Translate

jueves, 22 de junio de 2017

Una ley de la oración

Muchas personas en el mundo llevan una relación con Dios y hacen oración. Esto es algo buenísimo porque da sentido a la vida y paz al corazón. Sin embargo hay quienes se lamentan porque sienten que Dios no escucha su oración. ¿Cuál es el secreto para que la oración sea eficaz? El secreto es la alianza con Dios.

Si tú te comprometes a servir a Dios en la persona de los necesitados, Dios se comprometerá contigo para servirte en tus necesidades. Dios no escucha la oración de quien desprecia al pobre, porque Dios vive en el pobre. Yo puedo despreciar a alguien que pasa necesidad, y después puedo ir a Dios para pedir gracias para mi vida. Sí, puedo hacerlo, pero sin ser escuchado por Dios.

Un marido que pide la misericordia a Dios, debe ser afectuoso con su mujer y con sus hijos y ha de respetarlos. Una esposa que pide favores a Dios debe ser dócil con su marido y cariñosa con sus hijos. Si obedecemos a Dios en su Palabra, tengamos la seguridad de que Dios trabajará para bien de nuestra vida.

Hoy muchos apelamos a la misericordia divina, pero en nuestra vida hemos dejado de ser misericordiosos con los hermanos. Si quieres que el Cielo venga a socorrerte y a perdonarte, empieza a dar tu mano a los pobres y a perdonar a tus hermanos, y pronto verás que Dios está de tu lado.

miércoles, 21 de junio de 2017

Confesionario sin absolución: estoy rodeada de ateos anticlericales

La pregunta: Hola padre, trataré de ser breve. En mi trabajo estoy rodeada de ateos y, peor aún, anticlericales y pro-gays. Todos ellos nacieron en familias católicas, pero por diversas razones se alejaron de la Iglesia. Sus comentarios a veces me irritan, me enojo muchísimo, me enciendo con facilidad y temo que, si les contesto, voy a explotar. Antes solía pedir por ellos, pero ahora tengo dudas sobre si debo seguir orando por ellos. ¿Debería ignorarlos? Gracias.

Padre Hayen: en el mundo actual, cada vez más globalizado, convivimos personas de todas las religiones, y también lo hacemos con personas que no tienen religión ni creen en Dios. En Occidente el número de ateos ha crecido, sin duda. Pero esto no debe asustarnos ni desanimarnos. Al contrario, hemos de dar gracias a Dios por ser no solamente creyentes, sino practicantes. Ello tiene muchas ventajas: se ha demostrado que las personas que viven su fe, son más felices que los no creyentes. Esto por la simple razón de que la vida sólo tiene sentido cuando se tiene la eternidad como trasfondo. Quien no tiene una visión religiosa y trascendente de la existencia, se queda atrapado en el fluir del tiempo, en el sinsentido del sufrimiento y en el absurdo de que con la muerte termine todo.

Los creyentes practicantes tienen, además, matrimonios y familias más sólidas y tienden menos a divorciarse. También se ha demostrado que los padres que asisten regularmente a su iglesia mantienen relaciones más positivas con sus hijos. La religión también tiene un efecto muy benéfico para no consumir drogas y alcohol, y evitar la violencia doméstica. Los cristianos militantes tienen menos probabilidades de caer en depresión y conservan mejor su salud sexual y física. Se ha comprobado que los jóvenes que practican su fe son proclives a esperar a tener relaciones sexuales hasta el matrimonio, lo que les previene de enfermedades de transmisión sexual y de embarazos no deseados.

Otros estudios indican que quienes practican su fe desarrollan mejores habilidades para relacionarse con los demás, así como para servir al prójimo. Realmente, querida hija, da gracias a Dios por ser creyente y practicante.

Pero dejemos claro que los católicos no nos acercamos a la fe para obtener todas estas ventajas, sino que ellas son las consecuencias personales y sociales de nuestro acercamiento a Dios. No nos acercamos a Dios para obtener estos beneficios humanos, como si fuésemos personas que sólo quieren sacar ventajas personales, sino que nos acercamos porque Dios merece que lo busquemos para adorarlo, escucharlo, obedecerlo y seguirlo. Basta la presencia de Dios en la vida de una persona para darle sentido a su vida y llenarla de alegría.

Trata de ser muy respetuosa de las creencias de los demás, aunque éstas nieguen la existencia de Dios, o aunque difieran de la fe católica. Acercarse al Señor no es fácil cuando se quiere vivir una vida de inmoralidad o haciendo lo que a uno le viene en gana. Muchas veces quienes niegan a Dios o atacan a la Iglesia Católica es porque no quieren renunciar a las malas pasiones y desórdenes de su vida.

No te envuelvas en discusiones estériles con quienes atacan a la Iglesia. Eso sólo te cansará. Exígeles respeto, eso sí, sobre todo si se ataca a la persona de Jesucristo. Recuérdales que la Iglesia es tu familia, algo sagrado para ti, y que así como tú no te metes con las familias de ellos, ellos no deben meterse con la tuya. Son reglas básicas de convivencia para poder vivir en paz. No dejes de orar por ellos, puesto que el cristiano está llamado a orar por quienes lo persiguen y calumnian, como dice el Señor en el Evangelio. Que Dios te ilumine y la Virgen Santa te haga sentir su amorosa presencia.

(Las confesiones con absolución se dan en las parroquias; aquí sólo consejos y sin revelar nombres. Puedes escribir, de manera breve, en un mensaje privado a mi cuenta de Facebook/Messenger : Eduardo Hayen Cuarón; o en Twitter: @padrehayen)

martes, 20 de junio de 2017

Los signos católicos no son idolátricos

Escuchaba, hace algunos días, a un hombre de una secta que, frente a la Catedral decía por altoparlantes, que el Vaticano tenía más dinero que Estados Unidos y la Unión Europea juntos. Sonreí. Luego recordé con tristeza que un amigo perdió la fe porque leyó un libro que afirmaba que el papa es masón y que la Santa Sede tiene fábricas de condones que distribuye por el mundo. Pensé también en tantos que se confunden porque vieron un programa en History Channel o en National Geographic sobre lo que la Iglesia oculta y cómo tergiversó el mensaje de Jesús a través de la historia.

Es increíble la cantidad de noticias e historias falsas que se dicen sobre la Iglesia y cómo tantas personas las creen. Como católicos debemos entender que, durante siglos, la Iglesia ha sido sujeto de falsas noticias. Nuestros enemigos se gozan contando falsas historias de las Cruzadas y no se diga de la Inquisición; hay quienes afirman que la Iglesia es enemiga de la ciencia cuando, en realidad, la ciencia nació con la Iglesia; o bien, la propaganda de que la Iglesia tenía prohibido a los laicos que leyeran la Sagrada Escritura, y tantas cosas falsas del proselitismo anticatólico.

He leído un excelente artículo de Allison Low -"Fake news, the paganization of the Church"- en el que desmiente la acusación de que la Iglesia Católica se convirtió en una iglesia pagana desde tiempos de Constantino. Yo personalmente me he encontrado con esta acusación que nos hacen algunos grupos evangélicos, que afirman que desde el siglo IV, con la conversión al cristianismo del emperador Constantino, y con la consecuente aceptación la Iglesia como una religión más del Imperio, la Iglesia Católica se volvió idólatra y blasfema.

Estos grupos anticatólicos no saben lo que dicen. Piensan que si la Iglesia adopta algunos signos de origen pagano, la Iglesia se está corrompiendo. Sin embargo Low afirma que Dios, a través de la Iglesia, ha transformado lo profano convirtiéndolo en cristiano. El resultado es la cristianización del paganismo y no la paganización del cristianismo. A muchos hermanos separados de la Iglesia les cuesta creer que Dios utilizó la lengua griega -idioma del paganismo- para escribir el Nuevo Testamento. Sin embargo Jesucristo, cuando tomó carne humana, utilizó materiales como el lodo y la saliva como instrumentos para curar a los enfermos.

También Dios utilizó un instrumento pagano de tortura -la cruz- para redimir a la humanidad. Imitando a su Maestro, los cristianos transformaron los símbolos paganos, como el pez, el árbol de Navidad y el anillo de matrimonio, como signos que apuntan a Dios, señala Low. La Iglesia transformó muchos templos paganos de Roma en templos católicos, no para apoyar creencias paganas, sino para que fueran signos de piedra que proclama la victoria final de Jesucristo en el mundo.

El obelisco de la Plaza de San Pedro, en Ciudad del Vaticano, dejó de ser el símbolo pagano del dios sol adorado por los egipcios, para convertirse en un signo de victoria del cristianismo sobre el paganismo. De hecho el obelisco, que fue testigo silencioso del martirio de numerosos cristianos en el circo de Nerón en el año 64, hoy se yergue en la plaza vaticana con una cruz en su cúspide, que contiene reliquias de la verdadera Cruz de Cristo, y un letrero que dice: Christus vincit, Christus regnat, Christus imperat. Christus ab omni malo plebem suam defendat. (Cristo vence, Cristo reina, Cristo manda. Defienda Cristo a su pueblo de todo mal).

