tus ojos, como lo hizo Job. Comienza a rebotar tus ojos hacia otra parte cuando veas algo indecente. Concéntrate en algo más y ora con un versículo memorizado de la Sagrada Escritura sobre la limpieza de corazón o pureza.

Evita escuchar y participar en conversaciones impuras, tanto como te sea posible. Rodéate, en cambio, de imágenes y sonidos sagrados. Y siempre permanece cercano al Sagrado Corazón de Jesús.

Santo Job, ruega por nosotros…

Mide tu progreso: desde que hice la última meditación,

Cuántas veces:
a. Deliberadamente me toqué impuramente al despertar

_____0 _____1 _____2 ­­­_____3 o más veces

b. Deliberadamente vi fotografías o películas indecentes

_____0 _____1 _____2 ­­­_____3 o más veces

c. Cometí actos impuros solo o con otras personas

_____0 _____1 _____2 ­­­_____3 o más veces

d. Deliberadamente me deleité en pensamientos impuros

_____0 _____1 _____2 ­­­_____3 o más veces

e. ¿Cuándo fue la última vez que fui a la Confesión? __________________

f. ¿Cuándo fue la última vez que asistí a la Santa Misa?________________

miércoles, 1 de marzo de 2017

Año de la Misericordia y Año de Fátima

No es una coincidencia el que el Año de la Misericordia, que ya terminó, haya quedado junto al año en que celebramos el centenario de las apariciones de la Virgen de Fátima. ¿Por qué? ¿Qué contemplamos en uno y en el otro año? Durante el año 2016 el papa Francisco nos hizo saber que estamos "llamados a tener la mirada fija en la misericordia de Dios para poder ser también nosotros mismos un signo eficaz del obrar del Padre". 

El Año de la misericordia nos hizo sentir muy cercano el amor misericordioso de Dios, quien, a pesar de que fácilmente nos cansamos de pedir perdón, nunca se cansa de perdonar nuestras miserias. Por más horrífico que sea nuestro pecado, "la misericordia siempre será más grande que cualquier pecado y nadie podrá poner un límite al amor de Dios que perdona", ha dicho el papa. 

Personalmente doy gracias a Dios por aquel bendito año jubilar, sobre todo en los momentos en que acudí al Sacramento de la Confesión e hice mi peregrinación a la Catedral.

Las apariciones de Fátima son otra cara de Dios, y nos muestran su justicia divina. La Virgen en 'Cova da Iria' dejó claro a los videntes Lucía, Francisco y Jacinta, que el mundo tenía una gran necesidad de hacer penitencia. En una visión les hizo ver el infierno, donde los niños pastores vieron que caían almas como copos de nieve." "¡Es necesario orar mucho -les dijo- para salvar almas del infierno!... Hagan sacrificios por los pecadores y digan muchas veces, y especialmente cuando hagan un sacrificio: Oh, Jesús, es por tu amor, por la conversión de los pecadores y en reparación de los pecados cometidos contra el Inmaculado Corazón de María." 

Pareciera una contradicción entre que Dios sea infinitamente misericordioso y que, al mismo tiempo, vayan almas al infierno. No existe tal contradicción. Si bien es cierto que Dios jamás se cansará de perdonar a los pecadores más recalcitrantes que se vuelven a Él con humildad, también es verdad que será respetuoso de la libre decisión de aquellos que rechazan su misericordia. Si bien en los ángeles y en los santos resplandece la misericordia de Dios, en los demonios y en los condenados se manifiesta su justicia infinita.

¡Qué ocasión tan bella es la cuaresma para vivir la penitencia y la misericordia! Los hijos del Dios Altísimo somos llamados a ser testigos de su amor misericordioso en un mundo tan contaminado por la presencia del mal. Al mismo tiempo a trabajar y hacer penitencia para que el pecado retroceda y el Reino de Dios se manifieste. 





Francia y la mano que mece la cuna

Oh, pobres franceses con su gobierno socialista. El 16 de febrero se aprobó la ley que prohíbe los sitos web que brinden información sobre la verdad del aborto y la posibilidad de otras alternativas. Es insólito. Ofrecer una página web para orientar a la mujer sobre los daños que sufrirá por matar a su hijo durante el embarazo, puede ser penado con dos años de cárcel y 30 mil euros de multa. La ministra de Derecho de las Mujeres, Laurencia Rossignol, dice que los sitios pro-vida ofrecen información falsa para inducir a las mujeres a dudar de su decisión. ¡Habráse visto! Las señoronas feministas, tan defensoras de la libertad y de la mujer, son en realidad lupercas vestidas de oveja que matan la libertad de expresión y destrozan a la mujer. ¿Qué espera a una sociedad que no protege la vida ni la maternidad como esencia misma de su existencia? El caos y el suicidio. 

