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miércoles, 14 de febrero de 2018

El ataque del diablo a la mujer

El sistema educativo hoy es opresivo para muchos niños varones. La escuela mixta trata a todos por igual, ignorando que los niños y las niñas aprenden de manera diferente. Como resultado, los niños permanentemente obtienen más bajas calificaciones que las niñas; son más propensos a reprobar que ellas. Además en Estados Unidos el 77% de los expulsados de las escuelas son niños, y el 76% de los diagnosticados con problemas emocionales son también niños.

Según un estudio de la Universidad de Michigan, el número de niños que dijeron que no les gustaba la escuela creció 71% entre 1980 y 2001. El fracaso escolar parece ser un asunto eminentemente masculino. Hay una crisis de la masculinidad. Las políticas de género que han invadido el sistema educativo están oprimiendo a todo el que tenga energía física, sobre todo a los varones. Hacen todo lo posible por neutralizar la virilidad.

El feminismo radical se empeña por reprimir la agresividad de los varones, cuando sabemos que la psicología masculina está teñida, naturalmente, de espíritu de competencia, de querer ganar, de conquistar el espacio físico, de ser activamente virtuosos. Muchos adultos hombres recordamos los juegos de la infancia; eran juegos de guerras, de luchas y aventuras. Hoy de aquello queda poco y los niños actuales deben aprender lo que es la masculinidad solamente a través del cine. Me decía una madre de familia que ella no permitía que su niño tomara clases de box porque así fomentaba la violencia en él. Pobre niño, pensé; su madre le castra su desarrollo masculino.

Los varones y la mujeres somos creados a imagen de Dios, y cada sexo refleja específicamente una dimensión del ser divino. El varón es reflejo de la vida exterior de Dios, es decir, de esa parte de Dios que sale de sí mismo para crear una multiplicidad de seres. Los genitales masculinos bien pueden simbolizar esta dimensión que sale de sí mismo para crear. Por eso el varón, en su psicología, busca dominar el espacio, hacer un proyecto fuera de su casa, proteger y defender las obras que Dios le dio para administrar.

La mujer, en cambio, es imagen de Dios porque señala la vida interior de Dios. Ella indica el misterio de la comunión eterna de amor y de vida que hay en el seno de la Trinidad. Las mujeres están más proyectadas psicológicamente hacia la vida interior, hacia las relaciones interpersonales para custodiar la comunión y el amor. Recibir y gestar la vida. El mismo aparato genital femenino bien lo señala. El amor de Dios se establece, primero, en el corazón de la mujer. Es ella la que tiene una relación especial con el Espíritu Santo, que el hombre no entiende del todo.

Satanás, narra el capítulo 3 del Génesis, dirigió su ataque, primeramente a Eva, la mujer. El Maligno sembró la duda y la confusión en ella, haciendo que dudara de la autoridad de Dios en su vida: "¿Cómo es que Dios les ha dicho: No coman de ninguno de los árboles del jardín?”... De ninguna manera morirán. Es que Dios sabe muy bien que el día en que coman de él, se les abrirán los ojos y serán como dioses, conocedores del bien y del mal” (Gen 3,1-5). Con estas palabras el diablo distorsionó el mandato del Señor, y a través de la mujer, hirió gravemente a la familia.

El feminismo radical es la prolongación de aquel ataque que la serpiente antigua dirigió a la mujer en el jardín del Edén. Esta ideología feminista está convirtiendo al varón en un mujerujo, en un ser débil y afeminado, de poco carácter, que ante el mandato que Dios le dio de crear, administrar, custodiar su Creación, responde de manera inadecuada. Se nos recrimina la agresividad, se nos dice que somos culpables de haber creado una sociedad hetero-patriarcal corrupta, por el hecho de ser hombres. Y se nos dice que no se nos ocurra intentar avanzar o prosperar porque podemos ser cómplices de esta tiranía que oprime a las mujeres. El resultado es que muchos hombres hoy se sienten desmoralizados, perdidos, sin rumbo ni objetivos, atrapados en vicios y conductas destructivas.

Este nuevo tipo de hombre afeminado que el feminismo radical contribuye a crear, es también perjudicial para las mismas mujeres. Una mujer, lo que en realidad desea, es un hombre de verdad que la quiera y la respete, que sea su líder, que la proteja, se sacrifique por ella y por sus hijos. Ninguna mujer sensata querrá compartir la vida con un medio hombre que huya de los problemas y sea un egoísta, o un inmaduro. Ninguna.

La salida de esa situación es que los varones aprendamos a mirar a Jesucristo -hombre perfecto-, quien ha venido a redimir las relaciones entre el hombre y la mujer. Si Adán no supo ser responsable de la misión que Dios le encomendó, Jesucristo vino a mostrarle que Él venía a llevar adelante el plan del Padre Celestial, hasta entregarse en la Cruz y dar su vida por la esposa. Nuestra misión como maridos, padres y sacerdotes es amar a nuestras esposas como Cristo ama a su Iglesia. Estamos llamados a servir a nuestras familias y comunidades parroquiales como jefes y sacerdotes, como Jesús vino a servir.

miércoles, 7 de febrero de 2018

Hollywood y las mujeres acosadas

En los últimos meses la prensa ha dado amplia cobertura a los escándalos de acoso sexual en Hollywood. En septiembre pasado aparecieron las primeras acusaciones al productor de cine Harvey Weinstein. Al final del año, la revista Time nombró como personaje del año a todos los “Silence Breakers”, es decir, a las personas que se atrevieron a romper el silencio acusando de acoso o abuso sexual a grandes peces de la industria cinematográfica.

Muchas acusaciones están hechas por mujeres que dicen que fueron acosadas sexualmente, no en las habitaciones de los hoteles, sino durante los rodajes de las películas y en actividades relacionadas con el trabajo. Un gran número de casos son de muchos años atrás. Sin embargo, cualquier mujer que sea aspirante a actriz en Hollywood, y también las viejas actrices, sabe que trabajar en el mundo del espectáculo implica quitarse la ropa ante a las cámaras y hacer escenas de desnudos. ¿Para qué se hacen las víctimas y acusan de abuso a quienes ellas mismas provocan?

Los hombres no se encueran tan fácilmente. Entre las cien películas más taquilleras del 2014, las mujeres hicieron tres veces más desnudos que los hombres. Ahora bien, nadie que vaya a clases de actuación en Hollywood o en Los Ángeles se sorprende al encontrar la materia “escenas de sexo” en el plan de estudios. Actores y actrices deben aprender el arte de la intimidad con las cámaras. No se lamenten, pues, estas actrices de que, de repente, alguien les ponga la mano encima o las invite a pasar a su apartamento, cuando todos trabajan en un ambiente hipersexualizado.

El motivo de escándalo de Hollywood no es, a mi juicio, el que haya productores y directores lascivos, o actores y actrices livianas. Eso, por supuesto, es inmoral y no debe ser así. La industria del entretenimiento no tiene por qué estar inmersa en una atmósfera de acosos. Lo verdaderamente escandaloso es el material cinematográfico que brota de este ambiente hollywoodesco y que el público consume. Este es el acoso que hace la industria del entretenimiento a quienes van al cine. Jesús de Nazaret lo denunciaba: “De lo que está lleno el corazón habla la boca”.

Un simple botón de muestra: en tiempos en que Hollywood está envuelto en escándalos sexuales, hoy está en cartelera “Llámame por tu nombre” (Call me by your name), que cuenta la relación homosexual entre un adulto y un menor de edad. Es el adolescente quien busca al adulto, para no hacer ver a éste como un depredador. Es una película que promueve la pederastia, mientras que diversas voces progresistas la catalogan como “la más romántica del año”, “la favorita a los Óscar” o “un triunfo erótico, aguda emocionalmente y abrumadoramente sensual”. Parece increíble que lo que Hollywood critica en la vida real, lo glorifique en la pantalla grande.

Grave es toda esta basura del cine que contamina a al mundo. Sin embargo hay otro motivo por el que la prensa hoy magnifica las acusaciones de las actrices a los hombres de esa industria. Es la misma razón por la que se acusa a políticos varones de Washington, a diputados en México, a médicos y entrenadores deportivos en Brasil, a dirigentes de empresas, maestros, novios y padres de familia en todas partes del mundo occidental. Es la guerra sucia de sexos que impulsa el feminismo radical y la izquierda, que presenta al hombre como un depredador y un maniático, un abusador del poder y un explotador de la mujer. 