Cosas que eran familiares a los pueblos paganos fueron utilizados por los cristianos para anunciar el Evangelio. San Pablo utilizó el altar al 'Dios desconocido' en Atenas para hablar de Jesucristo, como verdadero Dios, a los paganos. La corona de oro o la guirnalda eran signos paganos para coronar a los atletas en los juegos olímpicos y Pablo, toma estos signos para darles un significado nuevo: aquellos que perseveren como discípulos de Cristo hasta el final recibirán una corona que no se marchita (1Cor 9,25). Del mismo modo el apóstol de los gentiles citó a poetas del paganismo, en más de una ocasión, para comunicar verdades divinas (Tito 1,12: Hch 17,28; 1Cor 15,33).

Conozco cristianos que no celebran la Navidad porque la fecha del 25 de diciembre no aparece en la Biblia; otros se niegan a utilizar el signo de la cruz porque dicen que con ese instrumento mataron a Jesús; la mayoría de no católicos rechaza las imágenes sagradas por considerarlas idolátricas. Todo ello no es sino un reflejo de la obesa ignorancia que muchos grupos cristianos tienen de la historia de su propia religión, y es cerrarse a reconocer que las realidades de este mundo pueden ser encauzadas para llevarnos al encuentro con Dios.

Nuestros hermanos protestantes han querido regresar a vivir un cristianismo simple y sencillo, según ellos, al estilo de las primeras comunidades cristianas, fundamentado sólo en la Biblia. Si conocieran el estilo de vida de los primeros cristianos se maravillarían de la organización de la Iglesia, y de cómo ésta se abrió al diálogo con el paganismo para que sus realidades fueran motivo para encontrarse con el Señor.

jueves, 15 de junio de 2017

Confesionario sin absolución: mis alumnos del catecismo frecuentan los antros

La pregunta: Padre tengo un conflicto muy grande con los muchachos que acompaño en un grupo de mi parroquia. Nos juntamos los lunes a estudiar el catecismo, y a ellos les gusta mucho salir a los antros. Yo pienso que esto no es una práctica cristiana, pero ellos me piden más fundamentos, no me creen cuando les explico lo incorrecto de ir a estos lugares. ¿Podría ayudarme, padre? ¿cuál es exactamente nuestra postura de ir a antros?

Padre Hayen: Creo que tenemos que hacer una distinción entre antros y antros. En la categoría 'antro' podemos meter a los clubes nocturnos, discotecas, bares y 'table dances'. En estos lugares los clientes suelen bailar, comparten con amigos y consumen bebidas alcohólicas. Hay lugares donde la gente va tranquilamente a encontrarse para conversar; yo no veo que pueda ser nocivo el distraerse sanamente cuando se tiene control en la manera de beber -siendo, por supuesto, mayores de edad-, al visitar lugares de atmósfera agradable donde se pueden encontrar a los amigos. Subrayo la palabra 'agradable', porque una gran cantidad de antros son de ambiente sombrío y depresivo. Si se trata de menores de edad, ellos no deben ni siquiera visitar este tipo de lugares. Son los padres de familia quienes deben buscar y supervisar que sus hijos se puedan reunir en casas y con diversiones sanas.

Es cierto que hoy la vida nocturna ha crecido enormemente, sobre todo en las ciudades grandes. Millones de jóvenes buscan lugares oscuros para divertirse, y en todo ello existe el riesgo de que a ellos se les encierre en la oscuridad de su egoísmo y en la indiferencia ante los problemas que hay en el mundo. El ambiente de muchos antros envía mensajes a los jóvenes de que la vida no tiene sentido, de que hay que consumir alcohol y que no hay que pensar. En muchos de estos lugares la música es tan ensordecedora que es imposible la conversación, las personas se aíslan unas de otras y se impide pensar. Sabemos que también en muchos de estos lugares se venden y consumen drogas. Todo se dispone para que las personas actúen por instintos y usando mínimamente su inteligencia.

Hay otros antros que son abiertamente bajos y denigrantes como los 'tables dances', donde las mujeres se exhiben como objetos sexuales en una atmósfera morbosa y lasciva. Imagino el dolor de un niño o un joven que sabe que su madre se gana la vida bailando en esos lugares. Basta pensar que hay mujeres y familias que sufren por estar involucradas en esos empleos tan vergonzosos y depresivos, para no pisar nunca uno de esos lugares y así no contribuir a aumentar ese dolor y esa humillación. Nadie que se llame cristiano debe frecuentar un 'table dance'. Es algo que duele al corazón de Dios.

Si a algunos jóvenes de tu parroquia les gusta frecuentar los antros, hay que preguntarse por qué lo hacen. Es necesario escucharlos, entenderlos. Muchos de ellos quizá los utilizan como un escape de sus problemas familiares. Quizá se sienten muy solos, y terminan dominados por el ruido del antro, creyendo que por estar en medio de la gente alivian su soledad, cuando en realidad son muchas las soledades que sólo bailan y no conversan.

Me parece importante que no les prohibas a esos jóvenes, tajantemente, ir a los antros, ni tampoco te enojes porque asisten. Te invito a formarles la conciencia sobre los peligros que hay en esos lugares y dejarlos que ellos decidan libremente. Pero también te exhorto a que busques crearles ambientes cristianos en la parroquia o en sus propias casas, donde puedan conocer otras formas de diversión en las que no haya necesidad de consumir alcohol ni de tener desenfrenos. Te propongo que los introduzcas en el servicio a las personas necesitadas. El mundo en que vivimos tiene heridas enormes: hay niños de la calle que necesitan atención, niños que son explotados, jóvenes que se drogan, millones de niños que son asesinados por el aborto, injusticias de todo tipo, ancianos que sufren soledad, enfermos mentales y una larga lista que son, como enseña el papa Francisco, las llagas de Jesucristo hoy en el mundo.

Dices que estudias el catecismo con los jóvenes, y está bien. Pero sólo te recuerdo que el estudio por el estudio de las cosas de Dios no funciona bien. El catecismo ha de llevar a los jóvenes a un encuentro con Jesucristo, a orar y a compartir experiencias de Dios. Luego ese encuentro con el Señor debe motivarlos a salir de la parroquia para aliviar necesidades que haya en el mundo.

Si logras entusiasmar a tus jóvenes con actividades alternativas a los antros, y si logras crear un ambiente de reflexión entre ellos y de entusiasmo por Jesús, entonces tus muchachos descubrirán que ir a los antros es algo enormemente aburrido, es perder el tiempo, y que en el encuentro con Jesús y en el servicio a los demás por amor a Él está la clave para vivir una vida enormemente apasionada e interesante. Pide a san Juan Bosco, patrono de los jóvenes, que te inspire; y a ellos, que los despierte.

miércoles, 14 de junio de 2017

De muchacho rebelde y ateo, a sacerdote

La Redención y sus efectos

Shane Sullivan es un hijo de familia irlandesa. Cuando tenía 15 años Shane decidió hacerse ateo, por rebeldía, para molestar a su profesor de religión. Pensaba que la fe católica estaba basada en un cuento de la Biblia que no había sido real, y que la fe nada tenía que ver son su vida.

Un día llegó a la parroquia de su pueblo el padre Bill Skerich, quien se hizo amigo de los jóvenes, y quien los animaba a enamorarse de Dios. Shane veía que sus amigos se hacían mejores personas debido a su relación con ese sacerdote, pero él tenía miedo de dejar sus diversiones para hacerse cristiano. Un día que no quiso ir al colegio, decidió ir a la parroquia. Llegó al templo que estaba vacío, y se sentó. Ni siquiera sabía orar. Al salir vio un cartel que lo invitaba a ir al seminario. “Yo puedo ser sacerdote” fue una idea que no lo dejó en paz.

Después de un proceso vocacional acompañado por un sacerdote, Shane decidió terminar la relación con su novia y entrar en el Seminario. Cuenta que rezando ante el Santísimo, cuando tenía ciertos temores por el sacerdocio, escuchó a Jesús decirle al corazón: “Si te estoy llamando a ser sacerdote, no te estoy llamando para hacerte infeliz”. A partir de ese momento el Señor le despertó –según cuenta él- un celo, una pasión y un deseo de entregarse más.

Debido al pecado original, los seres humanos tenemos dificultades para descubrir la verdad y hacer el bien. Le sucedió a Shane Sullivan durante su juventud y nos sucede también a nosotros. Sin embargo Dios le ofrece una medicina al hombre para salir de ese estado y darle salvación. La medicina de Dios se llama “Redención”. Este fármaco le devolverá al hombre su figura original y no sólo eso, sino que llevará al hombre hacia un estado más excelente. De ser un ateo rebelde, Shane Sullivan pasó a ser sacerdote.

