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miércoles, 16 de agosto de 2017

La fe en la dramática vida de Úrsula y Eduardo

Cómo habita Dios en el alma


El cantautor católico Eduardo Gildemeister y Úrsula Salmón eran un matrimonio católico del Perú hasta que la muerte de Eduardo los separó en 2010. Cuando habían tenido cinco hijos y el sexto estaba en camino, al marido le vino una extraña enfermedad que en cinco días se lo llevó a la presencia de Dios.

Sola y dispuesta a continuar la crianza de sus hijos, a los dos años de la muerte de su esposo, Úrsula desarrolla cáncer de mama. Parecía que los momentos más difíciles de la batalla contra el cáncer estaban superados cuando un día, durante un paseo familiar, la madre y sus seis hijos tuvieron un accidente en la carretera; Tomás, el hijo de 15 años, falleció al instante.

No obstante la crudeza de estos hechos, Úrsula no ha renegado de su fe católica ni se ha vuelto en improperios contra Dios. Por el contrario, ella manifiesta su adhesión y su confianza en Jesucristo y espera la vida eterna, donde acaricia la esperanza, de reunirse con toda su familia para siempre.

Úrsula no protesta contra el Cielo –como si el Cielo estuviera allá arriba, en un lugar muy lejano del espacio sideral–. No, Úrsula no reclama por una sencilla razón: el Cielo está dentro de ella. El Espíritu Santo –amor del Padre y del Hijo– es la caridad que habita en su alma y alumbra su camino de fe, esperanza y caridad, aún en medio de las circunstancias más difíciles.

En diversas ocasiones la familia Gildemeister, disfrutó del paisaje del campo peruano. Admiraron las criaturas como los animales, las plantas, las montañas y los ríos; todo les hablaba de Dios Creador que dejó su huella en la Creación y que todo lo domina. La naturaleza les llenaba de asombro.

 
Pero cuando Eduardo componía alabanzas a Dios, o cuando Úrsula y sus hijos se ponían en oración, ocurría el milagro más espectacular: el Padre Celestial venía en persona para engendrar, en cada uno de ellos, a su Hijo Jesucristo. Engendrado el Hijo, los hacía amar al Padre. Y de ese amor mutuo entre el Padre y el Hijo brotaba el Espíritu Santo dentro de ellos. Entonces la familia se gozaba teniendo a Dios como Padre, como amigo, colaborador y santificador.

La experiencia de la cercanía de Dios también es para nosotros, los que no hemos sufrido lo que Úrsula y sus hijos. Sentirse inmensamente amados por Dios y mirar con confianza el futuro –a pesar de que atravesemos por las cañadas oscuras de la vida– es fruto de la adopción que Dios hace de nosotros. Tener paz en etapas dolorosas de la vida no es sugestión mental. Es real. A quien abre el alma a Jesucristo, Él le empieza a comunicar su naturaleza divina y le da una inmensa confianza y una gran fortaleza para superar cualquier situación, incluso la pérdida de nuestros seres más queridos.

Recordemos siempre lo que dijo Dios mismo para hablarnos de su amor por nosotros: “¿Acaso olvida una mujer a su niño de pecho? ¿No se compadece del hijo de sus entrañas? Pero aunque ella te olvide, yo no te olvidaré”. (Is 49,15). Sabemos también que Dios nos lo ha dado todo en Jesús: “Tanto amó Dios al mundo que le entregó a su Hijo unigénito, para que todo el que crea en él no perezca sino que tenga la vida eterna” (Jn 3,16). Y aunque la vida sea difícil, para unos más que otros, los católicos practicantes podemos experimentar el consuelo de Dios por su presencia divina en nuestros corazones: Dice Jesús: “El que me ama será fiel a mi palabra, y mi Padre lo amará; iremos a él y habitaremos en él” (Jn 14,23).

Este es Eduardo Gildemesiter, cantautor: https://youtu.be/oEB49RBxj98




lunes, 14 de agosto de 2017

Meditación no. 17 contra los pecados de la carne

Sacrificio viviente

Os exhorto, pues, hermanos, por la misericordia de Dios, a que ofrezcáis vuestros cuerpos como una víctima viva, santa, agradable a Dios: tal será vuestro culto espiritual (Rom 12,1).


Oración
: María, esposa amadísima del Espíritu Santo, te doy my cuerpo a tu cuidado. Déjame recordar siempre que mi cuerpo es hogar del Espíritu Santo que habita en mí. No permitas que peque contra Él cometiendo actos impuros solo o con otros, contra la virtud de la castidad.

San Pablo nos urge a presentar nuestros cuerpos a Dios como sacrificios vivientes. Un sacrificio es ambas cosas: una ofrenda a nuestro Señor y un acto de renuncia a uno mismo. Cuando uno de los hijos de Israel llevó un cordero al Templo en tiempos antiguos, el israelita se negaba a sí mismo los beneficios de tener al animal: era un cordero menos del que iba a obtener leche o lana, o que podría matar para comer su carne o utilizar su piel. Cuando uno presenta su cuerpo como sacrificio viviente, lo consagra a nuestro Señor para su servicio y se niega a uno mismo las gratificaciones ilícitas que comportan los pecados contra la pureza. Tal auto-sacrificio puede no ser fácil, pero los cristianos lo hacen por un propósito, que es acercarse a Dios.

Si tú has estado incurriendo en pecados contra la pureza para escapar del vacío y la soledad, tratando de utilizar el placer como un sustituto del amor, quizá puedes temer que si te niegas a ti mismo, te sentirás solo y vacío otra vez. Pero si tú te niegas a ti mismo con el propósito de cultivar la limpieza de corazón, esto te traerá mayor cercanía al Sagrado Corazón de Jesús. No quedarás vacío, sino que serás llenado del amor y de la gracia de Dios.

¿Cómo, entonces, ofreces tu cuerpo como sacrificio viviente? Como dice san Pablo en su carta a los Romanos: No reine, pues, el pecado en vuestro cuerpo mortal de modo que obedezcáis a sus apetencias. Ni hagáis ya de vuestros miembros armas de injusticia al servicio del pecado; sino más bien ofreceos vosotros mismos a Dios como muertos retornados a la vida; y vuestros miembros, como armas de justicia al servicio de Dios (Rom 6,12-13).

En el pasado, utilizaste tu cuerpo vergonzosamente al servicio del pecado. Ahora conságralo al servicio solamente de nuestro Señor, para su mayor gloria. San Juan Crisóstomo nos da un consejo práctico:

No dejes que tu ojo mire cosas malas, y así se vuelve un sacrificio; no permitas que tu lengua hable cosas obscenas, y así se vuelve una ofrenda; no dejes que tu mano haga cosas anárquicas, y así se vuelve una ofrenda que se quema. Y si todo esto no es suficiente, podemos también hacer cosas buenas: deja que tu mano dé limosnas, que la boca bendiga a los que te fastidian, y que el oído encuentre deleite en la lectura de la Sagrada Escritura. El sacrificio no permite cosas impuras: un sacrificio es la primicia de las otras acciones. Produzcamos, entonces frutos para Dios con nuestras manos, pies, boca y todos nuestros miembros.

Notemos que la auto-negación es la primera manera de ofrecer nuestro cuerpo como sacrificio viviente; y debes de seguirlo con actos como la limosna, el hablar bien y la escucha de la Sagrada Escritura. Todo esto consagra el cuerpo al servicio del Señor.

El mayor “sacrificio viviente” que podemos hacer de nuestros cuerpos es uniéndonos al Sacrificio de Jesucristo en la Santa Misa. Escribe el Papa Pío XII:

“En orden a que la oblación por la que los fieles ofrecen la Víctima divina en su sacrificio al Padre celestial tenga completo efecto, es necesario que el pueblo agregue algo más, es decir, el ofrecimiento de ellos mismos como víctimas. Este ofrecimiento de hecho no está confinado meramente al sacrificio litúrgico. El Príncipe de los Apóstoles, como piedras vivas edificadas sobre Cristo, la piedra angular, nos desea que seamos “un sacerdocio santo, para ofrecer sacrificios espirituales, agradables a Dios por Jesucristo” (1Pe 2,5). San Pablo apóstol dirige las siguientes palabras de exhortación a los cristianos, sin distinción de tiempo: Os exhorto, pues, hermanos, por la misericordia de Dios, a que ofrezcáis vuestros cuerpos como una víctima viva, santa, agradable a Dios: tal será vuestro culto espiritual.