Según las feministas es ella, la mujer, la víctima de la sociedad hetero-patriarcal, la que no necesita al hombre, la que puede ser víctima de un feminicidio, la que debe empoderarse. Pero mientras este feminismo lésbico siga activo, se seguirán amargando las relaciones entre hombres y mujeres. Y también seguirá convirtiéndolas a ellas, como hasta hoy lo ha hecho, en personas más infelices que nunca.

jueves, 1 de febrero de 2018

Confesionario sin absolución: siento un gran vacío por la muerte de mi pareja

La pregunta: Hola padre, hace tres meses que mi pareja se me adelantó, y yo no pude estar con ella en sus últimos días. Tampoco pude asistir a su funeral ya que ella falleció en El Paso Texas y yo tuve que quedarme en Ciudad Juárez. Por seis ocasiones fui a pedir un permiso humanitario a las autoridades de Estados Unidos y me lo negaron. Ni siquiera me dieron permiso de ir su funeral. Hay una parte de mí que es consciente de que ella ya no está con nosotros, pero hay otra parte de mí que no lo acepta. Siento que me quitaron algo; me siento vacío y quiero saber si usted puede darme una orientación. ¿Qué puedo hacer con este sentimiento que me esta comiendo por dentro?

Padre Hayen: primero, te agradezco la confianza al escribir y te doy mi pésame por la muerte de tu pareja. Con el amor de Jesucristo te mando un fuerte abrazo. Me duele tu situación, no sólo por el vacío que te ha dejado la desaparición de tu ser querido, sino porque las leyes migratorias, o quizá personas muy insensibles, no te permitieron poder asistir al funeral. Recibe, pues, mis sinceras condolencias.

Supongo que eres cristiano. Para nosotros, discípulos de Jesús, el dolor y la muerte tienen un significado positivo. Dice san Pablo: “Si morimos con Cristo, viviremos también con Él” (2Tim 2,11). Quien muere en la fe en Jesús, pidiendo perdón por su pecados y poniendo en sus manos su propia vida, vive el sublime momento del encuentro de amor con su Dios y Señor. Nada hay más esperado en la vida que esta cita puntual que tenemos con el Señor en el momento de la muerte.

Quiero invitarte a la confianza de que tu señora tuvo la oportunidad de arrepentirse antes de morir y pedir perdón a Dios por sus pecados. De alguna manera Dios, a todos, nos brinda la oportunidad del arrepentimiento y de reconocerlo como nuestro Salvador. Lo hace por el camino ordinario del sacramento de la Confesión, pero también lo puede hacer por caminos extraordinarios que no conocemos, como es el del arrepentimiento y pedir perdón en el último minuto, antes de la muerte.

A mí me da gran esperanza y consuelo la historia de Dimas, el ladrón que estaba crucificado junto a Jesús. A pesar de los delitos horrendos de toda una vida, bastaron sus palabras “Jesús, acuérdate de mí cuando estés en tu reino”, para que el Señor pronunciara esa frase que ha llenado de esperanza a millones de corazones: “Yo te aseguro que hoy estarás conmigo en el paraíso”. Jesús reconoció la sinceridad que había en aquel corazón y por eso lo perdonó y lo salvó.

Si tu esposa tuvo días de enfermedad, recibió un regalo de Dios muy grande: la gracia de prepararse para la muerte. Muchas personas tienen una muerte repentina, pero no fue así con tu mujer. Ella tuvo la oportunidad de meditar sobre la gravedad de su salud, y seguramente vio que se acercaba su final. Confiemos en que, si no pudo asistirla un sacerdote, ella pidió perdón al Señor por sus pecados. Y Dios le concedió la certeza de que su vida quedaba salvada por la misericordia de Jesucristo. Recuerda lo que dice el salmo: “El Señor es compasivo y misericordioso; él rescata tu vida del sepulcro, y te colma de amor y de ternura” (Sal 102).

Para aliviar tu dolor y mantener la esperanza te aconsejo que medites las escenas bíblicas de las apariciones de Cristo resucitado a sus discípulos. Contémplalo victorioso, con su cuerpo glorificado, apareciéndose a los apóstoles temerosos y diciéndoles “La paz esté con ustedes”. Introdúcete con tu imaginación en esos pasajes maravillosos y pide al Señor que tu esposa pueda contemplarlo resucitado de entre los muertos.

Y tú, acércate a la Eucaristía. Es en la santa Misa donde encontramos a Cristo resucitado, más que en cualquier otra parte. En él están todos los que murieron en su amor, seguramente también tu esposa. Ofrece misas por su eterno descanso, y estas Eucaristías serán el gran regalo de amor que des a tu mujer. Que Dios te fortalezca y la Virgen María, quien consoló con su presencia a su Hijo al pie de la Cruz, te conforte y te acompañe.

(Para preguntas en 'Confesionario sin absolución' puedes escribir, de manera breve, en un mensaje privado a la cuenta de Facebook/Messenger : Eduardo Hayen Cuarón; o en Twitter: @padrehayen)

Trigo y Cizaña

Frase trumpiana
En su discurso a la nación norteamericana del martes pasado, el presidente Donald Trump pronunció una brillante frase en su alocución: “En Estados Unidos sabemos que el centro de la vida estadounidense no son el gobierno y la burocracia, sino la fe y la familia. Nuestro lema es 'en Dios confiamos’”. Aplaudí la frase. En tiempos en que los gobiernos se han convertido en verdaderas dictaduras que manipulan la vida de sus ciudadanos al grado de confundir la identidad de hombres y de mujeres; en tiempos en que el Estado se entromete entre las sábanas del pueblo para cortar las fuentes de la vida y los nacimientos; en tiempos en que se repite una y otra vez que matar a los bebés y a los ancianos es un derecho humano; en tiempos en que cada vez es más difícil conducir la propia vida por principios religiosos y morales... la frase del presidente Trump enciende la esperanza de que no todo está perdido. Lo dijo el papa León XIII en la Rerum novarum: “Lo que más contribuye a la prosperidad de las naciones es la probidad de las costumbres, la recta y ordenada constitución de las familias, la observancia de la religión y de la justicia, las moderadas cargas públicas...” entre otras cosas.

Niños y pantallas
No te quemes la boca por comer pronto la sopa. Nuevas investigaciones afirman que el exceso de tiempo en pantalla tiene un efecto perjudicial para el desarrollo del cerebro y la educación de los niños. Incluso los grandes de la tecnología comienzan a hablar sobre los peligros de la adicción a internet y la urgencia a los padres para que reduzcan el tiempo de pantalla a los niños a un máximo de dos horas diarias. Para las escuelas católicas esto es más urgente, ya que su misión es la formación humana y espiritual de los alumnos, y en esto ninguna máquina se puede involucrar. Jean Twenge, psicóloga, afirma que hoy los niños son menos felices y están menos preparados para entrar en la edad adulta. Quien se quema en la sopa, sopla en la fruta. Un ambiente educativo que no está inundado de tecnología permite a los estudiantes mantener más la atención, desarrollar la concentración y apreciar el silencio, que son las disposiciones necesarias para meditar sobre la verdad, la belleza y la bondad. No sólo eso. También los estudiantes están perdiendo la capacidad de comunicarse, por lo que hay escuelas que prohiben el teléfono celular durante el día escolar.