Para sacar al hombre de su lamentable estado de pecado, ceguera e ignorancia, el Verbo de Dios tomó carne humana para redimir a la humanidad y reparar la culpa de Adán, es decir, el pecado original. Dios pudo haber perdonado al hombre su pecado, pero consideró mejor para el hombre, ponerlo en un estado para que él pudiera también reparar su culpa. Shane Sullivan, haciendo penitencia, pidiendo perdón por su rebeldía y sus pecados, hizo lo suyo para enmendar sus faltas.

Por Shane Sullivan quiso Jesucristo subir a la Cruz, en la cima del Calvario, para entregarse al sacrificio entero de sí mismo. Definitivamente el pecado de Sullivan no era proporcional a lo que hizo Jesús para repararlo. Por eso dice san Pablo: donde abundó el pecado, sobreabundó la gracia. (Rom 5,20).

Si Adán, Shane Sullivan y todos los hombres pecamos por desobediencia y soberbia, Jesús reparó con lo contrario: con obediencia y humildad, solamente por amor, hasta morir en la cruz. Y así como Adán fue arrastrado a la culpa por Eva, su mujer, en la Redención intervino otra mujer, la Nueva Eva, la Virgen María, la Inmaculada Madre del Redentor, para cooperar, aunque de manera secundaria, en la obra de la Redención. Detrás de la conversión de este sacerdote irlandés y de la conversión de los pecadores más obstinados, está la poderosa intercesión de la Madre de Dios, a quien llamamos 'Refugio de los pecadores'.

El Padre Celestial, que tiene un Hijo igual a sí mismo, nos lo dio y lo sacrifica por nosotros para devolvernos la vida perdida por el pecado: “Tanto amó Dios al mundo que le entregó a su Hijo Único para que todo el que crea en él tenga vida eterna” (Jn 3,16). El Hijo aceptó la misión que se le confió y su vida fue un continuo sacrificio que culminó en el Calvario, inspirado por el amor que nos tiene. Vivan en el amor, a ejemplo de Cristo, que nos amó y se entregó por nosotros, como ofrenda y sacrificio agradable a Dios. (Ef 5,2)

Y para completar la obra de la Redención nos envió Jesús al Espíritu Santo, la tercera Persona de la Trinidad, amor del Padre y del Hijo, para derramar la gracia divina en nuestros corazones y las virtudes, especialmente la caridad, para que podamos gozar de su presencia, sus dones y su persona. (Rom 5,5).

Shane Sullivan, además de haber sido redimido por Cristo, tuvo de Dios lo que se llaman ‘gracias actuales’, es decir, ayudas divinas que mueven la inteligencia, la voluntad, los propósitos de ser mejores. Fue la llegada de un sacerdote que hizo amistad con los jóvenes de la parroquia, fue un letrero que invitaba a ir al Seminario, fueron los consejos de sacerdotes y la oración, lo que movió el corazón de Sullivan para convertirse y entregar su vida al sacerdocio.

¿Es un santo Shane Sullivan? Por supuesto que no. Sin embargo la redención traída por Cristo le ha dado la fuerza para vencer sus pasiones desordenadas, para crecer en la humildad, para vivir más vigilante para no caer en tentación y vivir siguiendo al Señor.

La Redención nos ha traído innumerables gracias a todos. Por ella se nos perdonaron los pecados, experimentamos a un Jesús que está vivo y nace la esperanza de alcanzar la vida eterna. Como Shane Sullivan, nosotros también podemos alcanzar todas las gracias que necesitamos para llegar un día a la Casa del Padre. Gocémonos pues, con tener a Jesucristo como nuestro redentor y pongamos en él toda nuestra confianza.

miércoles, 7 de junio de 2017

Confesionario sin absolución: mi hermano se cambia de religión

La pregunta: Padre, buenos días, necesito un consejo. Somos de una familia católica activa, de oración, comunión y servicio. Uno de mis hermanos me llamó para invitarme a su 'bautizo' por otra religión. Le dije que me daba gusto que reconociera a Dios como su guía y salvador, pero también le dije que no me parecía que recibiera otro bautismo, cuando él ya había sido bautizado como católico. Como su hermana, creo que tenía el deber de decírselo. Le dije que no podía acompañarlo, no recuerdo qué pretexto le puse, pero siento que si lo hubiera acompañado le hubiera fallado a mi fe y a mi Iglesia por ser cómplice de algo que mi hermano no debió hacer. Sin embargo siento el remordimiento porque es mi hermano de sangre y a veces creo que debí acompañarlo. Si me pudiera dar alguna orientación, padre, se lo agradezco.

Padre Hayen: hiciste bien en no acompañar a tu hermano a su supuesto bautismo. Si lo hubieras acompañado le habrías enviado el mensaje de que las religiones son relativas, y de que no importa en cuál te bautices, lo importante es que aceptes a Jesucristo como el Salvador. Estamos de acuerdo en que lo más importante es aceptar a Jesús como el Salvador, pero no es menos importante ser bautizados en la única Iglesia que Jesús fundó.

Los católicos creemos que la plenitud de los dones que Cristo quiso para su Iglesia subsisten en la Iglesia Católica, y que los otros grupos cristianos rechazan la plenitud de la verdad revelada por Cristo. Ellos sólo aceptan el principio de que basta la fe en Jesús y la guía de la Biblia para salvarse, lo cual no es del todo correcto. Es cierto que Jesús es el único Salvador del mundo, pero también es cierto que la Sagrada Escritura no puede ser la única guía para salvarse.

La Escritura entregada a los hombres para su libre interpretación conduce a innumerables errores interpretativos y a la pérdida de la unidad de la Iglesia. Cuando en la historia se empezó a aplicar ese principio erróneo de 'sólo la fe y sólo la Biblia', empezó una división entre luteranos y calvinistas, y desde entonces se ha ido fragmentando el cristianismo protestante en innumerables comunidades, muchas de ellas con doctrinas contradictorias entre sí. ¿Es esa la voluntad de Jesucristo?

Jesús, en la Última Cena, antes de entregarse a la muerte, rogó al Padre por la unidad de su Iglesia: "Que todos sean uno: como tú, Padre, estás en mí y yo en ti, que también ellos estén en nosotros, para que el mundo crea que tú me enviaste" (Jn 17,21). Si la voluntad del Señor es no dividir a la Iglesia, sino mantenerla unida en una misma fe y en un mismo bautismo (Ef 4, 4-5), tú, al no acompañar a tu hermano a su inserción a una comunidad cristiana fuera de la Iglesia Católica estás ayudando a Cristo a no dividir más a la Iglesia fundada por él.

Trata a tu hermano con todo tu cariño y hazle saber que lo amas como persona, pero también, porque lo quieres, condúcete con la firmeza de la verdad por delante: separarse de la Iglesia Católica para integrarse a comunidades evangélicas, las cuales no son Iglesia (Iglesia sólo es la que celebra válidamente la Eucaristía), es lacerar el Cuerpo de Cristo, pero también es arriesgar la salvación anunciada por Él. Tu negativa de participar en el bautismo de tu hermano es, en realidad, un acto de amor a Cristo y a tu hermano. A veces, hija, el amor duele.

Un último consejo: no discutas ni te metas en dimes y diretes sobre religión con tu hermano. Conoce tu fe católica y está dispuesta siempre a dialogar con él para darle razones de por qué eres católica, pero no te enfrasques en alegatos donde puedan salir lastimados. Y, por supuesto, ofrece a todos testimonio de un cristianismo alegre y servicial, que para hacer creíble que somos discípulos de Jesús lo más importante es el amor concreto que nos manifestemos unos a otros, aunque éste, a veces, no pueda aplaudir lo que otros hacen. Que Dios ilumine tus pensamientos y la Virgen María, Madre de la unidad de la Iglesia, te sostenga en tus luchas.

(Las confesiones con absolución se dan en las parroquias; aquí sólo consejos y sin revelar nombres. Puedes escribir, de manera breve, en un mensaje privado a mi cuenta de Facebook/Messenger : Eduardo Hayen Cuarón; o en Twitter: @padrehayen)

miércoles, 31 de mayo de 2017

Confesionario sin absolución: muchos jóvenes de la parroquia están teniendo sexo

La pregunta: Buen día padre, en los últimos dos años he visto un incremento muy fuerte en la sexualidad de los chavos; ya es raro que tengamos un curso de confirmaciones sin que haya una embarazada entre los participantes. Hay jóvenes servidores que mantienen relaciones sexuales, la mayoría lo niega o lo oculta. Pero he visto que ahora es muy común que viajen las parejas de novios de vacaciones, no en viajes de escuela ni viajes de grupo, sólo la pareja, como, podríamos decir, pre-luna de miel. Y lo que me aturde no es solamente lo mucho que sucede esto, sino que son jóvenes servidores de las parroquias y que cuentan con el consentimiento de los papás, que en muchos casos son también muy allegados a la Iglesia. Yo sé que pueden viajar juntos a una playa, dormir en la misma habitación y no tener relaciones, pero aún así no es correcto para un servidor. ¿Qué ejemplo puede ser para los nuevos jóvenes que se integran a los grupos juveniles parroquiales? ¿Qué podemos hacer yo y los que somos responsables de estos grupos, sobre todo, cuando tienen el permiso de sus papás?