Pero en ese tiempo, especialmente cuando los fieles tomar parte en el servicio litúrgico con tanta piedad de recogimiento se puede decir de ellos: “cuya fe y devoción tú bien conoces”, es cuando con el Sumo Sacerdote y a través de él ellos se ofrecen a sí mismos como sacrificio espiritual, que la fe de cada uno debería de llevar a la persona a estar más dispuesta a trabajar en la caridad, su piedad más real y fervorosa, y cada uno debe consagrarse a sí mismo para su gloria divina, deseando parecer lo más posible a Cristo en sus más dolorosos sufrimientos…

Mientras que estamos ante el altar, es nuestra tarea el transformar nuestros corazones, que cada rastro de pecado pueda ser completamente borrado, mientras que lo que promueva la vida sobrenatural a través de Cristo pueda ser celosamente fomentada y fortalecida hasta el punto de que, en unión con la Víctima inmaculada, seamos víctimas aceptables para el eterno Padre”. (Mediator Dei, 98-100)

La cita al inicio de esta meditación dice que presentar el cuerpo como un sacrificio viviente es un servicio razonable. En el original Griego, la palabra “servicio” es “latria”, término que se utiliza para indicar la más alta forma de culto ofrecido sólo a Dios. Si ofrecer tu cuerpo como sacrificio viviente es una forma de culto, debe entonces estar unido al Santo Sacrificio de la Misa, lo que da un culto más agradable a Dios.

Como tu alma ha muerto con Cristo al pecado por el bautismo, ahora entonces “crucifica” tus necesidades físicas con Cristo en el Santo Sacrificio de la Misa. Es tiempo de comenzar a negarte a ti mismo, cargar tu cruz y seguir a Jesús al Calvario.

Dios todopoderoso y eterno, estoy arrepentido de ofenderte en el pasado con mis pecados contra la castidad. En el Sacratísimo Nombre de nuestro señor Jesucristo, rechazo todos estos pecados y todo uso pecaminoso que he dado a mi cuerpo. Si no he confesado aún cualquiera de ellos en el sacramento de la Penitencia, ahora me resuelvo a hacerlo lo antes posible. Renuncio a Satanás, a sus obras y pompas; que nuestro Señor lo reprenda, pido con toda humildad. Y que María, la Inmaculada Reina de los ángeles y Terror de los demonios lo aplaste bajo sus pies. Que san Miguel Arcángel lo arroje al infierno, junto con todos los espíritus malignos que intentan arruinar mi alma.

Por tu gracia, yo rechazo, desde ahora en adelante, vivir dominado por el pecado. Y te ofrezco mi cuerpo como sacrificio viviente, y presento mis miembros ante ti como instrumentos de rectitud, y no de pecado. Te pido que crees en mí un corazón limpio y un espíritu recto; que pueda vivir y morir sólo por ti, mi Dios y mi todo. Te pido todo esto en el nombre de Nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo,q ue vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.

Propósito: después de que cada mañana te encomiendes a la Virgen María con la oración “Oh Señora mía”, consagra tu cuerpo también a Dios. Vive este sacrificio diariamente a través de la renuncia a ti mismo, custodiando tus sentidos y haciendo el bien. Cada vez que vayas a Misa, colócate en la patena con la Hostia durante el Ofertorio, y cuando el sacerdote ofrezca la Hostia y el Cáliz al Padre Celestial, ofrece tu cuerpo, tu negación a ti mismo y buenas obras a Dios como un sacrificio viviente en unión con el Sacrificio de Nuestro Señor en el Calvario.

San Felipe Neri, ruega por nosotros.


Mide tu progreso: desde que hice la última meditación,

Cuántas veces:

a. Deliberadamente me toqué impuramente al despertar 

_____0 _____1 _____2 ­­­_____3 o más veces

b. Deliberadamente vi fotografías o películas indecentes

_____0 _____1 _____2 ­­­_____3 o más veces

c. Cometí actos impuros solo o con otras personas

_____0 _____1 _____2 ­­­_____3 o más veces

d. Deliberadamente me deleité en pensamientos impuros

_____0 _____1 _____2 ­­­_____3 o más veces

e. ¿Cuándo fue la última vez que fui a la Confesión? __________________

f. ¿Cuándo fue la última vez que asistí a la Santa Misa?________________



sábado, 12 de agosto de 2017

Confesionario sin absolución: mi esposa no quiere sexo y yo lo necesito

La pregunta: Padre soy un adulto de mas de 50 años. Desde pequeño inicié mi morbo viendo revistas porno con mi amigos. Durante cierto tiempo de casado, yo y mi esposa vimos pornografía, pero me evangelicé y le bajé mucho a esa mala costumbre. Hoy soy servidor en una parroquia, con más de 30 años de servicio. Desde hace siete años no tengo relaciones íntimas con mi esposa porque padece diabetes y dice que con esa enfermedad pierde el apetito sexual. Mi forma de desahogarme entonces es la pornografía y la masturbación. Como católico activo he procurado hacer de mi unión con mi esposa una unión célibe porque la amo mucho y por amor a Dios. Sin embargo el morbo entra por todas partes.

Asisto a misa entre semana y los domingos, rezo el Rosario casi todos los días y procuro hacer oración en la mañana y en la noche. Vuelvo a caer una y otra vez y no quiero hacerlo. Caigo en depresión y mi válvula de escape vuelve a ser el sexo. Padre, aconséjeme qué medios debo seguir, cómo puedo calmar esos instintos. Deme una fórmula mágica porque ya no quiero seguir con eso. Quiero ser merecedor del servicio al cual mi Señor me llamó a prestarle y no avergonzarme de mis actos. Que mi Padre Dios lo siga bendiciendo.


Padre Hayen: te enganchaste con la pornografía desde niño, querido hijo, y la has arrastrado durante toda tu vida. Más bien, la pornografía te ha arrastrado a ti durante muchos años. La combinación pornografía-masturbación es fatal para el desarrollo de tu personalidad porque distorsiona el sentido de tu sexualidad. Se trata de dos pecados graves, sin duda.

¡Qué bueno que sacaste la pornografía de tu lecho conyugal! Ella afecta gravemente la sexualidad en el matrimonio y, en general, la vida matrimonial. Esto por la sencilla razón de que en el encuentro íntimo entre esposos se involucran fantasías con terceras personas; de esa manera el acto conyugal se vuelve, más que un enriquecimiento del amor conyugal, una búsqueda de placer por el placer, y se termina utilizando al cónyuge para una satisfacción egoísta. Además suelen buscar experiencias más fuertes y así se suele perder el respeto a la propia pareja. Muchas veces el cónyuge, al que se le debe todo el respeto, el cariño a delicadeza, se convierte en un objeto de posesión egoísta.

Con respecto a la masturbación, la Iglesia enseña que se trata de un acto desordenado. Es una contradicción de la finalidad de la sexualidad y, por lo tanto, un acto que no edifica la personalidad, sino que retrasa la madurez de la persona. Cuando se practica frecuentemente va generando una sexualidad egocéntrica, y la persona va perdiendo habilidad para relacionarse con los demás. Así se va creciendo en el narcisismo y el sexo se usa como evasión. Pero además se suele convertir en algo esclavizante.

La masturbación afecta el carácter de la persona, la hace inconstante, apática, con complejos de culpa, sentimientos de derrota y de vacío interior. La persona tiene sentimientos de fracaso y de incapacidad de dominar sus instintos. Leyendo a Matt Fradd me di cuenta de que los últimos estudios sobre el tema afirman que con la masturbación hay más anormalidades en la próstata, menos habilidad para recuperarse de la disfunción eréctil, menos satisfacción con la salud mental personal, depresión e infelicidad. El pecado es pecado no porque lo diga una ley arbitraria de la Iglesia, sino porque va destruyendo a la persona.