Ideología verde
El INE está previendo multar nuevamente al Partido Verde Ecologista por más de 10 millones de pesos. En el año 2013 el PVEM reportó gastos de más de 5 millones de pesos para traslado de su Comité Ejecutivo Nacional en aviones privados. Sin embargo esos vuelos nunca ocurrieron, según informes de la Dirección General de Aeronáutica Civil. Aunque en todos los partidos se cuecen habas, la ideología verde es perniciosa. Quitaron los animales de los circos y, finalmente, ven a la reproducción humana como enemiga del planeta. Para ellos el adversario es la economía de libre mercado, responsable del consumo desenfrenado y la contaminación de la Tierra, así como su sobrepoblación. Curiosamente los países con más problemas ecológicos han sido los comunistas. La antigua URSS enterró su basura nuclear en su subsuelo, cerca de sus ríos, y en el Mar de Japón, lo que ha sido declarado como un verdadero desastre ecológico. Hoy las ciudades más contaminadas se encuentran en China. Y los verdes no pueden negar que la nación más rica del mundo -Estados Unidos- tiene estándares ecológicos muy por encima de los países pobres y menos libres. El problema no es la ecología que busca cuidar la tierra, sino el ecologismo como ideología, que pone la naturaleza por encima del hombre, hasta la locura de rendirle culto.

miércoles, 24 de enero de 2018

Trigo y cizaña

Tiempos políticos confusos
En México se acabó la era de los partidos. Hoy lo mismo resulta ser del PAN, del PRI, PRD, MC, PES, Morena, PT o independiente. Las renuncias a los partidos de derechas para integrarse en los de izquierdas, y viceversa; además de las más extrañas alianzas entre los más opuestos partidos políticos, dejan al ciudadano perplejo y confundido. ¿Cómo es que el PAN puede aliarse con su oponente ideológico, el PRD? ¿Cómo Morena, en quién se siente respaldado el colectivo LGBT, puede caminar junto al Partido Encuentro Social que aglutina a cristianos oponentes al aborto y al matrimonio igualitario? Agua y aceite. ¿Cómo alguien se dice inspirado en la Virgen de Guadalupe y en Benito Juárez al mismo tiempo? Esquizofrenia política. Hoy se diluyen no sólo las identidades sexuales sino las políticas. Hace unos años las ideologías políticas estaban claras. Había ideas y programas claros. Cada partido representaba los intereses de las diversas clases y de los sectores sociales. Hoy estamos en tiempos en que la osa quiere pacer con el buey y el leopardo echarse con el cabrito. Y no son los tiempos mesiánicos sino los tiempos en que todos quieren subir a la telaraña del poder, cueste lo que cueste.

Adolescentes embarazadas a la alza
A pesar de las campañas que están realizando los tres niveles de gobierno para disminuir los embarazos de adolescentes, los índices se siguen incrementando. Datos del Sistema Nacional de Información en Salud (Sinais), muestran que 4,694 mujeres entre 10 y 19 años dieron a luz entre enero y octubre de 2017. Esto significa un aumento del 3.3 con respecto al año anterior. Esto quiere decir que los cursos de educación sexual escolar son un fraude, un engaño. Si estos cursos tuvieran por objetivo promover la castidad, entonces sí habría resultados positivos. Promover la ausencia de relaciones sexuales hasta el matrimonio no sólo evitaría los embarazos, sino también enfermedades como el sida y otras de transmisión sexual. Además evitaría que muchos corazones se rompieran emocionalmente. Aprenderían, además, el autocontrol, a forjar el carácter y a tener buenas amistades. La enseñanza de la castidad daría más libertad a los muchachos para elegir mejor a su cónyuge; las energías se canalizarían hacia actividades positivas como el estudio y el deporte; descubrirían los adolescentes al sexo opuesto de manera respetuosa y sana, así como el amor verdadero. El único ‘pero’ es que todo esto desplomaría las ganancias de los laboratorios de anticonceptivos y condones.

Facebook, signo de los tiempos
A 13 años de su existencia, Facebook es la red social más utilizada del mundo: los usuarios sobrepasan los dos mil millones. También FB es propietario de WhatsApp. Se trata de la cuarta empresa más exitosa del mundo en términos económicos. Es un signo de los tiempos. Algo inaudito es que los usuarios son quienes, proporcionando sus datos, aportan el contenido para que FB venda la información a los interesados en acceder a todos esos millones de computadoras, teléfonos celulares y iPads que trabajan afanosamente para la empresa de Mark Zuckerberg, hoy uno de los hombres más ricos de la tierra. Facebook sabe quiénes son sus usuarios, conoce dónde se encuentran y qué les interesa. Ningún gobierno en la historia ha tenido el acceso para vigilar a sus ciudadanos como FB lo ha conseguido para quienes lo utilizan. Pero, ¿hacia dónde quiere la compañía llevar a sus seguidores? Porque ellos no están inactivos ni son imparciales. Además de que hay muchas noticias falsas que corren por esta red, grupos católicos en la pasada Navidad vieron bloqueadas sus campañas de caridad, y en meses anteriores grupos Pro-Vida han visto cerrados sus anuncios publicitarios sin aviso alguno de FB. Queda claro que, en ciertos temas, hay que tener el pensamiento social dominante, o se puede ser expulsado. Quizá lo más grave es que muchos creen que sin FB es imposible vivir y que la vida, sin redes, está vacía.

jueves, 18 de enero de 2018

Confesionario sin absolución: a la amiga de mamá la enterraron en el patio de su casa

La pregunta: Padre cuando una persona muere ¿se le puede sepultar en el patio de la casa? Mi mamá conoció a una señora, ella falleció y sus hijos la sepultaron en el patio se la casa y todos los días le ponen flores. Le hicieron como un jardín y dicen ellos que platican con ella y ya en la noche se despiden de ella, también le ponen una veladora todos los días. Mi mamá se quedó sorprendida cuando se enteró de eso y me contó y me pregunta si eso es correcto. Yo una vez oí a un padre que dijo que los difuntos necesitan un lugar sagrado como el panteón o una cripta. Usted ¿qué opina padre? ¿No es correcto, verdad?

Padre Hayen: si esas personas, que mencionas, enterraron a su difunta en el patio de su casa, debieron haber pedido un permiso especial a la autoridad pública. De lo contrario incurrieron en un delito que puede tener sanciones de la misma autoridad. Hay familias ricas que construyen sus mausoleos en sus propias residencias para sepultar ahí a toda la parentela, pero esto requiere de autorización del municipio. Si las familias no tienen suficientes recursos, difícilmente tendrán el dinero para construirse su pequeño cementerio.

La Iglesia nos pide que enterremos a nuestros seres queridos difuntos en lugares sagrados, o que depositemos sus cenizas en sitios especiales para ellos, como son los nichos o los columbarios que hoy existen en muchas iglesias y cementerios. Así lo hacemos porque, en primer lugar imitamos a Jesús que, como el grano de trigo, debe ser sepultado en la tierra para resucitar y dar fruto. De esa manera se aviva en nosotros la esperanza de resucitar con Él. Los cementerios y criptas en los templos, así como en recintos funerales son apropiados para ello porque son lugares bendecidos y diseñados para hacer oración por nuestros seres queridos. Son, además, lugares comunitarios, señal de que los difuntos son parte del pueblo de Dios, y no una secta aparte.

Personalmente prefiero que a los muertos se les lleve al cementerio o se deposite sus restos cremados en algún columbario de una iglesia. Esto por dos razones. Primero, es un signo de que los muertos ya no están con nosotros, de que hay que dejarlos ir al más allá, a la presencia del Señor. Ellos ahora pertenecen sólo a Dios. Y segundo, ¿te has puesto a pensar qué sucederá si el día de mañana las personas quieren vender su casa, o si se las compra McDonald’s para establecer una nueva sucursal? ¿Dejarían allí enterrados a sus muertos como herencia para los nuevos inquilinos, o los exhumarían para llevarse las cenizas con ellos? ¡Qué lío! Dejemos mejor que descansen en lugares sagrados. ¿No te parece?

miércoles, 17 de enero de 2018

Masculinidad en crisis

Es hora de que los varones católicos despertemos. Leyendo al diácono Harold Burke-Sivers, quien en su libro “Behold the man”, habla de la urgencia de una espiritualidad masculina, nos damos cuenta de que el hombre, como fuerza para su familia y líder espiritual de su esposa y de sus hijos, es una especie en vías de extinción. Creados para la grandeza de alma, los hombres hoy estamos optando por la mediocridad. La pornografía esclaviza a millones de varones casados que la prefieren por encima del acto conyugal con sus esposas. También quienes viven célibes son hechos prisioneros fáciles de vicios que retrasan su madurez afectiva y los incapacitan para una donación plena a Dios, o para formar una familia. La masculinidad está en crisis, y ello afecta también al clero. Basta ver el tema de los escándalos por abuso sexual contra menores de edad para darnos cuenta de que también hay crisis en la masculinidad del sacerdote.