Padre Hayen: efectivamente, no podemos negar que muchos jóvenes, desde temprana edad, empiezan a tener relaciones sexuales. El mundo en que vivimos los empuja a experimentar con el sexo haciéndoles creer que se trata de una especie de deporte, de juego, de expresión de amor y de un derecho en el que los padres no deben de interferir. Ellos así lo han aprendido en la calle, en los medios de comunicación y hasta en las lecciones que, sobre sexualidad, imparten los sistemas escolares. Quienes llegan a nuestras parroquias para iniciar una formación cristiana no vienen del cielo, sino del ambiente que nos rodea. Es lógico, pues, que muchos muchachos en los grupos juveniles parroquiales ya traigan experiencia en su vida sexual.

Los jóvenes creen que saben mucho de sexo pero, en realidad, saben muy poco. Son expertos en utilizar condones y pastillas. Les han llenado el cerebro con todo tipo de información. Muchos saben cómo hacerlo y piensan que son libres porque viajan con sus parejas a disfrutar de su pre-luna de miel, a gozar y a vivir la vida. Sin embargo nos les han dicho que, acostumbrándose al sexo desde temprana edad, ellos se llenarán de heridas físicas y emocionales. Sólo el virus del papiloma humano ha dejado estériles a muchísimas personas que sufren hoy por no poder tener hijos.

A los jóvenes no se les dice que el sexo pre-matrimonial retrasa la madurez afectiva en el varón hasta convertirlo, muchas veces, en un permanente adolescente que no madura para poder entregarse, como un hombre maduro, a sacar a una esposa y a unos hijos adelante. Tampoco les hacen saber que especialmente las mujeres suelen convertirse en objetos de placer, y muchas veces abandonadas por sus novios con un bebé en los brazos. O bien son presionadas a abortar, lo que las hiere para toda su vida.

Los padres de familia que consienten que sus hijos introduzcan en sus propias viviendas a sus parejas para pasar la noche, o que no los corrigen cuando saben que ellos tienen vida sexual activa, o que incluso les proporcionan pastillas o les dicen 'nada más cuídate', les están haciendo un daño muy grande. Se trata de un pecado grave de los padres. Ésos les están enviando el mensaje a sus hijos de que el sexo es un instinto incontrolable y que la castidad es imposible. No les están educando en la virtud del autocontrol, y una vida sin autocontrol corre hacia el fracaso. De esa manera verán pronto el fracaso de sus hijos para formar a sus familias, y la herida de sus nietos al verlos crecer sin uno de sus padres.

No es correcto, ciertamente, para un joven servidor soltero, tener vida sexual activa y prestar servicio en su parroquia. Es lo que se llama 'doble vida'. ¿Puede un joven caer en relaciones sexuales y ser servidor? Por supuesto que sí, porque todos somos frágiles. Pero después de una caída hay que levantarse, para esto Jesús instituyó los confesionarios. Sin embargo acostumbrarse a servir por la tarde del sábado al Señor y pecar luego sin el mínimo arrepentimiento y esfuerzo para superar el pecado, eso es lo que se llama esquizofrenia espiritual y doblez de alma. Quien vive así, muchas veces termina siendo motivo de escándalo en el seno de una comunidad cristiana. No entran en el reino de Dios, y son piedra de tropiezo para que otros entren.

¿Qué podemos hacer? Lo más eficaz será integrar una verdadera educación en la sexualidad en nuestros programas parroquiales juveniles. No unas horas en un sábado de confirmaciones, sino cursos basados en la ciencia -lenguaje que fácilmente entienden los jóvenes- y posteriormente en la teología. Hay que abrirles los ojos para que descubran la belleza de la sexualidad en el plan de Dios y se motiven a vivirla, aun cuando sus papás los hayan inducido al error. También los sacerdotes podemos hacer mucho, en primer lugar estudiar a fondo las enseñanzas de la Iglesia sobre sexualidad y perder el temor de ser impopulares cuando abordemos el tema en nuestras catequesis y homilías. Si discrepamos de lo que la Iglesia enseña sólo sembraremos dudas y confusión, y no ayudaremos a los jóvenes a vivir en la verdadera libertad para alcanzar su madurez.

Que Jesús te bendiga y santa María te conforte.

(Las confesiones con absolución se dan en las parroquias; aquí sólo consejos y sin revelar nombres. Puedes escribir, de manera breve, en un mensaje privado a mi cuenta de Facebook/Messenger : Eduardo Hayen Cuarón; o en Twitter: @padrehayen)

jueves, 18 de mayo de 2017

Confesionario sin absolución: pienso que la religión va a desaparecer

La pregunta: Padre, soy mamá de tres hijos jóvenes y con tristeza observo que muchas personas, sobre todo ellos, los jóvenes, viven indiferentes a la religión. Lo digo también por mis hijos que no se interesan en la Iglesia. Siento que para muchos muchachos no es algo importante en sus vidas. Nosotros los mayores somos más creyentes y vamos más a misa. En mi parroquia veo más personas mayores que jóvenes. Veo que los valores se están perdiendo y a veces pienso que la religión es algo que va a desaparecer, y esto me da angustia porque digo ¿hacia dónde va el mundo sin Dios? ¿Qué piensa usted, padre y cómo me puede iluminar?

Padre Hayen: entiendo que haya muchos jóvenes que hoy no se interesen por la religión. Cuando se entra en la adolescencia y en la juventud muchos pierden el interés por las cosas de Dios porque puede parecer aburrido. Además es la edad en que las pasiones brotan fuertemente, se quiere explorar el mundo y hay fuertes tentaciones hacia el mal. Y claro, Dios se puede ver como un aguafiestas que nos restringe la diversión.

Sin embargo, por más ruido, diversión y distracciones que llenen nuestros días, en el corazón del hombre habrá siempre una nostalgia por el infinito, un anhelo de lo eterno que tarde o temprano se manifestará. Nuestros corazones se hicieron para Dios -parafraseando a san Agustín- y siempre estarán inquietos y agitados hasta que descansen en él. Por más que se niegue la existencia de Dios, o que se viva indiferente a Él, las preguntas por el sentido de la vida volverán a martillar nuestro corazón: ¿Quién soy? ¿Qué hago aquí en este mundo? ¿Quién decidió mi concepción y nacimiento? ¿Hacia dónde va la vida? ¿Qué sentido tiene todo? ¿Por qué existe el mal? ¿Dónde puedo encontrar la verdadera felicidad? ¿Qué habrá después de la muerte? Son preguntas que nunca dejarán en paz a la humanidad y que sólo las religiones pueden dar las respuestas. No hacerse esas preguntas y evadir las respuestas no es de hombres.

No existe ningún período de la historia en que el hombre haya caminado sin religión. Tú piensas que eso se está terminando en los tiempos en que vivimos, y que tus hijos crecerán como animalejos que sólo comen, se reproducen y mueren. No creas que eso será así toda la vida. Llegará el día, tarde o temprano, en que ellos se harán las preguntas sobre el sentido de su vida. Es cierto que hoy ha aumentado el número de personas no creyentes, pero la religión está inscrita en nuestros genes, y por más que se niegue la existencia de Dios, tarde o temprano vuelven a surgir las preguntas sobre el sentido de la vida y la necesidad imperiosa en encontrar las respuestas. Y las respuestas no pueden venir de la ciencia, sino de la teología, es decir, del estudio de la existencia y de las cosas de Dios.

Hoy tus hijos no quieren saber nada de Dios. El ambiente se ha vuelto tan ruidoso y son tantas las cosas que distraen y las diversiones, que muchos jóvenes no encuentran silencio para hacerse esas preguntas de fuego. Pero te aseguro que ellos terminarán haciéndose las preguntas y buscarán el sentido de sus vidas, ya sea dentro de poco tiempo o cuando estén en su lecho de muerte. Yo me hice esas preguntas cuando era adolescente y empecé una búsqueda que me trajo hasta el sacerdocio.

¿Qué más te puedo decir, hija mía? Haz que tu vida, tus palabras y, sobre todo, tus ejemplos ayuden a tus hijos a cuestionarse lo que significa ser hombres. Si tú has encontrado a Dios, refléjalo en tu estilo de vida siendo feliz, porque quien se acerca a Él no podrá andar triste. Y siempre encomienda a tus hijos al buen Dios, que Él se encargará de un día de manifestarse a ellos, a fin de que lo conozcan y lo amen. Recibe, de mi parte, un fuerte abrazo y bendición.

miércoles, 17 de mayo de 2017

La vida, camino de santidad


La vida es un camino de santidad. No podemos dejar de tender a ser mejores. ¿Cuándo alcanzaremos la perfección total de nuestro ser? Tenemos que decir que solamente en el cielo, cuando veamos a Dios cara a cara, habremos alcanzado el pleno desarrollo de nuestra vida. Dice san Juan: Queridos míos, 
desde ahora somos hijos de Dios,
y lo que seremos no se ha manifestado todavía.
Sabemos que cuando se manifieste,
seremos semejantes a él,
porque lo veremos tal cual es. (Jn 3,2).