¿Cómo salir de este círculo vicioso? Si tu esposa es diabética y ha perdido el apetito sexual, lo más conveniente es recurrir a un médico para que le proporcione un tratamiento, y de esa manera pueda tener mejor respuesta en la intimidad. Es necesario que tu mujer esté consciente de que si se niega a tener vida sexual contigo, a ti te está exponiendo a continuar esclavizado por los pecados de pornografía y masturbación, lo que te lleva fuera de la comunión con Dios. Y lo que es peor, es que te expone a cometer adulterio.

Ustedes tienen alrededor de 50 años. No son ancianos que están en el atardecer de sus vidas, sino que están en una edad adulta en la que todavía es conveniente que sigan teniendo relaciones íntimas. A mi juicio, eso de vivir sin relaciones, por amor a Dios y a tu esposa, es una idea equivocada. El ejercicio de la sexualidad dentro del matrimonio no es algo sucio ni pecaminoso, sino un don de Dios y un derecho-deber de los esposos. Si amas mucho a tu esposa, querrás compartirlo todo con ella, incluyendo el cuerpo.

Mientras que estás casado, no te aconsejo que continúes con la idea de vivir como un fakir, poniendo en práctica técnicas para dominar tus pasiones; tampoco te sugiero vivir como un anacoreta, dándote baños de agua fría para apagar los ardores de tu cuerpo. La solución, a mi juicio, son dos tratamientos, uno para tu esposa y otro para ti. Para ella el consultar con un médico para que pueda desarrollar apetito sexual en medio de su diabetes. Y para ti, hijo, el superar tu adicción a la porno y a la masturbación, a través de un tratamiento humano y espiritual, y abrirte a la normalidad de la vida sexual con tu esposa. A mi parecer, es el único camino de liberación para ambos. En este blog encontrarás algunas meditaciones en la sección "Limpios de corazón" que te podrán ayudar a superar tu porno adicción, con la gracia de Dios. Que la Virgen María interceda por ustedes.

miércoles, 9 de agosto de 2017

Trigo y cizaña

Desplumaderos
En Ciudad Juárez existen alrededor de 277 establecimientos de giros como casinos, loterías y otros juegos. En estos negocios todos los estímulos disponen a los clientes para que apuesten su dinero, desde sonidos y luces, escasez de relojes y ventanas, hasta comida y bebida gratuita o económica. Muchos se dejan seducir por el señuelo del dinero fácil, y olvidan de que los casinos son un jugoso negocio donde ganan pocos y pierden muchos.

Aunque jugar pequeñas cantidades, que no afecten el presupuesto familiar, no es ningún pecado, sin embargo los juegos de azar suelen causar trastornos. Hay personas que apuestan las colegiaturas de sus hijos, parqueros y obreros que pierden lo poco que ganan, esposas que toman de presupuesto del gasto del supermercado para jugarse el dinero. En muchos crece, además, la necesidad de apostar cantidades cada vez mayores para conseguir más excitación. Las consecuencias suelen ser la depresión, sentimientos de culpa, ansiedad, pérdida de tiempo, descuido a la familia, mentiras, rupturas conyugales y ruina económica.

En un país donde la mitad de sus habitantes son pobres, los casinos son un mal. Sólo unos cuantos se llenan de dinero sus bolsillos -los empresarios- mientras que en la mayoría, que acaba desplumada, se fomenta la avaricia, la pereza, la lujuria, la envidia y la glotonería.

Se disparan divorcios
Los datos del Registro Civil, recopilados por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), afirman que los matrimonios civiles mantienen una tendencia sostenida a disolverse por causas como el abandono del hogar y la incompatibilidad de caracteres. Entre 1993 y 2015 los divorcios en Ciudad Juárez han aumentado en más del 200 por ciento. Hoy, para divorciarse, basta que uno de los cónyuges manifieste su voluntad de hacerlo, y pronto estarán divorciados. Este es el llamado 'divorcio exprés'.

Haber aceptado el divorcio, y hoy el divorcio exprés, no sólo ha sido un error de lógica jurídica, sino de una equivocación de tremendas consecuencias. El motivo es sencillo: con el divorcio se violenta una de las aspiraciones más íntimas y nobles de la especie humana, que es la de perpetuarse a través de los hijos, constituyendo libremente una comunidad de amor, con aquella persona con la que se unió para compartir todos los momentos de su vida, tanto los dichosos cuando los menos felices. El divorcio deja una estela de personas heridas, y una sociedad de seres débiles y frágiles.

Prohibir los toros
Hever Quezada Flores del Partido Verde, presentó una iniciativa de reforma a la Ley de Bienestar Animal para prohibir expresamente las corridas de toros en el estado de Chihuahua. Estuvo respaldado por integrantes de movimientos antitaurinos durante su exposición en la sesión de la Diputación Permanente. Es cierto que en la fiesta de los toros se somete al animal a unos minutos de tormento que anteceden a su muerte, nadie lo niega. Pero nos preguntamos a qué animal no se le hace violencia antes de su muerte.

Si de crueldad animal se trata hay que darse una vuelta por los rastros para ver cómo mueren las reses que muchos animalistas se comen en hamburguesas, cómo viven y mueren los puercos que otros se disfrutan como hot dogs, o las langostas que son arrojadas vivas al agua hirviendo y que después pasan a las mesas de los restaurantes. ¿Por qué no prohibir la pesca, ya que la crueldad de quien jala el anzuelo que lleva al pez hacia afuera del agua, para morir asfixiado, es extremadamente salvaje? Desde esta perspectiva absurda, ningún animal puede ser sacrificado sin que se cometa un crimen. No estoy defendiendo la fiesta taurina, sino mi cuestionamiento es a la incongruencia de los verdes. Me pregunto si quienes ya lograron quitar a los animales de los circos, y que ahora quieren abolir las corridas de toros, estarán dispuestos a llevar sus convicciones hasta sus últimas consecuencias, y luchar por una sociedad donde fumigar una cucaracha sea un delito, y en la que a todos nos obliguen a vivir comiendo sólo frutas y verduras.

jueves, 3 de agosto de 2017

Trigo y cizaña

Salvemos a los delfines
No contento con haber prohibido animales en los circos, y haber condenado a esos animales a morir errantes en las afueras de la Ciudad de México, el Partido Verde Ecologista de México ha prohibido los espectáculos con mamíferos marinos. En México existen 396 ejemplares de estas especies en cautiverio, entre delfines, lobos marinos, manatíes antillanos y leones marinos, distribuidos en 35 establecimientos del país. Menos mal que, de ser aprobada esa ley, entraría en vigencia dentro de 50 años. Así al menos los niños de las próximas generaciones tendrán la oportunidad de conocer estos animales en vivo. ¿Hacia dónde quieren llevar los verdes a nuestro país? Habiendo tantos asuntos tan importantes para legislar, ellos, siguiendo la moda ecologista, podrán prohibir un día que los vagabundos y mendigos de las calles duerman en los parques y jardines de las ciudades; así no estropearán la vegetación ni atentarán contra el medio ambiente. No sea que también duerman sobre un hormiguero y apachurren a las hormigas. La pregunta es ¿debemos de sacrificar al hombre para salvar a los animales y el medio ambiente?