Por qué hemos llegado a este punto, es la pregunta. Somos hijos de nuestro tiempo y la cultura secularista moldea nuestro pensamiento. La revolución sexual ha hecho creer que el sexo ha dejado de ser donación y procreación responsable y que lo podemos utilizar como entretenimiento; la ideología de género hoy nos repite que hombres y mujeres podemos elegir el sexo que queramos, y de esa manera crece la confusión sobre nuestra identidad. Pero además ¿qué frutos podemos esperar de una sociedad carente de valores morales sólidos, donde la verdad se ha vuelto relativa y la virtud escasa?, ¿de una sociedad que además se avergüenza de su pasado católico y de su historia? Si el laicismo ateo continúa modelando nuestro pensamiento, la familia como institución acabará por destruirse.

Hay además una herencia cultural machista que nos ha afectado. El machismo es una deformación del varón. La cultura por mucho tiempo ha dicho a los varones que mientras que seamos ‘buenas personas’, mientras que no hagamos mal a nadie, todo está bien; que nadie debe imponernos sus valores morales y que cada uno es libre para elegirlos; que somos el centro del universo y los árbitros supremos de la verdad. Muchos han creído que el sexo, el dinero y el poder son el motor de sus vidas, y de esa manera se han vuelto una caricatura de la masculinidad.

De las familias nos están echando. Hoy muchas mujeres se embarazan de algún hombre ocasional para tener solas a sus hijos. No nos necesitan. Millones de mujeres solas crían a sus pequeños porque hay una generación de padres ausentes. Y cuando el varón cree que el amor es un sentimiento sin compromiso y se habitúa a fornicar fuera de casa con otras mujeres, suele dejar hijos sin padre que los cuide. Así tenemos familias muy débiles porque la ausencia del padre se acepta como una norma. En ciertas parroquias sucede algo similar cuando la ausencia del padre espiritual de la comunidad -el sacerdote- se vuelve habitual, teniendo a los fieles desatendidos y desorientados.

Con esta mentalidad machista y egocéntrica, no nos extrañe que muchos hombres vean a la Iglesia como una institución hostil que les roba la libertad. Dave McClow afirma que la Iglesia está perdiendo varones. En Estados Unidos, a las misas dominicales acude un 60 por ciento de mujeres y 40 de varones. Es muy probable que en México la desproporción sea aún mayor. En aquel país, el 76% de los bautizados no asiste regularmente a las iglesias. En México no estamos mejor. Sin embargo, si los padres hombres creyeran que asistir a la Iglesia es importante y acudieran, sus hijos y sus esposas los seguirían. Los padres varones tienen un efecto profundo en sus hijos.

Un estudio en Suiza (1) muestra que si la madre y el padre acuden a la iglesia con frecuencia, el 34% de los niños también asistirá con regularidad. Si la madre asiste regularmente y el padre lo hace de manera irregular o no lo hace, sólo el 2 o 3% de los hijos continuará asistiendo. Pero si el padre asiste regularmente y la madre no lo hace, el porcentaje de perseverancia de los hijos sube hasta el 44%. Estos datos nos dicen que naturalmente los hombres somos los que lideramos a los hijos a relacionarse con el mundo, mientras que las mujeres les enseñan cuestiones de intimidad del hogar y la alimentación. Si nosotros dejamos de ser líderes espirituales de los hijos en su relación con Dios, ellos también desertarán y vagarán errantes por el mundo, como ovejas sin pastor.

Los hombres debemos dejar de ser vergüenza para nuestras familias y para la Iglesia, y hemos de recuperar el liderazgo que nos corresponde. En este mundo tan confuso se precisa, pues, de una espiritualidad varonil que tenga como modelo a Jesucristo, varón perfecto, y que tenga como guía la doctrina segura de la Iglesia y sus enseñanzas morales. Sólo siguiéndolo a Él y madurando en nuestra masculinidad como padres de una familia de carne, o sacerdotes plenamente entregados a nuestras comunidades parroquiales, podremos ser los líderes que merece la sociedad y la Iglesia.


(1) El estudio citado se llama “The Demographic Characteristics of the Linguistic and Religious Groups in Switzerland”, es de Werner Haugh y Phillipe Warner, y aparece en el artículo “Toward a Theology of Authentic Masculinity” en el blog Patheos, 4 de diciembre de 2013: http://www.patheos.com/blogs/faithonthecouch/2013/12/toward-a-theology-of-authentic-masculinity/

martes, 9 de enero de 2018

El gran reformador

El 13 de marzo de 2013 salió humo blanco de la chimenea de la Capilla Sixtina. Más tarde se abría el balcón -la loggia- de la Basílica de San Pedro con el anuncio ‘Habemus papam’. El nuevo pontífice, venido desde el fin del mundo -como él se presentó-, era el argentino Jorge Mario Bergoglio, quien se impuso el nombre ‘Francisco’, en honor al santo de Asís. ¿Quién es este papa, tan amado por millones de católicos por su sencillez, su espontaneidad y su fuerte compromiso con los pobres? ¿Quién es Francisco, al mismo tiempo tan incomprendido y aborrecido por ciertos sectores conservadores de la Iglesia?

“El gran reformador” es el libro de Austen Ivereigh que lleva al lector a descubrir la fascinante biografía de Jorge Mario Bergoglio, el hijo de inmigrantes italianos de clase media baja, nacido en Buenos Aires, y que se convirtió en el sucesor número 266 del Apóstol san Pedro. El libro de Ediciones B, de 567 páginas, nos transporta hasta el cono sur de América para conocer, dentro de la historia política y social de Argentina, el ambiente que influyó en la mentalidad de quien es hoy el líder espiritual de más de 1,100 millones de católicos.

Al mismo tiempo el libro nos sumerge en la historia de la Compañía de Jesús fundada por san Ignacio de Loyola en 1534, orden religiosa a la que pertenece Francisco, cuya espiritualidad lo ha inspirado en su vida. Su amor preferencial por los pobres, ciertamente tiene su origen en el Evangelio, pero también en la espiritualidad jesuita. Lejos de servir a una ideología social, Austen Ivereigh comprueba, a través de una profunda investigación rica en detalles, que Jorge Mario Bergoglio sabe contemplar y curar en los más necesitados, las llagas de Jesucristo. Su acercamiento a las pobrezas del mundo tiene origen en el Evangelio, y no en la bandera de la lucha de clases que enarbolaron muchos de sus hermanos jesuitas de América latina.

El autor de la obra es Austen Ivereigh, un periodista católico nacido en Londres en 1966, quien hizo su doctorado por la Universidad de Oxford sobre la Iglesia y política de Argentina. Es comentarista en asuntos de Iglesia y aparece con frecuencia en programas de radio y televisión, además de ser el fundador de ‘Catholic Voices’ una organización que capacita a las personas para poner los asuntos de la Iglesia en los medios de comunicación.

El título del libro -‘El gran reformador’- es una alusión a las reformas que el papa Francisco está impulsando dentro de la Iglesia, y que Ivereigh ha entendido muy bien; reformas que no vienen desde las cúpulas vaticanas sino desde las mismas periferias eclesiales. Así sucedió en siglos pasados con san Benito abad y san Francisco de Asís. Ellos fueron grandes reformadores de la vida cristiana. A quienes se sienten inquietos con el estilo de Francisco, al creer que ha venido a hacer cambios en la doctrina milenaria de la Iglesia, ‘El gran reformador’ los dejará tranquilos. El papa no ha venido a revolucionar la doctrina. No es un liberal ni un progresista. No ha venido a cambiar la enseñanza de la Iglesia para adaptarla a los tiempos actuales. No, el papa no es un modernista. Lo que busca es reformar la Iglesia para facilitar la vida cristiana y acceso de los fieles a la misericordia de Dios.

Austen Ivereigh, autor de “El gran reformador” (der.)
 durante la visita papal a Ciudad Juárez
17 de febrero de 2016
Desde sus tiempos como formador de jesuitas, Jorge Mario Bergoglio educaba a sus seminaristas para hacer transparente la misericordia de Dios a través de su compromiso con los que sufren. El libro tiene bellísimas anécdotas de gestos misericordiosos que nos ayudan a entender por qué Francisco es el papa que anuncia el amor de Dios a través de la misericordia, más que con la doctrina y el dogma. Son las obras de amor misericordioso las que más claramente manifiestan la presencia de Dios.