En la tierra nuestra persona sólo puede alcanzar una perfección relativa. Podemos acercarnos a la unión íntima con Dios, podemos vivir una vida muy santa, pero hasta que lo contemplemos cara a cara, es decir: hasta que se nos conceda tener la visión beatífica, podremos haber alcanzado el fin para el cual Dios nos creó: contemplarlo para toda la eternidad. Será entonces la santificación absoluta. Mientras tanto, la vida será un camino de santificación o de perfeccionamiento.

Este regalo no depende de nosotros, sino de Dios. Porque Dios quiso comunicarnos, además de una vida natural que todos tenemos, nos quiso comunicar la vida sobrenatural. Y la vida sobrenatural no es otra sino la vida de la gracia, la misma vida de Dios. Esta vida divina nos fue dada por virtud de Jesucristo, nuestro Señor. Él es la razón de toda nuestra vida cristiana.

Lo que vamos a conocer en esta serie de artículos es conocido también como ‘la ciencia de los santos’ porque el objetivo es que sepamos en qué consiste la santidad y cuáles son los medios para llegar a ella. Crecer en la vida cristiana exige esfuerzos. San Pablo comparaba su vida con los ejercicios de entrenamiento a los que se sometían los atletas para alcanzar la victoria. ¿No saben que en el estadio todos corren, pero uno solo gana el premio? Corran, entonces, de manera que lo ganen. Los atletas se privan de todo, y lo hacen para obtener una corona que se marchita; nosotros, en cambio, por una corona incorruptible. (1Cor 9,24-26)

Así, la palabra ascesis significa los esfuerzos del alma cristiana que lucha para avanzar por el camino de la santidad. Y con ese nombre de ascética se conoce la ciencia que trata de estos esfuerzos necesarios para avanzar en el camino del espíritu, hacia la perfección o santidad. Esta serie de artículos podemos llamarlos también ‘teología mística’. Mística quiere decir misterioso, secreto y especialmente se refiere a los secretos de la vida religiosa para ir por el camino de la perfección.

Jesús al joven rico le propuso una ascética, un esfuerzo de seguimiento como uno de sus discípulos, pero aquel joven prefirió la comodidad y se quedó sin entrar en el Reino. Sin ascética se quedó también sin entrar en la vida mística, en una vida íntima con Jesús.

Te propongo entonces adentrarte en estas catequesis para explorar los secretos de la vida cristiana donde conoceremos el arte de ir transformando, poco a poco la propia vida en una vida llena de luz, de paz y de alegría, con la gracia de Dios.

martes, 16 de mayo de 2017

El cristianismo y la mujer

En el mundo antiguo del imperio romano, el cristianismo tuvo un impacto social muy grande. Los discípulos de Jesús de Nazaret predicaron ideas que revolucionaron la condición social de la mujer. Entre esas novedades estaban la igual dignidad del hombre y de la mujer, la grandeza de la virginidad y la indisolubilidad del matrimonio.

En aquella Roma imperial, las muchachas jóvenes eran desposadas a una edad en la que jugaban a las muñecas. Los matrimonios eran arreglados por terceras personas y, de esta manera, se vivían sin amor y dignidad. La fidelidad conyugal era maltratada. Los espectáculos, las termas y los festines favorecían el adulterio y el deterioro de la vida matrimonial.

La predicación del Evangelio trajo para la mujer nuevos ideales y aires más puros. Ellas se sintieron liberadas de vivir como esclavas de los instintos del varón. El celibato voluntario por el Reino de Dios le dio libertad a la mujer, y sacó a la sociedad de la prisión de sus instintos para ser guiada por el mundo del espíritu.

Actualmente el mundo occidental ha vuelto a ser esclavo de sus instintos sexuales. La pornografía, la banalización del sexo y la mentalidad anticonceptiva presente en modas, costumbres y redes sociales, han hecho regresar a nuestra sociedad a un estilo de vida semejante a la de aquellas sociedades antiguas, con la consecuente degradación de la mujer y el deterioro de la vida familiar.

Hoy se dice que el cristianismo ha sido una religión opresora de la mujer. Eso es absolutamente falso. En ninguna sociedad mundial, como en la cristiana, la mujer encontró su verdadera dignidad y auténtica libertad.

domingo, 14 de mayo de 2017

Confesionario sin absolución: mi amiga con cáncer visita a un famoso curandero

La pregunta: Padre, tengo una amiga que hace dos años fue diagnosticada con cáncer. Se dio cuenta de su enfermedad debido a que estaba embarazada a sus 50 años de edad, lo que fue una sorpresa. Los médicos que le atendieron sin dudar le pidieron que abortara, ya que ella necesitaba con urgencia ser atendida, a lo que ella se negó a pesar de sus pobres posibilidades de sobrevivir. Tuvo su hijito que nació muy sanito a pesar de que su mamá recibió tratamiento durante su embarazo. El niño va a cumplir pronto tres años y ella, desde entonces, lucha contra su enfermedad. Ella no deja de atenderse en el hospital con sus médicos pero también desde hace más de un año ha acudido a la ayuda de una persona, digamos 'espiritual', que ha ayudado a muchos enfermos a salir adelante. Él se llama Juan de Dios, es brasileño y mi amiga viaja como cada cuatro meses para atenderse con él. Juan de Dios les dice que es san Ignacio de Loyola es quien utiliza sus manos para ayudarles a ellos. Yo estoy con dudas de que lo que hace mi amiga esté bien, no quisiera que estuviera en peligro de ningun tipo. ¿Usted ha oído sobre esto? ¿Está bien?

Padre Hayen: primero, felicita y bendice a tu amiga por haber rechazado el aborto, a pesar de que los médicos la invitaron a abortar. La vida siempre es un don de Dios. Él la regala a quien quiere y como quiere, en este caso a tu amiga con medio siglo de vida. Cuando las madres rechazan el aborto y deciden valientemente dar a luz a sus bebés, Dios derrama bendiciones abundantes sobre ellas y sus familias. ¿Sobrevivirá tu amiga a su cáncer? Le pedimos a Dios que así sea. Sobreviva o no, ten la certeza de que ese niño llevará impreso en el corazón un amor grandísimo, pues sabrá que tuvo una madre heroína que se jugó su vida para dársela a él. Esto me recuerda una frase de Jesús: "No hay amor más grande que dar la vida por los amigos" (Jn 15,13).

Ahora vamos con lo del tal Juan de Dios. Esta persona vive en Brasil, en un pueblo cerca de Brasilia, la capital. Se trata de una persona no cristiana, espiritista, médium y curandero que recibe en su pueblo a miles de personas que viajan de diversas partes del mundo para recibir sus supuestos poderes curativos. Él dice que está rodeado de espíritus y que son éstos espíritus los que ayudan a la curación. En el caso de tu amiga, el supuesto espíritu de san Ignacio de Loyola estaría asociado al curandero para sanar. Juan de Dios dice que es Dios el que cura, y que él solamente es un instrumento por el que los espíritus actúan para dar salud a los enfermos; no cobra dinero pero pide un donativo voluntario, y las personas a quienes atiende lo visitan varias veces al año. Hay periodistas que dicen que buena parte de la economía del pueblo depende de los visitantes que buscan a Juan de Dios.

Aquí hay gato encerrado. Primero, un espiritista y médium como es esta persona, al invocar espíritus de luz o espíritus guía, o al invocar muertos, está faltando gravemente a una práctica condenada desde el Antiguo Testamento por el pueblo de Israel, práctica que es reprobada, sobre todo, por la Iglesia. En el número 2117 del Catecismo señala que "Todas las prácticas de magia o de hechicería mediante las que se pretende domesticar potencias ocultas para ponerlas a su servicio y obtener un poder sobrenatural sobre el prójimo —aunque sea para procurar la salud—, son gravemente contrarias a la virtud de la religión"... "El espiritismo implica con frecuencia prácticas adivinatorias o mágicas. Por eso la Iglesia advierte a los fieles que se guarden de él. El recurso a las medicinas llamadas tradicionales no legítima ni la invocación de las potencias malignas, ni la explotación de la credulidad del prójimo".

Me pregunto, ¿cómo san Ignacio de Loyola va a asociarse con un curandero y espiritista, cuyas prácticas son condenadas por la Iglesia para curar a la gente? San Ignacio tiene poder de intercesión, sin duda, pero su poder no le viene por sí mismo sino porque está asociado al misterio de la Comunión de los Santos en Jesucristo. La intercesión de san Ignacio y de cualquier santo es eficaz sólo en Cristo. El tal Juan de Dios ni siquiera es cristiano y su actividad curanderil es una práctica contraria a la voluntad de Dios.