Iglesias donde todo se vale
Los obispos alemanes publicaron, hace unos días, que alrededor de 160 mil católicos han abandonado la Iglesia en Alemania durante el último año. Son cifras atroces. Curiosamente la Iglesia Católica de Alemania, así como la de Austria, Suiza y Holanda, son las más liberales y permisivas en sus enseñanzas morales. No es ningún secreto que, en esos países, muchos sacerdotes se han rebelado al Magisterio de la Iglesia y piden la Comunión a los divorciados vueltos a casar, la ordenación sacerdotal de mujeres, la aceptación de las prácticas homosexuales y el aborto. En esta región del centro de Europa se predican enseñanzas que rompen con la Tradición de la Iglesia, haciendo una interpretación errada del Concilio Vaticano II. ¿El resultado? Las iglesias se están quedando vacías. A la Iglesia Anglicana, por otra parte -una Iglesia completamente liberal- solamente acude el 1.4 por ciento de los ingleses a los servicios religiosos. Son datos infames que nos dicen a gritos que las iglesias permisivas hacen que los fieles se queden en sus casas. Una Iglesia diluida con el espíritu del mundo es sal que se vuelve insípida, es luz mortecina que se apaga en las tinieblas.

Corrupción y crisis del espíritu
Cuando en México hablamos de política, uno de los temas que más nos preocupa es la corrupción. El periódico El Financiero aporta datos duros: de cada 100 pesos de riqueza que genera la economía, 10 se destinan a la corrupción; de 176 economías mundiales, en el año 2000 con Vicente Fox la percepción de la corrupción era de 53 puntos, creció con Felipe Calderón arriba de los 100 puntos, y con Enrique Peña Nieto ha llegado hasta 123.  Más allá de la corrupción el problema está en el espíritu del hombre, que vive una crisis sin precedentes. Hemos perdido el sentido de trascendencia, que es perder el sentido de la vida. Parece que al hombre contemporáneo no le interesa transformarse interiormente en una persona buena, honrada y virtuosa; en alguien que dedique tiempo para servir a los demás, en alguien que busque la sabiduría y hacer la voluntad de Aquel que todo lo trasciende. Eso es trascender. En cambio cuando robamos, hacemos fraudes o nos dedicamos a delinquir, nuestra vida no trasciende sino que se acurruca en su mediocridad y, al final, en su propia tumba.

miércoles, 2 de agosto de 2017

Confesionario sin absolución: vivo en pecado y pensar en la muerte me causa ansiedad

La pregunta: padre, tengo mucha ansiedad y miedo a morir. No sé por qué me sucede, estoy viendo un psicólogo y me ha ayudado, mas justamente ayer me dio ansiedad en la noche. Empecé a pensar que para mí ya no hay solución, ya que estoy viviendo en pecado porque estoy casada por el civil, mas no por la Iglesia. Yo sé que se trata de una trampa del Maligno pero, de verdad, no sé cómo regresar a Dios. Yo antes iba a la iglesia, servía y trataba de confesarme cada mes, comulgaba cada vez que podía, rezaba el rosario, y me alejé. No sé si estoy en una muerte espiritual, pero sé que nesesito ayuda, porque mis miedos y mi ansiedad me afectan al estar con mi esposo y mis hijos... confio en que Dios tiene el momento correcto en el que me pueda acercar a Él otra vez, mas no sé cómo sobrellevar lo que siento. Espero y me pueda guiar.

Padre Hayen: lo primero que debes hacer es recuperar la serenidad y la calma, para poder reflexionar y actuar. Si no te tranquilizas, seguirás alegrando al diablo, como hasta ahora. Al demonio no lo alegran tanto tus pecados, sino tu abatimiento, tu desaliento, tu desesperación y tu falta de confianza en la misericordia de Dios. Decía san Claudio: "El mayor mal que le puede suceder a un pecador no es pecar. El mayor y más terrible mal será siempre perder la confianza en la misericordia de Dios". Así le sucedió a Judas, y terminó colgándose de un árbol.

Mira lo que hizo san Pablo, hija mía. Cuando el apóstol hablaba del pecado, decía que ni siquiera entendía lo que hacía, porque hacía lo que aborrecía. Veía que el pecado habitaba en él, y que en su carne no había nada bueno. No podía hacer el bien que quería, sino el mal que detestaba. Estaba desesperado y por eso exclamó: "¡Ay de mí! ¿Quién podrá librarme de este cuerpo que me lleva a la muerte?" Puedes entender su angustia leyendo Romanos 7, 14-25.

Pero el santo no se quedó mirando su situación horrorosa de pecado, sino que levantó su mirada hacia su Salvador y, al final, pudo exclamar: "¡Gracias a Dios, por Jesucristo, nuestro Señor!". ¿Quién no se deprime al mirar tanto tiempo los estercoleros de nuestros pecados? Deja de estar mirando hacia la oscuridad y mira hacia arriba donde está Jesús resucitado, y alégrate porque el Señor ya está haciendo todo lo posible para echarte el salvavidas y librarte de tu angustia. Tienes un Salvador que se llama Jesucristo y a Él has de invocar.

Aprende de tus errores. Por nuestras debilidades, muchos católicos nos alejamos de Dios y de la Iglesia en algún momento de la vida. Y cometemos pecados que luego nos dan mucha vergüenza. Pero con la desesperación no conseguiremos nada. En cambio, si nos arrepentimos y pedimos perdón, el buen Dios nos perdonará y hasta puede convertirnos en grandes santos. Así que tu tristeza no te salvará, sino tu arrepentimiento. Pero tu arrepentimiento no debe ser desalentador, sino pacífico y lleno de confianza en la bondad de Dios. Dice el salmo 32: "El que hizo nuestro corazón, comprende todas nuestras acciones".

¿No estás casada por la Iglesia? Pues cásate pronto, mujer; es lo primero que has de hacer para recuperar la gracia. Habla con tu pareja y exprésale tus inquietudes. Si bien te ama, querrá jurarte amor para toda la vida frente a un altar. Pónganse como meta próxima contraer matrimonio cristiano y busquen la asesoría de un sacerdote que les dé confianza. Recuerda que la única empresa definitivamente fracasada es la que no se intenta. Y pídele al Señor en tu corazón que llegue pronto el día en que puedas acercarte, antes de la boda, al confesionario. Ahí encontrarás a un sacerdote que te escuchará y te hará vivir la experiencia del hijo pródigo quien, luego de malgastar su vida con malas mujeres, regresó a la casa de su padre.

Siéntete afortunada porque hasta en estos momentos de tu vida, cuando todo parece perdido, Dios se manifiesta. Él sabrá sacar de estos males pasajeros, bienes mayores. Que Dios te consuele, hija, y levanta tu alma también hacia la Virgen María. Me despido con las célebres frases de san Bernardo de Claravall.

"¡Oh tú que te sientes lejos de la tierra firme, arrastrado por las olas de este mundo, en medio de las borrascas y de las tempestades, si no quieres zozobrar, no quites los ojos de la luz de esta Estrella, invoca a María!.

"Si, turbado a la memoria de la enormidad de tus crímenes, confuso a la vista de la fealdad de tu conciencia, aterrado a la idea del horror del juicio, comienzas a ser sumido en la sima del suelo de la tristeza, en los abismos de la desesperación, piensa en María.

"En los peligros, en las angustias, en las dudas, piensa en María, invoca a María. 

sábado, 29 de julio de 2017

Hijos o hermanos muertos en vida

Comentario a la Palabra de Dios: Jn 11, 19-27

Conozco una familia donde uno de los hijos estuvo involucrado en las drogas por mucho tiempo. Dios se manifestó un día al muchacho liberándolo de las drogas, a través de un retiro espiritual. El milagro mayor fue que toda la familia se entregó a servir a Jesucristo con mucha pasión y cariño. Jesús, podemos decir, ha sido huésped de esa familia por mucho tiempo. Sin embargo, sabemos que el Maligno ronda nuestras vidas, como león rugiente, buscando a quien devorar; o buscando que regresen a sus fauces aquellos que había devorado. Y así se ha vuelto a llevar al hijo de esta familia al mundo del vicio.

"Señor, si hubieras estado aquí no habría muerto mi hermano", dijo Marta a Jesús. Esa frase expresa el dolor de ver a un hermano presa de la muerte, pero también expresa una esperanza: Marta sabe que lo que Jesús pida al Padre le será concedido. Jesús entonces la consuela afirmando que Lázaro resucitará. "Ya sé que resucitará en el último día", replica Marta, quien no se resigna a la desaparición de su hermano. Entonces Jesús pronuncia unas palabras sublimes que avivan nuestra esperanza y bañan de consuelo el corazón: "Yo soy la resurrección y la vida: el que cree en mí, aunque haya muerto vivirá; y el que está vivo y cree en mí, no morirá para siempre".