A través de las páginas de “El gran reformador” el lector queda convencido de que Francisco no es un marxista; revela, más bien, a un pensador de un grupo llamado ‘Escuela de la Plata’. Este grupo, al que pertenecía Jorge Mario Bergoglio, reunía a pensadores, teólogos y laicos, que fueron preparando el camino de aquella Conferencia del CELAM de 1979, en Puebla. Ellos reflexionaban sobre la ‘teología del pueblo’, libre de influencias marxistas y liberales extranjeras, para descubrir cómo Dios se manifiesta en la vida y en la historia del pueblo latinoamericano.

Cada papa que preside la sede de san Pedro trae consigo una historia personal, una espiritualidad, una formación religiosa y teológica, una cultura y una experiencia de Iglesia que imprimen un sello particular a su pontificado. Francisco no se entiende del todo sin conocer su bagaje, y menos se comprende cuando el papa es blanco de tantos ataques y distorsiones que medios de comunicación y grupos ultra conservadores dan a sus mensajes. El lector queda atrapado desde las primeras páginas de “El gran reformador”, gran trabajo periodístico que, sin duda, es hoy una de las mejores biografías del máximo líder espiritual del mundo católico.

miércoles, 3 de enero de 2018

Trigo y Cizaña

Ganador del 'Herodes de oro’
El ganador del premio Herodes de oro 2017 en México fue, sin duda, el gobernador de Jalisco Aristóteles Sandoval. El mandatario presentó una iniciativa del ley en su Estado para legalizar el aborto, incluyendo el derecho de las menores de edad para abortar, en caso de violación, sin el consentimiento de sus padres. Además el personal sanitario estaría obligado a practicar abortos y a no salvar al bebé en caso de que éste sobreviva. El gobernador se justifica con el argumento de la prevención de la violencia contra la mujer. ¿Cómo es esto? No lo entendemos. Lo que sí nos queda claro es que numerosos estudios demuestran que la mujer que aborta tiene mayor riesgo de sufrir embolias, perforaciones en el útero y un 30 por ciento más de sufrir depresiones y suicidio. A la violación, que sin duda es una violencia espantosa contra la mujer, con el aborto se añade una violencia brutal. ¿Por qué someter a las mujeres a más estrés, más dolor y depresiones? La mujer que ha sido violada necesita, más bien, apoyo, ayuda psicológica y alternativas humanas como la adopción. ¡Qué raro que el gobernador se preste a ello!, cuando sabe perfectamente que quien pierde son las mujeres, los bebés por nacer y la sociedad.

Churros 'for sale’ en California
Para comprar mariguana, filas hasta de 40 minutos de espera se hicieron el 1 de enero de 2018 en los ‘pot shops’ de California, donde la venta de esa droga, para fines recreativos, ha pasado a ser legal. Así el llamado ‘Golden State’, se suma a los estados de Alaska, Colorado, Oregon, Nevada y Washington que la permite con esos propósitos. ¿A qué conducirá esta medida? Con la legalización de esta droga, únicamente se fomenta la cultura del ‘no pensar’. Está comprobado que fumar mariguana disminuye la inteligencia. Además favorece la aparición de trastornos psicóticos, de manera temporal o con efectos para toda la vida, las crisis de ansiedad que llevan a la sensación de la muerte, todo lo contrario a la relajación que promete. Casi todos conocemos a personas que fumaron mariguana y no volvieron de su ‘viaje’; se quedaron ‘arriba’, en ese falso paraíso que prometía, para vivir en un estado de permanente atolondramiento. Muchos adictos a la cocaína, a la heroína y a las metanfetaminas iniciaron fumando cannabis, y hoy hasta llegan a escuchar voces en su mente, señal de que la esquizofrenia se ha instalado en ellos. Esta es la nueva clase de hombres que, seguramente, necesita un país para salir adelante.

Otra más de las feministoides
Escena de “¡Qué bello es vivir!”, una película peligrosa
El feminismo radical dispara su artillería contra un clásico del cine y contra una escritora de la literatura popular. “¡Qué bello es vivir!” (It’s a wonderful life) es una película norteamericana de 1946, un clásico de Navidad, que trata de un hombre que renuncia a sus sueños debido a su sentido de responsabilidad, generosidad y altruismo; cuando quiere suicidarse en la Nochebuena, interviene su ángel de la guarda. Según las feministas, esta película debería pasar al basurero del cine por ser parte de un plan patriarcal para mantener a las mujeres sometidas a los hombres. Las canciones y los bailes del filme son peligrosos porque -¡ja!- pueden influir en la manera que los niños piensan sobre los roles de género. El otro blanco de las señoronas anti patriarcales es Agatha Christie, la escritora británica que escribió decenas de novelas policíacas y que fue una de las escritoras más exitosas del siglo XX. Un clásico de su colección es “Asesinato en el expreso de oriente”, cuya versión cinematográfica acabamos de disfrutar hace algunas semanas. Las autoridades del condado de Radforshire, en Inglaterra, aprobaron retirar todas las novelas de la Christie de las bibliotecas públicas y los colegios. Según ellas, la visión que la autora tiene de la mujer es heteropatriarcal. Sus heroínas están a favor del matrimonio, son histéricas y se convierten en asesinas por despecho. El 22 de enero iniciará esta absurda purificación bibliotecaria, para que el 8 de marzo, Día internacional de la Mujer, no quede ni un solo ejemplar.

miércoles, 27 de diciembre de 2017

El tránsito de mi abuela hacia el más allá

Ocurrió el 18 de agosto de 2017. Pasó de la agonía a la muerte. Durante la tarde, sentada en un sillón de su habitación en el hospital, había conversado con Toña sobre asuntos de la familia. Cuando la llevaron nuevamente a la cama, inició su tránsito hacia la otra vida. Esa noche nos reunimos varios miembros de la familia para ayudarle a preparar su viaje. Oraciones, el sacramento de la Unción de los enfermos, los salmos, el rezo del Rosario, la Coronilla de la Divina Misericordia... eran las últimas recomendaciones a esta gran mujer que había vivido cien años, 75 de ellos como esposa y madre, 54 de abuela y 40 años dedicada a las Voluntarias Vicentinas.

En diversas partes de la ciudad, otros enfermos también murieron esa noche. Muchos de ellos escucharon los llantos -gritos quizá- de sus familiares, como si la muerte fuera un castigo, una injusticia cruel que llega inevitablemente. Pocos ven la muerte como un regalo de Dios, un favor divino, un salto de calidad para nuestro crecimiento. A veces imagino este mundo como el último y definitivo, y no soporto esa idea. Nuestro corazón fue creado para el mundo futuro, para el Señor. Es consolador pensar que Dios, para asociarnos a su vida divina, ideó que tuviéramos que atravesar por la puerta de la muerte. Bendita muerte que se abre como un gran puente entre la orilla de este lado y la orilla de la casa del Padre.

Días antes mi abuela había rechazado el marcapasos, ese aparato pequeño que hace latir el corazón por diez años más. Ya estaba cansada. Hubieran sido, quizá, algunos años más de vida para un corazón inquieto que buscaba su descanso en Dios. “Nos creaste, Señor, para ti, y nuestro corazón estará inquieto hasta que no descanse en ti”, escribió san Agustín. Cuando su muerte era inminente, el personal sanitario quiso aplicarle técnicas de reanimación, pero la familia -sabiamente- rechazó el procedimiento. Después de un siglo de vida su misión estaba terminando y lo más prudente era dejarla partir. Como la Virgen, al pie de la cruz entregó a su Hijo, así mi familia, llena de fe y esperanza, puso a mi abuela en los brazos de Dios.