El diablo, hija mía, es muy astuto, y se viste de ángel de luz haciendo milagros, incluso, para finalmente apartar a las personas de la fe en el Dios vivo y verdadero, y sembrarles inquietudes en el corazón. Sin temor a equivocarme te puedo decir que en la actividad de Juan de Dios hay olor a azufre. Seguramente con él anda metido Satanás y sus secuaces, así que si puedes aconsejar a tu amiga que no gaste su dinero viajando a Brasil, y que recurra mejor a la medicina tradicional o a otros tratamientos alternativos naturistas que no tengan que ver con invocación de espíritus, ni con energías, le harás un gran bien.

Es curioso, pero uno pensaría que visitar curanderos es asunto de la gente pobre que no tiene dinero para pagar médicos. Si tu amiga viaja varias veces al año a Brasil, eso quiere decir que ella no es obrera de una fábrica, sino que se trata de una persona solvente. Sin duda, la desesperación y la ignorancia espiritual hacen a ricos y pobres víctimas de embaucadores. Curanderos del pueblo y curanderos finos, todos están cortados con la misma tijera del Engañador.

Invítala a acercarse al sacramento de la reconciliación y a recibir la unión de los enfermos. Esta unción sí es eficaz, pues es Jesucristo quien directamente toca al enfermo para unirlo a su dolorosa Pasión, confortarlo, animarlo y, muchas veces, curarlo. A Dios le pedimos la salud, pero lo dejamos actuar como quiera, pues Él es Dios, y si su voluntad no es curarnos, hemos de pedir la gracia de llevar con paciencia su Cruz redentora.

Muchas personas, en su desesperación por obtener la salud, y en su ignorancia, cometen graves errores como tu amiga, que caen en manos de charlatanes que les quitan su dinero y la paz interior que sólo el Señor puede dar. Pongo a tu amiga en mis oraciones y te pido, nuevamente, que la felicites con un abrazo muy grande de mi parte por decir 'sí' a la vida y dar un hijo a luz, aún en riesgo de su propia vida. Bendiciones.

(Las confesiones con absolución se dan en las parroquias; aquí sólo consejos y sin revelar nombres. Puedes escribir, de manera breve, en un mensaje privado a mi cuenta de Facebook/Messenger : Eduardo Hayen Cuarón; o en Twitter: @padrehayen)

sábado, 13 de mayo de 2017

A cien años de Fátima, la profecía hoy

13 de mayo de 1917, el Cielo irrumpió en la historia en Fátima, Portugal
El Cielo tiene intervenciones sobrenaturales en la historia. Con cierta frecuencia ocurre, en el tiempo, que lo invisible se hace visible. El mundo sobrenatural irrumpe en las vidas de los hombres para ayudarles en su camino de fe y hacer cercana la salvación a todos. Así sucedió hace cien años con las misteriosas apariciones de la Virgen María; eventos que han sido aprobados y celebrados por la Iglesia.

El 13 de mayo de 1917 la Madre del Señor empezó a aparecerse a tres niños pastores en Fátima, Portugal, con el mensaje de que la familia humana estaba en un peligro mortal espiritual y físico. Mientras que María se aparecía a los niños, fuerzas revolucionarias planeaban derrocar a la monarquía rusa para establecer un movimiento político que institucionalizaría la persecución a Dios.

En la aparición de julio de 1917, la Madre de Dios dijo a Lucía: "Rusia esparcirá sus errores por todo el mundo, provocando guerras y persecuciones a la Iglesia. Los buenos serán martirizados, el Santo Padre tendrá que sufrir mucho y varias naciones serán aniquiladas". Así sucedió. Los bolcheviques tomaron violentamente el poder en noviembre de 1917, un mes después de las apariciones en Fátima. Los comunistas lanzaron una persecución masiva a la Iglesia para hacer desaparecer la fe en Dios y la práctica de la fe en la Unión Soviética, en Europa del Este y en China.

La imagen de la Virgen de Fátima en procesión en el santuario
Uno de los errores más notables que Rusia diseminó por el mundo fue el ateísmo militante. "La religión es el opio del pueblo", había dicho Carlos Marx, el ideólogo del comunismo. Dios es un espejismo y el hombre debía de erguirse como divinidad suprema. Era necesario abolir la religión como alegría ilusoria para gozar de una alegría real. Había que eliminar el más allá y preocuparse por el más acá. Aunque Marx hoy está desacreditado, el odio a la religión que el proclamó, permaneció como hierba venenosa sembrada en muchas mentes de quienes hoy son sus discípulos.

Un segundo error de los comunistas fue -quizá no tan conocido- fue la gestación de la cultura de la muerte en el mundo. Rusia fue el primer país en legalizar el aborto sin restricciones, y en desarrollar la tecnología para implantarlo. Rusia y en las zonas controladas por la Unión Soviética fueron las que tuvieron el más alto índice de abortos del mundo. Naciones que siguieron la ideología política el marxismo soviético, como China y Cuba, también implementaron el aborto. Los errores de Rusia han contaminado prácticamente al mundo entero, incluyendo la Ciudad de México, que en 2007 autorizó el aborto legal. Se calcula que en el mundo, durante los últimos cien años, más de un billón de niños no nacidos han sido abortados.

El tercer error del comunismo ateo, nacido en Rusia como sistema político, es el feminismo radical y la ideología de género. Rusia fue el primer país que llevó a las mujeres de la vida del hogar a la vida laboral y donde el Estado asumió la educación de los hijos. Con un feminismo mal entendido comenzó la guerra contra la Familia. La batalla actual entre hombres y mujeres tiene su origen en la idea socialista de la abolición de diferencias de clase social, con la particularidad de que hoy se le llama abolición de las diferencias sexuales. El objetivo de este error es crear una sociedad donde ser hombre o mujer no tenga ninguna importancia, y cada quien decida lo que quiere ser.

Jacinta, Francisco y Lucía, los pastorcitos videntes
Los tres errores de Rusia han contaminado casi todo el mundo: el laicismo que niega a Dios y relega la práctica de la religión al mundo privado; el aborto, la eutanasia y los experimentos con embriones que desconocen la dignidad del no nacido; y la destrucción de la Familia con el feminismo radical y la ideología de género.

Hoy Rusia vive un despertar espiritual y empieza a retornar a sus raíces cristianas. Aunque el aborto no está prohibido, éste encuentra cada vez más restricciones. Mientras tanto en Occidente se busca extender el aborto legal por todas partes. Hoy Rusia ha prohibido la propaganda homosexual, pero en nuestros países occidentales se exalta la homosexualidad. Y lo más asombroso es que mientras que en Occidente se ponen cada vez más trabas a la libertad religiosa, en Rusia vuelve a florecer el cristianismo. Tendencias similares están ocurriendo en Europa del Este.

Occidente hoy reniega de sus raíces cristianas y está llevando nuevamente a Jesucristo a la Cruz. Cuando Jesús era torturado en el madero, él miró hacia abajo para ver a su madre y entregarla al Apóstol Juan. De esa manera el Señor proclamaba la nueva misión a la Virgen María como madre de toda la humanidad. En su maternidad espiritual, María vive un amor intenso y apasionado por cada uno de sus hijos. Le dijo a sor Lucía: "Hija mía, mira mi corazón rodeado de espinas, con las que los hombres desagradecidos me entierran en cada momento con sus blasfemias y su ingratitud. Tú, al menos, trata de consolarme".

La Virgen miró el poder diabólico de estas ideologías destructivas, y las revoluciones políticas y culturales que han estremecido a la humanidad durante los últimos cien años. Ella entendió que arrancando a Dios del corazón de los hombres provocaría la violencia hacia los no nacidos, la corrupción de la sexualidad humana y los ataques contra el matrimonio y la familia.

La Iglesia Ortodoxa rusa está despertando
Al celebrar los cien años de las apariciones de la Virgen María en Fátima queremos unirnos a ella para consolarla. Consolamos a la Madre y al corazón de Jesús dejando de llamar bien al mal, y al mal, bien. Apartándonos de los vicios que atacan la dignidad humana, como son la pornografía y el aborto. María nos llama a arrepentirnos de esas idolatrías que se manifiestan en el orgullo, la lujuria, el odio y la violencia. María nos invita a que rechacemos todo lo que nos separa de Dios y amenaza nuestra salvación eterna.

María aseguró en Fátima que, a pesar de la enorme destrucción y muerte que ha tenido el mundo durante los últimos cien años, al final su Corazón Inmaculado triunfará. Anticipamos su victoria final en el sacramento de la reconciliación y en la curación de las heridas que nos ha dejado el pecado. Y pedimos al Señor que este centenario de las apariciones traiga un despertar espiritual para que los pecadores más endurecidos encuentren en Jesucristo el perdón y la paz.

miércoles, 10 de mayo de 2017

Meditación no. 16 contra los pecados de la carne

El Santísimo Sacramento
(Rosemary Scott)

Nuestro cordero pascual, Cristo, ha sido inmolado. Así que, celebremos la fiesta, no con vieja levadura, ni con levadura de malicia e inmoralidad, sino con ázimos de pureza y verdad (1Cor 5,7-8).