Pidamos hoy por esos hijos de nuestras familias, esos hermanos nuestros que han caído en las drogas, el alcohol, los vicios. Oremos por aquellos que no conocen a Jesús y mueren en vida. Y confiemos mucho en que, con la gracia de Dios y el poder de la oración, el Señor los resucitará. Y digamos con santa Marta: "Sí, Señor, yo creo que tú eres el Mesías, el Hijo de Dios, el que habría de venir al mundo".

viernes, 28 de julio de 2017

Confesionario sin absolución: mi pareja maltrata a mis hijos

La pregunta: Vivo en unión libre desde hace mas de once años. Al principio era tanta mi insistencia en acercar a mi esposo a la Iglesia, que lo alejé más. Desde hace un año hemos caminado juntos, servimos, aprendemos y nos fortalecemos en comunidad. Pero su violencia, ofensas y su ira no sólo me han afectado a mí, sino ahora a mis hijos que ya no desean vivir con él y me han pedido que nos separemos. En la escuela la directora y maestra me hicieron referencia a las concecuencias del matrato infantil. Sé que su esfuerzo y entrega es meritoria y confío que Dios esta obrando en la familia completa. Pero ¿cómo saber si Dios me pide continuar o salir de esta situación que sólo me aleja de Dios? Gracias por su tiempo y atención. Por favor espero una respuesta.

Padre Hayen: por varios motivos desaconsejo absolutamente la unión libre. Perdona que te hable antes de tu estado civil, pero es parte del consejo que te doy. Te metiste a vivir con un hombre que resultó ser un ogro, y ahora no sabes cómo salir del berenjenal. Entregarse a otra persona sin compromisos con Dios y con la sociedad es no actuar con la cabeza, sólo con el corazón, y las consecuencias suelen ser dramáticas. Pero para todo hay solución.

Si tu concubino está maltratando físicamente a tus hijos, sin más te lo digo: es mejor la separación. Supongo que estamos hablando de violencia física severa, y no de simples nalgadas. Cuando está en peligro la integridad tuya y la de los niños, ¡pies para qué los quiero! Los niños te lo están pidiendo, además. ¿Quiere decir esto que dejarás a los niños sin padre? No exactamente. La separación es únicamente para poner a los hijos fuera de peligro, y para brindarles a ellos una atmósfera más serena.

Considera que la separación puede ser temporal. Sin botarlo de la casa con regaños o humillaciones, hazle saber que debe retirarse. Si tu pareja se pone a trabajar seriamente en su personalidad y llega a ofrecer las condiciones para que tu familia viva tranquila, entonces no veo problema para que puedan retomar la vida en común. El último año que han caminado juntos puede ser clave. Por lo que entiendo, él se ha acercado a la Iglesia y están sirviendo, aprendiendo y fortaleciendo su fe en la comunidad. Aunque no vivan juntos, invítalo a la comunidad para que, en la oración y en el servicio, Dios pueda transformarlo. También te sugiero que lo encamines hacia una dirección espiritual con el párroco o con algún sacerdote que lo ayude a través de sus consejos.

Finalmente debes de cuestionarte: si te separas y un día decides regresar con él, ¿será para continuar viviendo en el pecado de la unión libre? No te lo aconsejo. Por eso pueden tomar este tiempo para conservar la amistad en una especie de noviazgo, sin vivir juntos y sin tener intimidad, y así podrás ir verificando los cambios de tu novio y darte cuenta si es el hombre con quien quieres compartir tu vejez, hasta que la muerte los separe, en santo matrimonio cristiano. Para eso son los noviazgos.

Que el Señor te ilumine y Santa María, la Virgen, interceda por tu familia.

jueves, 27 de julio de 2017

Si quieres ser imagen de Dios, envuélvete en el silencio

Comentario a la Palabra de Dios: Libro del Exodo 19,1-2.9-11.16-20b

¿Cómo escuchar la voz de Dios? San Gregorio Magno dice que cuando tenemos la mente tranquila y reposamos de toda actividad del mundo, cuando silenciamos la mente que deja de ocuparse de las obras exteriores, entonces reconocemos de modo más claro los mandamientos de Dios.

Mientras más escuchamos por fuera, tanto más sordos nos volvemos para nuestros adentros. Cuando Moisés fue 40 días al desierto, pudo escuchar la voz de Dios. En el monte, subió a contemplar realidades elevadas y recibir la Ley de Dios, dejando el tumulto de las cosas del mundo.

Se pregunta el cardenal Robert Sarah, ¿cómo puede el hombre ser verdadera imagen de Dios? Y dice que "el hombre tiene que entrar en el silencio. Envolviéndose en el silencio igual que Dios, que habita en un gran silencio, el hombre se acerca al Cielo; o más bien, deja que Dios se manifieste en él".

Nosotros también, como Moisés, vayamos más frecuentemente al tabernáculo de la oración y allí, en lo secreto, consultemos a Dios para saber lo que debemos hacer en público.

miércoles, 26 de julio de 2017

Confesionario sin absolución: dígame los pasos para anular un matrimonio

La pregunta: padre buenas tardes. Espero en Dios que esté muy bien. Disculpe por escribirle por este medio. Tengo un pregunta: ¿cuáles son los pasos para anular un matrimonio? No quiero dejar de comulgar pero sé que, tarde o temprano, encontraré otro hombre y estaré viviendo en pecado, y no quiero eso. Pero, debido a mi corta edad, sé que tarde que temprano sucederá. Tengo 32 años y duré 12 años de casada, y yo quiero hacer las cosas bien. De antemano, gracias padre, y que Dios le siga bendiciendo.

Padre Hayen: Tu pregunta es muy genérica y yo no puedo aconsejarte según tu caso particular, porque lo desconozco. Yo no soy especialista en Derecho Canónico, pero si tu caso tiene alguna de las características que te voy a presentar, habla con tu párroco para que él te oriente hacia el Tribunal Eclesiástico. Entonces se podría abrir un proceso de nulidad matrimonial con un juez, presentando pruebas, llevando testigos, contando con un promotor de la justicia y un defensor del vínculo, para realizar una investigación y verificar si tu matrimonio fue válido o inválido. Si mediante ese proceso el juez verifica que tu matrimonio es inválido, entonces el Tribunal Eclesiástico te extenderá un certificado de invalidez de matrimonio que confirma que tu boda, en realidad, nunca se celebró.

Te recuerdo que la Iglesia no tiene poder para anular los matrimonios que han sido celebrados válidamente. Para que tu matrimonio sea válido tuvo que haberse realizado de forma válida, entre personas hábiles y capaces de dar el consentimiento.

¿Por qué puede ser inválido un matrimonio? En general, por tres tipos de motivos. Primero, porque puede haber un defecto en la forma de celebrarlo; segundo, porque puede celebrarse con algún impedimento; y tercero, porque puede haber algún vicio en el consentimiento. El Código de Derecho Canónico clasifica en estos tres tipos de nulidades las causas de invalidez de un matrimonio.