“Una buena ama de casa, ¿quién la encontrará?, dice el libro de los Proverbios. “El corazón de su marido confía en ella y no faltará compensación”. Mis abuelos se casaron en 1941 en Casas Grandes, pueblo que a ella la vio nacer. Con recursos económicos limitados, subieron al tren para venir a vivir a Ciudad Juárez. Acostumbrada al trabajo de casa, a hacer conservas para el invierno, a desplumar pollos para cocinar un caldo, mi abuela fue una mujer que trabajó toda su vida en su hogar. La vimos muy hacendosa en la granja Las Abejas -ese pequeño paraíso donde pasamos horas entrañables en familia durante mi infancia y adolescencia entre caballos, vacas, ovejas, gallinas, pavos reales y cerdos, con un gran pastizal, una huerta y una acequia escoltada por grandes álamos, y que ahora se ha transformado en Plaza Juárez Mall-, disecando carne, matando algún animal para preparar un guiso, trayendo la leche bronca o recogiendo los huevos del gallinero. Mi abuela nació para trabajar, sin duda.

Mientras ella agonizaba aquella madrugada, mi abuelo se había quedado en casa. Él, a sus 97 años, no sabía bien qué sucedía. Siempre los vimos unidos, juntos en todas partes, con sus discusiones y desavenencias, pero siempre siendo un solo corazón. En su lecho de muerte estuvieron sus hijos, Bertha Ofelia, Toña y Pablo. Ellos la recordarán como la madre que les enseñó a respetar su padre, a entrar en las labores del hogar, a tener el hábito del ahorro, a cultivar el valor de la responsabilidad y de la unión familiar. Pero también enseñó a sus hijas a conquistar a sus maridos por medio de sus secretos de cocina. ¡Qué bien lo hacía! Manejaba tan bien el sartén y las ollas que un día cruzó por mi mente que ella se dedicaba a la brujería. Sí, a todos nos hechizaba con sus platillos.

No fue una mujer tierna. Más bien era de carácter fuerte, enérgica y directa para decir las cosas. Su voz era de profeta. Lo que decía, se cumplía. “Si lo dijo tu abuela, es que así va a suceder”, me decía mi madre. No se perdía los grandes pleitos de box, los deportes en la televisión y las corridas de toros, con su tequila o su cerveza.

Como Voluntaria Vicentina trabajó en obras de caridad durante cuarenta años. Hizo servicio en el Hospital General e impartió clases de cocina. Fue tan activa que inspiró a su marido a construir y regalar el Centro Vicentino en Ciudad Juárez. Cuando la edad y la pérdida de fuerzas le imposibilitaron el servicio, se dedicó en sus últimos años al apostolado de la oración silenciosa en casa.

Mi abuela nos enseñó a morir, a desgastar la vida para ganarla luego, porque “Si el grano de trigo no muere, queda infecundo, pero si muere dará mucho fruto”. La muerte se volvió su aliada. Aprendió bien de Jesús de Nazaret eso de que hay que morir para resucitar. Supo pasar del egoísmo al amor, murió muchas veces a ella misma para vivir para los demás. Por eso san Francisco de Asís llamaba ‘hermana’ a la muerte, porque sabía que estaba conectada con la vida.

¡Oh abuela, cuánto bien nos hiciste! ¡Qué magníficas lecciones de vida nos dejaste como heredad! Gracias por enseñarnos a no mirar lo caduco sino lo duradero; a no fijarnos en lo intrascendente, sino en lo sustancial. Tu muerte no la vivimos con dolor, sino con serenidad espiritual, porque sabemos que quienes murieron aprendiendo a donar su vida están en las manos de Dios, en el reino de la luz, y ahí son felices. Descansa, abuela, en los brazos del Señor, y que la paz de Dios sea tu reposo.

martes, 26 de diciembre de 2017

Confesionario sin absolución: creo que mi hermana tiene un maleficio

La pregunta: Padre: ¿Las cosas malas existen? Me refiero a la brujería o al mal puesto, como luego dicen. Le cuento: somos nueve hermanos, todos de Durango. Mi papá y mi mamá siempre han sido buenos católicos. Somos de rancho y estamos muy metidos en la Iglesia. Papás y hermanos todos estamos casados por la Iglesia. Como familia hemos hecho las cosas bien, pero a mi hermana le suceden muchas cosas malas. Lo último que le quitaron fue la casa, y dos días después quisieron robarle el carro. Antes de eso ya le habían robado uno, y hasta los vecinos le habían quebrado los vidrios. Esos vecinos son muy feos con ella, y hasta la han amenazado de muerte. Veo que mi hermana está muy mal, aunque ella es muy devota de san Juditas y no falta a misa los domingos. Disculpe que lo moleste, pero no hallo palabras de aliento para ella.

Padre Hayen: me alegra que toda tu familia sean católicos practicantes. Para responder a tu pregunta debo señalar que la acción del demonio suele ser de varias formas, entre ellas la seducción y la coacción. La seducción es, lo que muchos conocen como la acción ordinaria del demonio. Es lo que hizo Satanás en el relato bíblico del pecado original, donde sedujo a Eva para que comiera del árbol prohibido. Es lo que también el ángel caído intentó hacer con Jesús, al inicio de su vida pública, en el desierto. Seducción es, pues, lo mismo que tentación. El diablo seduce a sus víctimas para precipitarlas en el pecado. De esta manera el diablo puede llegar a ejercer un poder tiránico sobre los pecadores. Pensemos en tantas personas que, por ejemplo, viven esclavizadas en pecados terribles como el narcotráfico o formas intrincadas de corrupción, de vicios, perversión y malas pasiones.

Otra forma de acción de Satanás es la coacción. Esta es la fuerza que se hace sobre él para que ejecute algo que deseamos, y se logra mediante maleficios y embrujamientos. Hay que dejar clara una cosa: aunque los maleficios existen, son obra extraordinaria del diablo. Cuando digo ‘extraordinaria’ quiero decir rara, excepcional, insólita, infrecuente. A mi oficina parroquial llegan muchas personas creyendo que sus males se deben a que alguna persona maléfica les hizo un trabajo de hechicería. La mayoría de ellos no presentan síntomas de verdadero embrujamiento. En su desesperación recurrieron a curanderos y brujos, y todos éstos les diagnosticaron un maleficio. ¡Ingenuos! ¡Insensatos! Les creyeron a estos embaucadores, pagándoles dinero para que les quitaran ‘el mal’. Pero nunca les quitaron nada. Al contrario, los dejaron confundidos y los males continuaron.

No niego la existencia del maleficio y del embrujo. Pero es, más bien, un fenómeno escaso. ¿Te imaginas que todos nos hiciéramos brujería, unos contra otros, y que ésta fuera infalible? El mundo no existiría o estaría absolutamente bajo el poder del demonio. Realmente es ingenuo tratar de ver al diablo por todas partes o concederle un poder exagerado. La mayoría de las cosas malas que nos suceden provienen de nuestros errores, son consecuencia de los pecados propios o ajenos, o del desorden del mundo. Por eso no es fácil diagnosticar un maleficio.

Sin embargo existen síntomas del verdadero maleficio. Algunos pueden afectar la salud y la vida de la víctima, pero sobre todo dividir a los esposos, las familias y las sociedades. He conocido casos en los que alguna mujer se obsesiona con un hombre, soltero o casado, y logra enredarlo y mantenerlo cautivo dándole alguna bebida o comida preparada. La víctima llega, incluso, a dejar a su familia por irse con la fulana, y siente no tener fuerzas para salir de esa relación, que no es nunca una relación feliz, sino generalmente, tormentosa.

Por lo general la víctima del maleficio sufre casi siempre dolores de estómago que se curan con oraciones de liberación, y que llevan a la persona al vómito de baba blanca espesa y de otros objetos. Si tu hermana tiene estos síntomas, hay que llevarla con algún sacerdote para que rece por ella con oraciones de liberación. Si no es así, lo más probable es que los males de tu hermana se deban a ciertos desórdenes que hay en su vida, a malas decisiones, o bien, a que vive rodeada de personas agresivas y peligrosas. Trata de darle palabras de aliento y ayudarla a tomar sus decisiones cuando atraviese por dificultades. Lo más importante es que sienta que tiene personas cercanas que la quieren y la apoyan.

De cualquier manera puedes llevarla también con un sacerdote para que ore por ella. Gracias por compartir tu situación.