Oración: Oh Pan sagrado, Pan viviente, Pan puro, tú que has bajado del cielo y das la vida al mundo, ven a mi corazón y límpiame de toda profanación de la carne y el espíritu. Entra en mi alma; sáname y límpiame por dentro y por fuera; sé mi custodio y mi constante salud de alma y cuerpo.

En la primera meditación aprendimos que Jesús es el verdadero Pan del Cielo, el que satisface nuestra hambre espiritual. Así como el alimento físico nutre nuestros cuerpos y nos fortalece contra las enfermedades, así también nuestro Señor en la Eucaristía fortalece nuestras almas y preserva nuestra salud espiritual. El Santísimo Sacramento es también una santa Medicina para nuestras almas enfermas de pecado, que nos limpia de pecados veniales pasados y nos fortalece contra la tentación de cometer pecados mortales en el futuro. Muchos grandes santos reconocieron que la Eucaristía somete nuestras pasiones desordenadas (concupiscencia), y por eso recomendaron la frecuente recepción de la Sagrada Comunión, como un remedio poderoso contra los pecados de la carne:

Si sientes el ansia de la incontinencia, aliméntate con la Carne y la Sangre de Cristo, quien en su vida en la tierra practicó un autocontrol heroico, y obtendrás la templanza… si sientes abrasado por la fiebre de la impureza, acude al banquete de los Ángeles; y la carne inmaculada de Cristo te volverá puro y caso (San Cirilo de Alejandría).

La devoción al Santísimo Sacramento y la devoción a la Santísima Virgen no sólo son la manera más simple, sino la mejor manera y la única para mantener la pureza. A la edad de veinte años nada, sino la Comunión, pueden mantener el corazón limpio… La castidad no es posible sin la Eucaristía (San Felipe Neri).

Leemos en el Evangelio que cuando Jesucristo fue a la casa de Pedro, éste pidió a Jesús que curara a su suegra que estaba enferma de una violenta fiebre. Jesucristo mandó a la fiebre que saliera de ella, y al instante fue curada, y se puso a servirles en la mesa. La fiebre, dice san Ambrosio, es nuestra avaricia, nuestra ira, nuestra sensualidad. Estas pasiones hierven en nuestra carne, y agitan el alma, el espíritu y los sentidos. Pero tienen su remedio en la Santísima Eucaristía, el alimento y la fuerza del alma cristiana. Demos gracias a nuestro Señor por este don sanador y santificante…

La preciosa Sangre de Jesucristo que corre por nuestras venas, y su adorable Cuerpo que se funde con el nuestro, no puede menos que destruir, o al menos disminuir enormemente la atracción hacia los placeres prohibidos que el pecado de Adán ha dejado en nosotros… un corazón que está por recibir a Dios, quien es tan puro y quien es la santidad misma, ¿no sentirá que nace en él un invencible horror a todos los pecados de impureza, y no preferiría ser cortado en pedazos en vez de consentir malos pensamientos? Una lengua que hace poco tiempo había estado feliz de recibir a su Creador y Salvador, ¿podría atreverse a proferir palabras llenas de lujuria o a terminar en besos sensuales? Sin duda, nunca se atrevería a obrar así. Los ojos que ahora desean ardientemente contemplar a su Creador, quien es más puro que los rayos del sol, ¿podrían hallar felicidad mirando objetos indecentes? Eso parece ser imposible (San Juan María Vianney, el Santo cura de Ars).

Como dice el texto de la Escritura citado al principio de la meditación, Cristo es nuestro Cordero Pascual. Recuerda que los israelitas pasaron de la esclavitud de Egipto a la libertad después de haber asado y comido el cordero, y de haber rociado con su sangre los dinteles de las puertas de sus casas. De manera análoga nosotros pasamos de la esclavitud del pecado a la libertad de los hijos de Dios cuando comemos la Carne y bebemos la Sangre del Cordero de Dios en el Santísimo Sacramento de la Eucaristía, nuestra cena pascual.

Podrás pensar: “Pero hemos recibido la Comunión cientos o miles de veces anteriormente, y seguimos cometiendo pecados contra la castidad”. Querido amigo, la gracia de superar el pecado siempre ha estado ahí. Así como sucede con todas las gracias de la Eucaristía, uno no sabe pedirlas, o no tiene las disposiciones correctas para recibirlas. Pide al Señor ahora la gracia de tener una correcta disposición, porque El quiere liberarte de la cautividad del pecado.

Es una creencia piadosa que nuestras oraciones en Misa son más fuertes en la Consagración, particularmente en el momento en que el sacerdote eleva la Hostia y el Cáliz. Es cuando Cristo, en la persona del sacerdote, se ofrece a Sí mismo al Padre. Si unimos nuestras peticiones con su preciosísimo ofrecimiento, éstas se vuelven particularmente eficaces.

Muchos santos nos dicen que el tiempo que gastamos en orar después de recibir a nuestro Señor es también muy valioso. San Alfonso escribe:

Para obtener más frutos abundantes de la comunión, debemos de hacer una ferviente acción de gracias. El padre Juan de Ávila dijo que el tiempo después de la Comunión es “un tiempo para ganar tesoros de gracias”. Santa María Magdalena de Pazzi decía que no hay mejor tiempo para inflamarnos con el amor divino que el tiempo inmediatamente después de nuestra Comunión. Y santa Teresa decía: “Después de la Comunión tengamos cuidado de no perder tan buena oportunidad para negociar con Dios. Su Divina majestad no está acostumbrada a pagar mal por su Hospedaje, si se encuentra con una buena recepción”.

Así pues, durante la Consagración y nuevamente después de recibir la Comunión, pide a nuestro Señor en la Eucaristía que te conceda la gracia de tener un corazón limpio, fortaleza contra la tentación, y cualquier otra cosa que necesites. Te puede ayudar la oración de acción de gracias para después de la Misa, compuesta por santo Tomás de Aquino:

Gracias de doy, Señor Santo, Padre todopoderoso, Dios eterno, porque a mí, pecador, indigno siervo tuyo, sin mérito alguno de mi parte, sino por pura concesión de tu misericordia, te has dignado alimentarme con el precioso Cuerpo y Sangre de tu Unigénito Hijo mi Señor Jesucristo. Te suplico que esta Sagrada Comunión no me sea ocasión de castigo, sino intercesión saludable para el perdón; sea armadura de mi fe, escudo de mi voluntad, muerte de todos mis vicios, exterminio de todos mis carnales apetitos, y aumento de caridad, paciencia y verdadera humildad, y de todas las virtudes: sea perfecto sosiego de mi cuerpo y de mi espíritu, firme defensa contra todos mis enemigos visibles e invisibles, perpetua unión contigo, único y verdadero Dios, y sello de mi muerte dichosa. Te ruego que tengas por bien llevar a este pecador a aquel convite inefable, donde Tú, con tu Hijo y el Espíritu Santo, eres para tus santos luz verdadera, satisfacción cumplida, gozo perdurable, dicha consumada y felicidad perfecta. Por el mismo Cristo Nuestro Señor. Amén.

Propósito: La próxima vez que recibas a nuestro Señor, pídele que deje que esta Comunión sea tu Pascua personal, de la esclavitud de la impureza a la santa libertad. Toma tiempo después de la Comunión para pedir a tu Huésped divino todas las gracias que necesitas para superar el pecado y acercarte más a Él. Continúa con tus propósitos anteriores.

San Juan Bautista María Vianney, el Cura de Ars, ruega por nosotros.

Mide tu progreso: desde que hice la última meditación,

Cuántas veces:

a. Deliberadamente me toqué impuramente al despertar

_____0 _____1 _____2 ­­­_____3 o más veces

b. Deliberadamente vi fotografías o películas indecentes

_____0 _____1 _____2 ­­­_____3 o más veces

c. Cometí actos impuros solo o con otras personas

_____0 _____1 _____2 ­­­_____3 o más veces

d. Deliberadamente me deleité en pensamientos impuros

_____0 _____1 _____2 ­­­_____3 o más veces

e. ¿Cuándo fue la última vez que fui a la Confesión? __________________

f. ¿Cuándo fue la última vez que asistí a la Santa Misa?________________

Confesionario sin absolución: a mi san Judas se le rompió la cabeza y estoy asustado

Pregunta: Vivo en El Paso Texas y soy devoto de san Judas Tadeo, del cual tengo dos imágenes de yeso que compré. Mi suegra fue a la Ciudad de México y me compró otra imagen más de san Judas. Acomodó la imagen en su coche y cuando llegó a su hotel vio que la estatua tenía la cabeza quebrada. Cuando lo supe quedé muy impactado porque dicen que, cuando eso ocurre, es porque se ha cumplido algo que se le ha pedido al santo. Mi desconcierto fue mayor cuando compré, acá en El Paso Texas, otro san Judas, de color oro, muy bonito, pero al llegar a mi casa uno de los san Judas que ya tenía, estaba con su cabeza rota. Estoy muy impresionado. No sé a qué se deba, padre. A veces creo que el santo está celoso porque tengo varias imágenes de él. Agradezco su tiempo y le pido que me ayude.