El consentimiento matrimonial pudo haber sido una farsa si existían alguna o varias de estas condiciones. ¿Cuáles son los tipos de nulidades matrimoniales y sus derivados? Veamos. Para más detalles puedes consultar el Código de Derecho Canónico en el sito del Vaticano de internet: http://www.vatican.va/archive/ESL0020/_INDEX.HTM

Nulidades derivadas de impedimentos:

Impedimentos que nacen de circunstancias personales:
· Impedimento de edad (en México es de 18 años para el varón y 18 para la mujer): c. 1083
· Impedimento de impotencia sexual antecedente y perpetua: c. 1084

Impedimentos que nacen de causas jurídicas:
· Impedimento de vínculo o ligamen (si existe otro vínculo matrimonial): c. 1085
· Impedimento de disparidad de cultos (cuando la otra persona es de otra religión): c. 1086
· Impedimento de orden sagrado (cuando el que pretende casarse es sacerdote): c. 1087
· Impedimento de voto público y perpetuo de castidad en un instituto religioso (cuando el que pretende casarse es religioso con votos perpetuos): c. 1088

Impedimentos que nacen de delitos:
· Impedimento de rapto (cuando se rapta a la persona para casarse con ella): c. 1089
· Impedimento de crimen (cuando se asesina al propio cónyuge para casarse con otra persona, o al cónyuge con quien se tiene una relación para casarse con él): c. 1090

Impedimentos de parentesco:
· Impedimento de consanguinidad (matrimonio entre padres y abuelos de sangre): c. 1091
· Impedimento de afinidad (matrimonio entre hermanos y primos): c. 1092
· Impedimento de pública honestidad: c. 1093
· Impedimento de parentesco legal: c. 1094

Nulidades por vicio de consentimiento:
· Nulidad por carecer de uso de razón: canon 1095, 1º
· Nulidad por grave defecto de discreción de juicio: canon 1095, 2º
· Nulidad por incapacidad de asumirlas obligaciones esenciales del matrimonio por causas de naturaleza psíquica (incapacitas assumendi): canon 1095, 3º
· Ignorancia de las propiedades esenciales del matrimonio: canon 1096.
· Error acerca de la persona: canon 1097 § 1
· Error acerca de una cualidad de la persona directa y principalmente pretendida (error redundans): canon 1097 § 2
· Dolo provocado para obtener el consentimiento: canon 1098.
· Error determinante acerca de la unidad, de la indisolubilidad o de la dignidad sacramental del matrimonio (error determinans): canon 1099.
· Simulación total del matrimonio o exclusión de una propiedad esencial: canon 1101
· Nulidad por atentar matrimonio bajo condición de futuro (canon 1102 § 1) o bajo condición de pasado o de presente que no se verifica (canon 1102 § 2).
· Matrimonio contraído por violencia o por miedo grave: canon 1103.

Nulidades por defecto de forma:
· Matrimonio nulo por celebrarse sin la asistencia del ordinario del lugar o párroco, o sin su delegación: canon 1108.
· Matrimonio por procurador nulo por vicio del mandato: canon 1105.

Te pregunto también si podrás hacer algo para rescatar tu matrimonio. El divorcio no suele ser la mejor solución, y es un deber moral agotar todos los recursos, antes de firmar papeles, para que no ocurra una ruptura definitiva. Te aconsejo nuevamente que te acerques a tu párroco y le expongas todo lo que te ocurrió, pidiendo que ore por ti y te oriente sobre tu siguiente paso. Bendiciones del Cielo.

sábado, 22 de julio de 2017

La vida cotidiana de los primeros cristianos

"La vida cotidiana de los primeros cristianos", es un libro de Ediciones Palabra, en el que Adalbert G. Hamman, su autor, nos transporta al Imperio Romano del siglo II. El libro es un clásico para quienes quieren sumergirse en el cristianismo de la antigüedad. Con una narrativa amena, salpicada de anécdotas y relatos insólitos, y con una aguda precisión histórica, Hamman nos lleva a conocer el escenario geográfico de las primeras generaciones de discípulos de Jesús de Nazaret; nos describe cómo vivían, cuáles eran sus costumbres, el ambiente social, los métodos que tenían para evangelizar, la situación de la mujer y los motivos por los que el cristianismo fue conquistando adeptos rápidamente.

El autor, quien murió en el año 2000 a los 90 años de edad, fue un sacerdote franciscano francés. Una de sus mayores aportaciones fue la publicación de cerca de cien traducciones de textos patrísticos en francés, en la colección llamada 'Padres en la fe', aunque fueron muchas sus publicaciones litúrgicas y sociales. Hamman está señalado como uno de los mejores conocedores de la antigüedad cristiana. Enseñó en las universidades de Québec y Montreal, así como en el Instituto Patrístico de Roma. Conferencista también en diversas universidades de Europa y América, Hamman contribuyó, con sus escritos, a preparar el caldo de cultivo del Concilio Vaticano II. En este sentido, el concilio es una invitación a retornar a las fuentes, al cristianismo del primer amor para dialogar y hacer la propuesta de la salvación en Jesucristo a una sociedad en crisis.

En sus 250 páginas, "La vida cotidiana de los primeros cristianos" nos sorprende porque nos hace descubrir los paralelismos del cristianismo primitivo con la Iglesia del siglo XXI: el choque de los seguidores del Nazareno con la moral del paganismo; la gnosis como el eterno enemigo del pensamiento cristiano; la aparición de sectas dentro de la Iglesia; la fuerza de la caridad fraterna como elemento clave para la expansión de las comunidades cristianas; las reuniones de los cristianos en las casas; los falsos místicos y hasta los exaltados montanistas, quienes podrían asemejarse a los grupos pentecostales de nuestro siglo. Es por eso que leer este libro no es contemplar un pasado enterrado, sino descubrir un mundo fascinante que hoy recobra vida.

Ya el acoso existía en aquella época. En la escuela de pajes al servicio del emperador había un alumno llamado Alexameno, que era cristiano. Este mozo recibió las burlas de sus compañeros, quienes dibujaron en la pared un asno crucificado con un letrero que decía: "Alexameno adora a su dios". A lo que el joven discípulo de Jesús escribió también: "Alexameno es fiel". Se trata de una anécdota que nos habla del codo a codo en que vivían los cristianos con los paganos, y los abucheos que aquellos recibían por creer en un dios crucificado, algo impensable para un gentil.

El siglo II fue una época de grandes genios del cristianismo como san Justino, el filósofo pagano convertido a la fe; Ireneo, el obispo de Lyon que combatió a los gnósticos con sus maravillosos escritos; Ignacio de Antioquía, el obispo que, por estar al servicio de la Verdad asumió las consecuencias y fue devorado por las fieras en Roma. También aquel siglo fue escenario del martirio de santa Blandina, la esclava que agotó a sus verdugos con indecibles formas de tortura y nunca renegó de su Señor; y de santa Perpetua, quien tomó la decisión de no volver a ver a su hijo y a sus padres antes de apostatar de su fe. Historias heroicas como estas se contaron en las diversas iglesias del Asia Menor y fueron semilla de nuevos discípulos de Jesús.

El libro tiene más de mil citas de pie de página con referencias a textos de la Sagrada Escritura, los Santos Padres de la Iglesia, historiadores antiguos y comentaristas de nuestros tiempos, lo que le hace ser un libro de una fiabilidad científica absoluta.

Adalbert Gautler Hamman (1910-2000)
¿Cómo oraban los primeros cristianos? ¿Dónde se reunían para el culto? ¿A qué horas lo hacían? Hamman nos descubre también la vida íntima de los hombres de aquellos tiempos: los ágapes, las costumbres durante sus comidas, el comportamiento en las mesas, el influjo de los gimnasios, las tabernas y los juegos de azar, las recreaciones de los niños. Por supuesto, también el libro nos revela la importancia del Domingo como día del Señor y su centro, la celebración de la Eucaristía; cómo se celebraba la misa y qué partes tenía.

La obra está dividida en cuatro partes, con dos o tres capítulos en cada una. La primera parte habla del entorno, su marco geográfico, los caminos, medios de penetración y el ambiente social del siglo II en el Imperio Romano. La segunda, nos describe cómo la fe cristiana se separó del judaísmo, y el enfrentamiento de los cristianos con la ciudad. La tercera parte nos relata la organización de las diversas iglesias cristianas diseminadas por Medio Oriente, norte de África, Asia Menor y buena parte de Europa, pero formando parte de la única Iglesia que Jesucristo fundó bajo el primado de san Pedro; la acogida del huérfano y de la viuda como signos de fraternidad cristiana, así como los relatos biográficos de los más grandes testigos de Cristo Jesús en aquella época. La última parte nos narrará cómo transcurría el ritmo de los días y cuáles eran las etapas de la vida cristiana.