(Para preguntas en 'Confesionario sin absolución' puedes escribir, de manera breve, en un mensaje privado a la cuenta de Facebook/Messenger : Eduardo Hayen Cuarón; o en Twitter: @padrehayen)

jueves, 21 de diciembre de 2017

Confesionario sin absolución: tengo dudas sobre si es útil orar

La pregunta: Buenos días padre, soy una estudiante de la universidad y desde hace algún tiempo me he sentido distanciada de Dios. Me ha surgido una duda respecto a hacer oración: ¿realmente es de utilidad orar? No quisiera caer en una visión deísta de su existencia, es decir, creer que sí existe Dios pero como alguien que no interviene en la vida de sus criaturas. ¿De qué sirve orar si de igual manera las cosas suceden? Bien sé que algunas cosas deben de pasar para nuestro propio bien, pero entonces ¿qué diferencia hace orar? Espero que se encuentre bien, y no me mal entienda, soy creyente y quiero seguirlo siendo, sólo quisiera saber su opinión al respecto. Saludos.

Padre Hayen: gracias por compartir tus dudas sobre la oración. Para entender la oración, primero hay que decir es que si aquel a quien llamamos Dios es verdaderamente Dios, entonces todo lo conoce -pasado, presente y futuro- en la vida de todos los seres. Igualmente es creador, todopoderoso, presente en todas las cosas, infinito y eterno. Por tanto, Dios sabe quién se va a salvar y quién se va condenar, y además sabe qué es lo que necesitamos.

Sin embargo, Él nos hizo libres para que nosotros tomemos la decisión de vivir con él o ser indiferentes con él o, de plano, vivir contra él. Aunque Dios conoce perfectamente lo que va a suceder, lo que ha sucedido y lo que sucederá, todo ello no ha sido programado por Dios, como en automático. Dios hizo seres libres y por ello quiso que fuéramos nosotros quienes tomemos las decisiones del rumbo que le damos a nuestra barca de la vida y a nuestra sociedad.

Los cristianos no creemos en un Dios que creó el mundo y que luego se marchó para desentenderse de sus criaturas. Ese es el dios en el que creen los masones. Ellos son deístas. ¡Nosotros no! Al contrario, creemos en un Dios personal que constantemente está interviniendo en el mundo y en la historia para invitar a los hombres a vivir en comunión de amor con Él, para ayudarnos en nuestra travesía por el océano de la vida y, finalmente, gozar en amor con Él por toda la eternidad.

Es aquí donde tenemos la necesidad de orar. Buscar a Dios en la oración es invocar su intervención en nuestros asuntos y en la marcha del mundo. Por la oración lo anhelamos, lo descubrimos vivo, alguien que se nos va revelando y nos va mostrando cómo podemos vivir haciendo su voluntad. Así, aunque Dios ya sepa lo que necesitamos, el que nos acerquemos a Él para que se lo pidamos es algo que nos beneficia a nosotros, y por eso el Señor quiere que se lo pidamos. El que se niega a orar alegando que Dios tiene conocimiento infinito, se queda al margen del amor divino, no llega a conocer su voluntad, no descubre la misión que Dios le pide y, de esa manera, se aleja de la salvación.

¿Que si es útil orar? Para alguien que cree que la única realidad es la materia, orar es una pérdida de tiempo. Pero para aquellos que buscan una sabiduría superior, para quienes se empeñan en combatir sus tentaciones y males interiores, para quienes pasan por pruebas difíciles y quieren fortaleza y consuelo, para aquellos que buscan alegrías profundas y duraderas, para ellos orar no sólo es útil, sino imprescindible.

Si te sientes distanciado de Dios, sigue el consejo de san Alfonso María de Ligorio: “El Dios de ustedes está siempre cerca de ustedes, y aun dentro de ustedes: en él tenemos vida, movimiento y ser (Hch 17, 28). A Dios le gusta que traten familiarmente con él. Trata con él tus asuntos, tus proyectos, tus trabajos, tus temores y todo lo que te interese. Hazlo sobre todo con confianza y el corazón abierto, porque Dios no acostumbra hablar al alma que no le habla; si ésta no se acostumbra a conversar con él, comprenderá muy poco su lenguaje cuando le hable”.

(Para preguntas en 'Confesionario sin absolución' puedes escribir, de manera breve, en un mensaje privado a la cuenta de Facebook/Messenger : Eduardo Hayen Cuarón; o en Twitter: @padrehayen)

miércoles, 20 de diciembre de 2017

Cuidados en la hora de la muerte

En estos días previos a la Navidad, nuestra hermana religiosa María de Jesús, Misionera de Jesús Hostia, sufrió un aneurisma que la colocó al borde de la muerte. Luego de que la ambulancia la trasladara al hospital, su respiración se fue volviendo más difícil, por lo que tuvieron que colocarle un respirador artificial. Desde un principio los informes médicos fueron desalentadores: sus posibilidades de recuperación eran prácticamente nulas. El cerebro estaba bañado en sangre y, además, la fractura craneal que se produjo con el golpe de la caída también había afectado gravemente su masa encefálica.

En esas circunstancias flotaba la pregunta sobre qué tipo de cuidados habría de tener nuestra hermana, y surgió la duda sobre si sería adecuado de que el personal sanitario retirara el respirador para dejarla morir tranquila. Estos dilemas se presentan en muchas familias que tienen enfermos terminales. Incluso en las conciencias más claras surgen conflictos de juicio y perplejidades en cuanto a qué se debe hacer. Por la fuerte carga afectiva que les tienen a sus seres queridos, desean naturalmente prolongarles la vida, pero a veces el sufrimiento del paciente es tal, que puede llevar a obrar de manera equivocada.

Retirar un respirador o no hacerlo, puede ser una duda que lleve a cometer el grave error de la eutanasia. Esta se define como la acción u omisión que provoca la muerte de un paciente terminal, con su consentimiento o sin él, con la intención de evitarle sufrimiento y dolor. La Iglesia Católica enseña que nadie puede autorizar la muerte de una persona, sea desde su fase inicial en el vientre materno o durante su etapa agonizante. Tampoco es moralmente lícito pedir a alguien ese gesto, ni para sí mismo ni para alguien que está bajo su cuidado, puesto que se trata de un gesto homicida. A la autoridad pública tampoco le es legítimo permitirla o imponerla porque sería una violación a la ley divina.

Queda claro que a nadie le es moralmente permitido aplicar una inyección a un enfermo para provocarle la muerte. Tampoco se debe de retirar el aire, el agua y la comida para dejar morir a una persona en su fase terminal, como ocurrió en el triste caso de Terri Schiavo en 2005, cuya familia permitió que muriera de hambre. Aunque algunos digan que la eutanasia es una muerte digna, en realidad lo único digno para la persona humana es respetar el misterio de su vida y tratar de aliviar su sufrimiento con los debidos cuidados según las valoraciones del médico. Padres, hijos, parientes, médicos y personal sanitario han de acompañar al enfermo con amor, rodeándolo de calor humano y sobrenatural.

En el caso de nuestra hermana María de Jesús, quien no tenía muerte cerebral, lo correcto era no retirar su aparato respirador, y sí proporcionarle los cuidados básicos de aire, comida, agua y medicamento. La pusimos en las manos de Dios, hasta que Él decidiera el momento de llamarla a su presencia. Si ella hubiera manifestado muerte cerebral, tranquilamente se podría haber quitado el respirador ya que, en realidad, estaría muerta. Como este no era el caso, lo adecuado fue seguir ayudando a su respiración. Al momento de escribir estas líneas, María de Jesús sigue en esa lucha entre la vida y la muerte.

Cuando ocurra algún accidente o percance que afecte la salud de uno de nuestros seres queridos, y la situación nos presione a tomar decisiones que puedan ser de vida o muerte, como es el caso de entubar al enfermo, es muy importante hablar claramente con el médico antes de tomar una decisión. Él deberá explicar a la familia las consecuencias de los procedimientos para que la decisión terapéutica sea la adecuada, y no complique el proceso al enfermo.

Las Misioneras de Jesús Hostia y sus colaboradoras, al saber lo ocurrido con sor María de Jesús, rápidamente se movilizaron para llegar a Ciudad Juárez. Su entrega para el cuidado de su hermana enferma, así como su solidaridad con sus hermanas de comunidad, han sido gestos muy bellos. Las admiro realmente por la entereza de su fe, por su serenidad en el dolor y por la cercanía que han mostrado para quienes sufren.