Padre Hayen: ¿Cómo? ¿Dos imágenes con cabeza rota? ¡Seguramente tú y tu suegra se van a sacar la lotería! Por favor, muchacho, no peques de ingenuidad. Pero además dices que san Judas está celoso porque tienes varias imágenes de él. ¿Cómo un santo tendrá celos de sí mismo? Es algo así como que una persona tuviera varias fotografías tuyas en su casa, y a ti te diera envidia de ver tus propias fotos. En todo esto no hay mucha lógica, pero tratemos de sacar lecciones para la vida.

Lo primero, es que no hagamos del culto a los santos una superstición. Los santos son personas que, como tú y yo, vivieron en el mundo de tal manera que alcanzaron, por su caridad, una estrecha unión con Dios. Por sus virtudes heroicas y su ejemplo de vida, la Iglesia los tiene como intercesores y modelos de vida cristiana. Lo más importante entonces es pedir su intercesión e imitarlos como discípulos de Jesús.

Lo que nunca hemos de hacer es tomarlos como amuletos. Que si se les rompe la cabeza, que si hay que voltear su imagen al revés hasta que me consiga novia, que si hay que cambiarle el vestido porque se va a enojar, que si lo ponemos contra la pared para castigarlo... todas estas prácticas tienen que ver con actitudes supersticiosas, más que con la auténtica fe católica. Si a una de tus imágenes de san Judas se le rompió la cabeza, seguramente es por la mala calidad del material de fabricación, así que si quieres, puedes reclamar a quien te la vendió.

Mira hijo, en el trato con los santos hay dos extremos que debemos evitar. El primero ya te lo dije: la superstición y tomarlos como patitas de conejo a las que los ignorantes soban para que les dé buena suerte. Una segunda actitud a evitar es la de los hermanos protestantes, que dicen que orar a los santos es idolatría. Ellos también están equivocados.

¿Por qué invocamos a los santos? Es verdad que Jesucristo es el único mediador entre Dios y los hombres. Basta que le pidamos a Él para que nos conceda lo que necesitamos. Sin embargo los santos son miembros de Cristo resucitado. Cristo vive en ellos. Y como miembros del Resucitado unen sus oraciones a las de Jesús, y así ruega todo el Cuerpo Místico del Redentor. Eso toca el corazón de Dios. Quien ora con los santos une sus súplicas con las del Cristo total, Cabeza y Cuerpo, y así su oración es más eficaz.

Ojalá que tú, como devoto de san Judas, te intereses no sólo en pedir favores al santo, sino también en leer y meditar la Carta de san Judas, la cual forma parte del Nuevo Testamento y, por supuesto, te intereses en vivir como un apóstol del Señor. Que Dios te bendiga, que la Virgen te auxilie y san Judas interceda por ti.

(Las confesiones con absolución se dan en las parroquias; aquí sólo consejos y sin revelar nombres. Puedes escribir, de manera breve, en un mensaje privado a mi cuenta de Facebook/Messenger : Eduardo Hayen Cuarón; o en Twitter: @padrehayen)

lunes, 8 de mayo de 2017

Confesionario sin absolución: quiero que mi esposo se haga la vasectomía

Pregunta: Mi esposo y yo tenemos tres años de casados y nos empezamos a cuidar con el método bilings, pero no lo hicimos de la manera correcta y, a los tres meses de casados, me embaracé. Cuando mi primer hijo tenía un año y un mes, volví a quedar embarazada pues seguimos utilizando el mismo método (por lo visto no lo aprendimos correctamente). Tener dos niños es muy agotador para mí, y esto me hace pensar en un método anticonceptivo que sea definitivo. Padre, quisiera preguntarle si está mal que yo le pida a mi esposo que se haga la vasectomía. Yo sé que la Iglesia no ve con buenos ojos los métodos anticonceptivos pero, de verdad, no estoy lista para otro hijo. Estoy tentada a utilizar un método, aunque me da miedo, pues sé que ello implica muchos cambios hormonales. En cambio para el hombre es un poco más sencillo y rápido realizarse la cirugía, pero no quiero estar haciendo mal y que mi esposo luego tenga problemas para comulgar o recibir la absolución al confesarse, y todo por mi insistencia. Cabe mencionar que él sí está dispuesto a hacerse la cirugía. Le agradeceré su consejo.

Padre Hayen: una de las decisiones más grandes y generosas que una pareja de esposos puede hacer es la de decidir traer al mundo a un nuevo ser humano, fruto de su amor. No es una decisión fácil porque implica una enorme responsabilidad y un gran compromiso. Sin embargo para que ustedes estén tranquilos con su conciencia, la decisión que tomen debe estar en armonía con diversos valores, como son la unidad y la comunión que tengan como pareja, la fidelidad que se tienen y la fecundidad a la que está llamado el matrimonio.

Uno de esos valores con los que deben armonizar su decisión son las leyes divinas. Dios creó leyes que están inscritas en la naturaleza humana, y es necesario saber descubrirlas, y esto no es algo difícil. El cuerpo tuyo y el de tu marido tienen sus leyes biológicas que es necesario respetar. ¿Qué te parecería si uno de tus hijos voluntariamente se cortara un dedo, o se privara de un ojo o de un pie? Sería una decisión moralmente equivocada, una transgresión a las leyes de Dios porque afectaría gravemente la integridad de su ser. Así también sucede con la función reproductiva. Privarse de ella por una cirugía, ya sea que la mujer se ligue las trompas de falopio o el hombre se haga la vasectomía, es una castración, y por lo tanto es una decisión moralmente incorrecta porque violenta la integridad de la persona.

Ponte a pensar que si tú presionas a tu marido para que se castre, él podría comenzar a almacenar cierto resentimiento o rencor contra ti por 'obligarlo', de alguna manera, a hacer algo que va contra su propia naturaleza. Piensa también que, una vez liberados sus actos conyugales de la fecundidad, tu esposo podría presionarte más para que tú accedas a tener intimidad cuando él quiera y como quiera, y así puede terminar faltándote al respeto y mirándote sólo como un objeto sexual en el que él se complace. Considera también que tu marido, una vez castrado, podría volverse un donjuán o, al menos, buscar aventuras fuera del matrimonio, sin miedo a tener hijos con otras mujeres. Caza, guerra y amores: por un placer, mil dolores.

Ustedes no conocen lo que les depara el futuro. Dios quiera y no suceda, pero tú puedes morir de repente y tu esposo puede querer contraer nuevas nupcias. Si se hace la vasectomía ya no podría tener hijos con su eventual cónyuge. O bien -¡Dios guarde la hora!-, tus dos hijos pueden morir por cualquier enfermedad o accidente, y ustedes, esterilizado el uno o el otro, no podrían traer nuevos hijos a su matrimonio.

El que tú utilices un método anticonceptivo tampoco te lo recomiendo. Es una violencia brutal contra tu cuerpo. Los riesgos físicos para la mujer al tomar métodos hormonales son muchos, incluyendo el infarto y la trombosis. Trata de leer los efectos secundarios de los métodos hormonales, son terribles. Yo casi no puedo leerlos porque mi vista no me alcanza. Son tan pequeñas las letras que me resulta imposible. La razón es muy sencilla: los fabricantes de anticonceptivos están haciendo el negocio de su vida y hacen todo lo posible para evitar que la gente conozca las consecuencias físicas de sus productos. Y ¿qué decir de otros métodos anticonceptivos como el dispositivo intrauterino (DIU) y la píldora del día siguiente? Pues que son directamente abortivos y, por lo tanto, gravemente inmorales.

El acto conyugal tiene la doble función de unir en amor a los esposos y eventualmente traer una vida humana. Si ustedes aprenden bien a adecuar su conducta sexual a la estructura biológica de tu cuerpo femenino, se respetarán más como pareja y tendrán más diálogo conyugal. Por eso les aconsejo regresar a utilizar el Método Billings. En el respeto a la naturaleza de las relaciones conyugales, como Dios las creó, encontrarán la paz en sus corazones. Si ustedes son cristianos maduros, más fácilmente buscarán una solución en sintonía con el Evangelio y las enseñanzas de la Iglesia. Dios los bendiga, y a sus hijos también.

(Las confesiones con absolución se dan en las parroquias; aquí sólo consejos y sin revelar nombres. Puedes escribir, de manera breve, en un mensaje privado a mi cuenta de Facebook/Messenger : Eduardo Hayen Cuarón; o en Twitter: @padrehayen)