Agradezco a Adalbert Hamman su flamante trabajo en "La vida cotidiana de los primeros cristianos". Me ha ayudado a redescubrir mis raíces católicas, a afianzar mi amor por la parroquia y mi adhesión al primado de Pedro. Me ha ayudado a apreciar más el Domingo, día del Señor, y a sentirme en comunión con aquellas primeras generaciones de cristianos a través de la Eucaristía. Pero, sobre todo, me inspira a seguir creyendo en una presencia misteriosa que forma parte de mi vida cotidiana, presencia oculta que me exhorta a creer en medio de la no evidencia y a saber esperar, entre las batallas de la vida, el día en que Él se manifieste.

jueves, 20 de julio de 2017

Hostigamientos contra los venezolanos y las penas de la vida

Comentario a la Palabra de Dios, jueves XV del tiempo ordinario: Ex 3, 13-20; Mt 11, 28-30

El domingo pasado siete millones de venezolanos participaron en una consulta popular. Grupos oficialistas estuvieron disparando contra la gente que tomaba parte en la consulta, muy cerca de una parroquia en la que celebraba misa el cardenal Urosa. Hubo, al menos, un muerto. Ante los hostigamientos, mucha gente tuvo que refugiarse en el templo. Los grupos oficialistas continuaron hostigándolos y tuvieron que cerrar las puertas de la iglesia. Es admirable la labor del cardenal Urosa y de la Iglesia en Venezuela que, en circunstancias tan difíciles, están acompañando a su pueblo.

Moisés comprendió la difícil misión a la que el Señor lo enviaba. Hubiera querido renunciar a esa tarea argumentando que existían muchas dificultades, de parte del faraón como también de parte de su mismo pueblo, que era de cabeza dura. "¿Cómo se llama este Dios que te ha hablado? Dirás a tu pueblo: "Yo Soy" me envía. Ese nombre de Dios manifiesta la infinitud y la plenitud de vida del Creador, pero también su infinita bondad y misericordia hacia su pueblo oprimido.

Así como en Venezuela, Dios mira la sombra del dolor que recorre la tierra. En cada vida humana, en cada familia, pueblo y nación, existen innumerables sufrimientos que pueden hacer difícil la vida. El breve texto del Evangelio invita, dulce y consoladoramente, a quienes viven bajo el peso del sufrimiento, a tener confianza. Jesús ha venido a curarnos de nuestros pecados, cuyas consecuencias son las aflicciones y las penas, de todo tipo, que atormentan a la pobre humanidad.

Hay dolores evitables y otros que son inevitables. El camino para llegar a la paz es aceptar el dolor que no se puede evitar. Jesús nos enseña el camino por el que nosotros podemos encontrar nuestra paz, también en las tempestades que se levantan en nuestra vida: aceptar la propia vida, así como ésta de desarrolla cotidianamente, con un corazón manso y humilde, como Jesús mismo nos da su ejemplo.

Quizá hemos hecho muchas veces la experiencia de que la cruz aceptada con amor, se vuelve dulce y se vuelve menos pesada. Cuando la tomamos con ánimo rebelde, ésta se vuelve un peso insoportable. Si queremos vivir en la serenidad, Jesús nos indica el camino: el de la humildad y la mansedumbre de corazón. Si al peso de las aflicciones le agregamos el peso de la amargura por no poderlas eliminar, viviremos en una permanente desolación.

Hay pesos que pueden oprimirnos en nuestra vida personal. Recordemos que las personas que establecen una relación personal con el Señor, tienen mucha más capacidad de soportar esas cargas. Con Jesús, nuestro yugo se vuelve suave y ligero.

Confesemos con gozo y alegría que sólo Dios es santo, y que en nosotros no hay sino pecado. De esa manera brotará la adoración, la alabanza, el temor filial y el amor a Dios.

Pidamos a Dios vivir con un espíritu de agradecimiento, que contempla a Dios como el origen de todo lo bueno que hay en nuestra vida y en la de los demás, como la Virgen María: "Proclama mi alma las grandezas del Señor, y mi espíritu se alegra en Dios, mi Salvador".

Por último, cultivemos un espíritu de dependencia. Convenzámonos que nada bueno y provechoso podemos hacer con nuestras fuerzas. Así, cada vez que iniciamos una obra, nos pondremos bajo la dirección y el influjo del Espíritu Santo.

miércoles, 19 de julio de 2017

Confesionario sin absolución: mi sobrina se casará con un protestante y dudamos de ir a la boda

La pregunta: Padre, ha habido algo de controversia en mi familia debido a que una sobrina mía, que es católica, se va a casar en Estados Unidos con una persona protestante. Varios miembros de la familia no están de acuerdo pero, ¡vaya!, no es una decisión de nosotros. La ceremonia, según ella, va a ser presidida por un sacerdote católico y un pastor. Esto nos parece extraño. Algunos familiares, también católicos, argumentan tajantemente que no es válido el matrimonio y prefieren no asistir. Mi esposa y yo hemos estado muy cerca de la pareja y hemos llevado muy buena relación con ellos, procurando, en la medida de lo posible, nuestra unión familiar que, por cierto, está bastante dividida por este tipo de situaciones.

A nosotros nos da la impresión que mi sobrina se inclina un poco más hacia la iglesia protestante; mi esposa le ha dado consejos a ella con respecto al poder de la Eucaristía en el matrimonio según nuestros conocimientos y nuestras vivencias. Mi esposa y yo estamos en un dilema porque creo que podríamos no asistir, pero nos parece un desaire fuerte para ellos; sin embargo, por otro lado, no queremos fallar a nuestra fe católica y ofender a Dios, asistiendo a la ceremonia. Yo argumento con otros miembros de la familia que, por ejemplo, el Papa Francisco se sienta a la mesa a dialogar con pastores de otras iglesias y no por eso falla a su fe católica, pero me dicen que estoy equivocado y que no tengo bien cimentada mi fe, pero yo no estoy de acuerdo. ¿Qué opina usted padre? De antemano le envío un abrazo fraternal.


Padre Hayen: lo primero que debo decirte es que, en la Iglesia Católica, está prohibido el matrimonio entre católicos y personas no católicas. El pueblo es sabio cuando dice "A cordero extraño, no metas en tu rebaño". Sabemos de los quebraderos de cabeza que significa casarse con personas de otras religiones. Pero también en la Iglesia estamos conscientes de que "en queriendo la dama y el pretendiente, aunque no quiera la gente". Por eso, únicamente por motivos razonables, el obispo puede conceder permiso a una persona católica para casarse con alguien que no esté bautizado en la fe católica. Para otorgar este permiso, el obispo debe verificar que se cumplan algunas condiciones. Veamos.

El contrayente católico debe declarar que está dispuesto a evitar cualquier peligro de apartarse de la fe católica, y prometer que hará que sus hijos se bauticen y se eduquen en la Iglesia Católica. El contrayente no católico debe aceptar formalmente este compromiso de su pareja católica. Además, los novios deben ser instruidos sobre los fines y propiedades esenciales del matrimonio, y deben estar de acuerdo con ellos. Es decir, ambos deben aceptar que el matrimonio es entre un hombre y una mujer para amarse y ser ayuda el uno para el otro, en una unión que es indisoluble hasta que la muerte los separe; y además que debe estar abierto a la procreación y a la educación de los hijos.

En segundo lugar, la Iglesia Católica prohibe que, antes o después de la celebración del matrimonio, haya otra celebración religiosa del mismo matrimonio para prestar o renovar el consentimiento matrimonial. Y también la Iglesia prohibe que dentro de la ceremonia del matrimonio, participen juntos un ministro católico y un ministro no católico realizando cada uno de ellos su propio rito para pedir el consentimiento de los contrayentes.