¿Cuál es la mano que mece la cuna de todo esto? Mientras que los franceses, por sus bajas tasas de natalidad, están en camino de su desaparición de la historia, su presidente Francoise Hollande visitó, en días pasados, El Gran Oriente de Francia, que es la federación masónica que agrupa a 53 mil miembros en 1200 logias. Con esa visita, el presidente envía a todos el mensaje de que sus directrices son las de la masonería. Y la masonería es la propagadora de una religión llamada laicismo donde los hombres usurpan el trono de Dios. Es el laicismo la religión de la República francesa -y también la Mexicana- después de la Revolución. Liberté, égalité, fraternité, fueron los principios de aquella Revolución de 1789, y que hoy se ha convertido en una despiadada dictadura. 

martes, 28 de febrero de 2017

Confesionario (sin absolución): me confirmé y hoy dudo de la existencia de Dios

Pregunta: Padre, soy un joven que estudia la universidad. Hace algunos años yo era uno de los más entusiastas en un grupo de confirmaciones de la parroquia. De verdad me encantaba ir a la iglesia porque sentía a Dios muy vivo en la oración y en la alabanza. Hoy he dejado de creer en Dios después de que tuve la experiencia al visitar lugares muy pobres en México. Pude ver mucho sufrimiento, gente pasando hambre y carencias muy feas. Para mí fue una experiencia muy triste descubrir el mundo de la miseria. De hecho me entró una depresión, pero pude salir de ella. Hoy dudo de la existencia de Dios, porque si decimos que Dios es bueno, ¿cómo puede haber tanto sufrimiento en el mundo? Al mismo tiempo extraño mis alabanzas en la parroquia. Oriénteme por favor, padre.

Padre Hayen: gracias por tu sinceridad al compartir tu experiencia y tu crisis de fe. Ante la realidad del sufrimiento que hay en el mundo, en este momento de desconcierto has hecho lo correcto. No te quedas sólo con tus pensamientos y cavilaciones, sino que buscas dialogar sobre la presencia de tanto dolor en medio de la realidad, y por qué Dios lo permite.

El sufrimiento es un misterio que nos afecta a todos, y gran parte de él lo provocamos los hombres. Fabricamos pistolas, producimos drogas, explotamos a otras personas, dejamos que crezcan odios y nos dejamos llevar por deseos de venganza. Todo ello trae olas y olas de sufrimiento en el mundo. Pero eso nada tiene que ver con la existencia de Dios. Independientemente del dolor que haya en el mundo, Dios existe y es bueno. No echemos a Dios la culpa de nuestros desórdenes. Más bien tenemos que preguntarnos por qué Dios nos hizo libres. Somos nosotros, con nuestra libertad, quienes podemos provocar sufrimiento o alivio, odio o amor.

¿No te has puesto a pensar en que Dios, muy probablemente, te preparó en el grupo de confirmaciones de tu parroquia para llenarte de su amor y después enviarte a aliviar un poco el dolor que hay en el mundo? Conociste el rostro de Cristo resucitado en la alegría de la adoración y la alabanza parroquial, y después el Señor te permitió ver el rostro de Jesús crucificado y tocar sus heridas en el mundo de la miseria. Son los dos rostros de Dios en la tierra. No podemos vivir permanentemente en la adoración del Tabor; también tenemos que bajar a Jerusalén donde está la cruz.

¿Qué harás después de esa experiencia? Eres libre para elegir entre creer y no creer, libre para optar por el pesimismo ateo o la entrega confiada al Dios-Amor. Sólo que si eliges la primera opción, el mundo será un poco más frío para vivir. La única alternativa para que retroceda tanto sufrimiento qué hay en el mundo es que los corazones se hagan buenos, y esto sólo puede hacerlo Dios.

Te aconsejo que busques el Tabor en las alabanzas de tu parroquia y te alimentes de sus momentos de gozo, pero no te quedes ahí solamente. Baja después a Jerusalén, es decir, a la batalla de la vida, donde hay tanto dolor qué aliviar. Te mando un abrazo y una bendición.


(Las confesiones con absolución se dan en las parroquias; aquí sólo consejos y sin revelar nombres. Puedes escribir, de manera breve, en un mensaje privado a mi cuenta de Facebook o en Twitter: @padrehayen)