Ellas son oblatas, es decir, son como Hostias vivas que se ofrecen en sus apostolados, unidas al Sacrificio del Señor, por la santificación del mundo. María de Jesús tuvo que subir a la Cruz con Jesús, y desde ahí ofrecer su vida. Dios bendiga siempre la vida de las religiosas.

martes, 19 de diciembre de 2017

Mi hermana María de Jesús, su vida en peligro

El sábado por la noche la hermana María de Jesús Cabrera, del Instituto religioso Misioneras de Jesús Hostia (segunda de izq. a der), quien sirve desde hace varios años en la Catedral, fue hallada desmayada en el suelo, afuera de la sacristía. Un aneurisma le provocó el desvanecimiento, lo que hizo que también se golpeara fuertemente la cabeza y sufriera también una fractura de cráneo. El diagnóstico médico es muy desalentador, la hermana religiosa no ha recuperado la conciencia, y ya sólo estamos confiados a que se haga la voluntad del Señor.

En la espera de la Navidad hemos leído: "La Virgen concebirá y dará a luz un hijo a quien pondrán el nombre de Emanuel, que traducido significa: "Dios con nosotros”.

En la vocación de mi hermana María de Jesús he podido contemplar hoy un reflejo de la vocación de la Virgen María, en quien la vocación de toda religiosa encuentra su esplendor. La hermana renunció a todo amor humano para entregar su alma y su cuerpo al Señor. No quiso compartir su vida con varón porque el destinatario exclusivo de su corazón es Jesús.

Las hermanas religiosas prestan un enorme servicio a la vida de la Iglesia. Con su entrega, tantas veces humilde y abnegada, nos enseñan que han encontrado la perla preciosa del Reino de Dios, y que hemos de preferir ese Reino por encima de cualquier valor. Cuando una religiosa vive su entrega por amor a Jesús, se vuelve una persona espiritualmente fecunda, y por eso las llamamos ‘madre’, porque su maternidad es espiritual y para muchos.

En mi hermana María de Jesús he podido ver cómo una religiosa vive plenamente su vida cuando el amor toca su vida. Ella ha sido mujer espiritual, libre, fuerte, ágil y alegre, de una gran capacidad de trabajo, mujer de sacrificio y con una hermosa voz que cuando la pone al servicio de la liturgia, entonando los salmos, se sienten "ángeles volando en ese lugar".

Pido a Dios que haya más personas que entreguen su corazón indiviso a Dios, como Hostia viva, santa y agradable a Dios, y que en nuestras familias se fomenten las vocaciones a la vida religiosa y sacerdotal. Y que a mi hermana María de Jesús, que hoy lucha por su vida, el Señor la sostenga en la palma de su mano y la conforte.

lunes, 18 de diciembre de 2017

En Navidad, un demonio le dijo al otro

Santa Claus, monos de nieve, regalos, juguetes... ¿Y Jesús, dónde está?
En estos días previos a la Navidad, el centro histórico de la ciudad tiene un tráfico intenso con circulación del triple de visitantes que el resto del año. La gente gasta sus aguinaldos en compras de última hora para su cena navideña o para compartir regalos. Los centros comerciales están atiborrados de gente que camina con sus bolsas de compras, y las filas de coches para cruzar la frontera parecen interminables. Parece que el dinero recibido en esta época nos hace cosquillas y queremos gastarlo.

El conocido apologista británico y cristiano C. S. Lewis publicó en 1942 un libro llamado ‘Cartas del diablo a su sobrino’. La obra contiene 31 cartas que escribe Escrutopo, un demonio malvado, a Orugario, su sobrino, un demonio principiante. Lewis imagina el infierno como una sátira en la que demonios se organizan para hacer el mal, debilitar la fe de las almas, precipitarlas a la indolencia, la tibieza, la gula y la promiscuidad. Sabía que los demonios no pueden proponer a los hombres directamente obras muy perversas; más bien los van precipitando al infierno por un camino gradual.

Recientemente me encontré publicado en la revista Crisis un artículo de Regis Nicoll (Advent: A View from Down Under… Way Under) con semejanzas inquietantes a las enseñanzas de Lewis, que me permití libremente traducir. Veamos.
Decía un demonio a otro: “¡Otra vez llegamos a esta época del año! Hace unas semanas las preparaciones para ese evento llamado ‘Viernes negro’ fueron febriles. ¡Oh qué ironía! El mismo día de la semana en que una multitud colocó una cruz de madera en su espalda, los compradores enloquecidos se apresuraban a poner una cruz financiera en la suya, comprando regalos que no pueden pagar para dárselos a personas que no los necesitan; regalos que se volverán obsoletos para cuando llegue la Navidad.

Durante siglos los demonios creímos que aquella promesa de ‘poner enemistad’ entre nuestro Maestro y la mujer era una amenaza inútil. Pero cuando menos lo esperábamos, un ángel le dijo a una joven judía campesina que sería bendecida. El anuncio envió ondas de choque a través de nuestras cavernas. Pero descubrimos que la chica no estaba casada. Entonces nos entusiasmamos porque creíamos que sería apedreada por adúltera. Pero no fue así. José decidió casarse con ella. Pensábamos que su niño sería ilegítimo. ¿Es así como él planeó aplastar la cabeza de nuestro Maestro? ¡Estábamos desconcertados!

Recuerdo mi satisfacción cuando él estaba colgado en la cruz como un criminal, pensando qué apropiado y poético fue cuando se acostó en aquel pesebre como un bastardo. Pero mi satisfacción duró muy poco. Tres días después sus seguidores vieron la tumba vacía, y el escándalo que rodeaba su nacimiento fue casi olvidado. De la noche a la mañana su indignidad se convirtió en gloria, su derrota en victoria y treinta y tres años de nuestra maldad fueron neutralizados.

Gastar lo que no se tiene, la locura del consumo navideño
Una vez que se conoció la historia de su muerte y resurrección, millones lo siguieron en todo el mundo. ¿Quién hubiera imaginado que la cruz se convertiría en objeto de adoración exhibido en las iglesias, hogares e incluso como adorno de los cuerpos? Sin embargo lo que originalmente fue una celebración religiosa en honor a su nacimiento, ahora es una temporada de consumismo total. La velocidad con que se asimilaron las tradiciones paganas superaron nuestras expectativas. Las prácticas religiosas se fueron eclipsando hasta que el significado cristiano se convirtió en algo secundario. El mayor éxito que tuvimos fue la tendencia desbocada en la entrega de regalos.

Impulsados por la codicia, los comerciantes crearon la combinación de insatisfacción y deseo con su última línea de productos de moda hasta que el los regalos bajo el árbol eran más importantes que el mismo nacimiento. ¿Quién hubiera dicho que en una celebración tan espiritual los feligreses gastarían más en regalos de Navidad que en el diezmo de todo el año en sus parroquias, y más del doble de lo que comparten con los más necesitados?

Tal como están las cosas, aunque hemos podido conquistar gran parte de Europa y hemos avanzado mucho en Estados Unidos, estamos perdiendo el combate en los países en vías de desarrollo. En ellos hay más fe todavía. Pero mientras continúe la tendencia a dar regalos, no te preocupes por sus posadas ni por sus villancicos empalagosos. ¡Y hablando del hombre de traje rojo, pocos personajes nos han servido tan bien como él! Lo que fue un bienhechor común del siglo IV, se convirtió en una leyenda sobre un juez que les trae regalos a los niños buenos. Una vez que un niño aprende la desalentadora verdad sobre la existencia del hombre del traje rojo, naturalmente se preguntará si lo engañaron también diciéndole que Dios existe.

¡Oh! ¿No te mencioné el aumento de depresión mental, abuso de sustancias, suicidio, crimen y violencia doméstica durante esta época tan alegre del año? Como ves, esta es la temporada, repleta de oportunidades, para cazar gente para nuestra causa. Aprovecha entonces, mi alumno, aprovecha”.

¡Feliz Navidad a todos!, pero Navidad con el amor de Jesús. ¡Feliz Navidad!