Hijo mío, saca tus conclusiones. Esa parte de tu familia, que está molesta por el matrimonio mixto de tu sobrina, tiene razón en no asistir a la celebración, por la sencilla razón de que el matrimonio será inválido, debido a la participación de un ministro protestante dentro de la ceremonia. La invalidez proviene de la confusión que se crea mezclando dos ritos, y también porque se podría caer en una simulación de sacramento.

Ahora bien, si tú y tu esposa son conscientes de que la ceremonia se realizará con un sacerdote católico y un pastor protestante, ¿avalarían con su presencia un matrimonio inválido? Si por no desairar a tu sobrina se ponen guapos y asisten a la ceremonia, estarían asistiendo a una pantomima, pero no a un verdadero matrimonio. En ese caso, creo que es mejor quedarse en casa. O para que no se queden vestidos y alborotados váyanse al cine, llévala a un restorán o a bailar, pero no a una boda falsa. Y, claro, después le explicas a tu sobrina por qué decidiste no acompañarla.

El argumento que utilizas para justificar tu asistencia, diciendo que el papa Francisco se sienta a dialogar con los evangélicos, no es una buena justificación. Lo que hace el papa es dialogar y tomarse el café o el mate junto a ellos, y también orar con ellos en ceremonias especiales llamadas ecuménicas. Pero una cosa muy distinta es la celebración de los sacramentos. Es aquí donde los católicos pintamos la raya. Te aseguro que el papa no invita a los pastores protestantes a subir con él a la zona del altar donde se celebra la misa para consagrar juntos el Cuerpo y la Sangre de Cristo; ni permite que un pastor evangélico predique la homilía; ni tampoco bautizan juntos, ni casan juntos a las parejas. Dice el refrán, "cada puerta anda bien en su quicio, y cada uno en su oficio".

Te mando también un abrazo fraterno, y que la Virgen te cuide.

martes, 18 de julio de 2017

Salvados para salvar

Comentario a la Palabra de Dios: martes de la XV semana del tiempo ordinario: Ex 2, 1-5

Conozco varios amigos que durante muchos años tocaron fondo en sus vidas. Los vicios, las drogas y las rupturas familiares los habían dejado como náufragos, a la deriva entre las olas de un mar tempestuoso, a punto de ahogarse. Pero la Providencia de Dios los llevó a hacer un retiro espiritual de cuatro días llamado ACTS (Adoración, Comunidad, Teología y Servicio), y fueron rescatados de las aguas de la muerte. Todos cuentan maravillas de estos retiros, de cómo el encuentro con Jesús les cambió la vida, y ahora son servidores en alma y cuerpo para que otros tengan la misma experiencia salvífica.

La historia de Moisés, el libertador de Egipto, comienza cuando él es rescatado de las aguas del Nilo. "Salvado de las aguas" significa su nombre. Más adelante será Moisés quien haga pasar al pueblo hebreo enjuto por el Mar Rojo, hacia la tierra prometida. Tenía Moisés que ser salvado primero para salvar después a su pueblo. Esa cesta en la que fue puesto por su madre en el Nilo era un Arca de Noé, signo de la Iglesia y figura del bautismo.

Dios escuchó los lamentos de su pueblo cuando eran esclavos en Egipto, y se compadeció de él. También escuchó llorar al bebé Moisés cuando flotaba en el Nilo y tuvo compasión. Lo salvó para salvar. De la misma manera Dios obra en nosotros. A veces atravesamos por situaciones muy difíciles, o cometemos faltas muy graves, y Dios se conmueve. Va por nuestro rescate para que nosotros también podamos colaborar con Él en la salvación de nuestros hermanos.

Es maravillosa la experiencia de sentirse salvado por Jesucristo. Puede ser del alcohol, de las drogas, del sinsentido, de una ruptura familiar, de cualquier tipo de vicio o hasta del mismo demonio que daba vueltas, haciéndonos ronda, para devorarnos.

Hoy doy gracias a Dios Padre por la experiencia de la salvación que su Hijo ha traído a mi vida, y me pregunto, ¿qué haré con este don que el Señor me dio? ¿Cómo puedo ser colaborador en su plan salvífico, para que otros no se ahoguen en el lago de la perdición?

lunes, 17 de julio de 2017

Confesionario sin absolución: ¿se ha introducido el liberalismo en la Iglesia?

La pregunta: Buen día Padre, no tengo el gusto de conocerlo personalmente. Leo su columna en el Presencia y también sus publicaciones en este medio. Quisiera hacerle unas preguntas, para ver si es tan amable de darme su opinión al respecto: ¿Qué opina usted del liberalismo?, ¿El Liberalismo es incompatible con la Doctrina Católica? ¿Cree que el Concilio Vaticano II, tuvo como objetivo poner al día a la Iglesia o dar cabida a ciertas ideas liberales o modernistas? Agradezco de antemano las respuestas que sea tan amable de dar. Saludos.

Padre Hayen: Gracias por escribir. Ubiquémonos primero. El liberalismo es una corriente política, económica y social cuyo centro es el individuo y su libertad. Trata de limitar mucho los poderes del Estado y exaltar las libertades de la persona. Según esta ideología, el Estado no debe violar los derechos individuales de los ciudadanos. Se basa en una visión del hombre donde lo más importante es su libertad. Ésta debe ser absoluta.

El liberalismo enseña que el hombre no debe estar subordinado, sino que debe ser independiente y autónomo. Es una filosofía que no responde a las preguntas últimas de la existencia humana: quién soy, de dónde vengo, a dónde voy, qué hay más allá de la muerte y si existe una Verdad absoluta a la que todo esté supeditado. Son preguntas incómodas para un liberal. El liberalismo conduce, tarde o temprano, al relativismo moral. El individuo termina por fabricar sus verdades y no se somete a la existencia de una verdad absoluta y definitiva.

El sistema económico del liberalismo es el capitalismo, que apoya la propiedad privada, el libre mercado y el lucro como su motor. El liberalismo adora al dios dinero. Sin una moral que lo regule, el capitalismo es causa de grandes problemas sociales, sobre todo de una desigualdad espantosa entre pocas personas que tienen una superabundancia de bienes materiales y todo el poder, y multitudes de seres humanos que viven en la más absoluta pobreza, y que son manipulados por aquellos.

Mi opinión es que se trata de una ideología, es decir, un sistema simplificado de ideas para ser aplicado a las masas, con fines de poder y de lucro. Se basa en una idea equivocada del hombre; éste, si bien es libre, no se define por ser libertad absoluta, sino que tiene una libertad limitada. El problema mayor del liberalismo está en el campo moral. Cuando el criterio de moralidad es solamente la autonomía de la persona y sus verdades, la sociedad acabará por considerar intolerante a toda persona o grupo que piensen diversamente. Hoy quien defiende a la familia, a la vida y a la naturaleza humana es perseguido por el sistema liberal.

Todo católico debe saber que el liberalismo es anticristiano porque no contempla a Dios en su horizonte. Sin Dios se engendran las más duras injusticias que se vuelven contra el hombre. El ejemplo más claro lo tenemos en los intentos por legalizar el aborto a nivel mundial. Para ello sólo se habla de los derechos de la mujer para decidir sobre su cuerpo, pero no se toma en cuenta el derecho del no nacido. Además el lucro es también el motor de esta industria de muerte porque el aborto legal es un asqueroso negocio. A gloria huele el dinero aunque se saque del estercolero.

¿Cómo creer que el Concilio Vaticano II tuvo por objetivo imponer ideas liberales? ¡Por Dios! Eso es absurdo. El Concilio, por el contrario, abre una propuesta, un diálogo con el mundo para ofrecerle la salvación en Jesucristo. En su Constitución Gaudium et Spes, el Concilio nos puso en alerta sobre los desequilibrios de nuestro mundo originados por una crisis del espíritu humano debida a la pérdida de la fe. Cuando expulsamos a Dios de nuestra manera de pensar entonces surgen las ideologías que tratan de sustituirlo por filosofías mundanas que, en su intento por dar recetas fáciles para resolver los problemas, acaban por convertir al mundo en un infierno. Esta es mi opinión sobre el liberalismo. Espero haberte servido y te agradezco tu confianza.